I write what I think and all what my imagination allows me. Short stories and reflects. Twitter: @CiudaddelAlma
lunes, 24 de diciembre de 2012
viernes, 21 de diciembre de 2012
Vinum-part.5
Desde el día en el que yacimos
en aquel claro del bosque todo en la vida de ambos había cambiado.
Se había vuelto una costumbre el echo de que cada noche de más de
la mitad de los días de una semana, fuera a verla a la casita
discreta que se había comprado Ofelia en los barrios más alejados
del centro de la ciudad donde se encontraban la gran mayoría de los
ciudadanos marginales. Cada una de esas visitas nocturnas se
convirtieron el el momento más esperado por cada uno a lo largo del
día, ya que decidimos aparentar que no había nada entre nosotros a
la vista de los demás. Esta decisión traía consigo la consecuencia
de tener que trabajar juntos y tener que evitar el deseo y no
dirigirnos demasiado la palabra-si alguien hubiera visto al hijo de
un terrateniente hablando demasiado con una simple campesina habría
desconfiado-,pero las palabras sobraban cuando nos decíamos todo con
la mirada. Por ello aquellas visitas se convirtieron frecuentemente
en una forma de liberar aquel deseo retenido durante todo el día,
pero también fueron la forma en la que nos fuimos conociendo mejor
uno al otro; hablábamos de muchos temas diferentes, aún así nunca
llegamos a pronunciar palabra de que sería de nuestro amor en un
futuro. Estaba claro que no podíamos obviar el problema que existía
con respecto a la idea de padre de casarme con Allegra- la hija de mi
señor-, sin embargo nos hacía feliz la idea de no pensar en ello y
así fue como dejamos pasar el tema, simplemente callándonos el
inevitable y doloroso desenlace que nos deparaba el destino.
Cuando terminamos de recoger la
cosecha Ofelia decidió no buscar ningún otro trabajo, según me
había dicho su padre le dejo una notable herencia que le permitía
autoabastecerse durante mínimo dos años y medio, siempre y cuando
no gastará en ningún tipo de lujo. Sin embargo no me gustaba la
idea, así que de vez en cuando llevaba algo de comida y le propuse
varias veces mudarse a una casa más próxima, pero ella me replicaba
diciendo que no podía pasar de ser pobre a rica en cuestión de días
la gente sospecharía y el alguacil del pueblo sospecharía que
habría robado. Al final desistí en mi empeño en que buscara
trabajo, comenzara a llevar una vida como la de todo el mundo y
dejara atrás esa falsa imagen de ser una campesina pobre. Como hice
los años anteriores cuando terminé de ayudar a mi padre con la
recogida de la vid, seguí ayudándolo algunos días a labrar la
tierra para la próxima recolecta; pero además retome mi trabajo
como pintor. Comencé terminando los últimos pedidos que me había
quedado pendientes antes de la recogida, luego me llegaron cada vez
más y más pedido; e incluso me había dicho Allegra que su padre
pensaba hablar con el conde que buscaba a un pintor para que hiciera
un retrato de su familia. No daba a basto, me faltaba tiempo material
así que Ofelia al verme tan agobiado me dijo que no le importaba que
algunas noches se llevara algún lienzo a su casa y allí adelantará
parte del trabajo mientras charlaba con ella; una vez me dijo que le
encanta ver como su padre pintaba y que le gustaría verme a mí. Por
lo tanto llegué a tener dos lugares de trabajo y me dí cuenta que
cuando pintaba delante de ella me sentía inspirado; no se como lo
hacia pero mis pinturas quedaban mucho mejor. Había encontrado a mi
musa de la inspiración y comenzó a nacer en mi interior un deseo
que al final cogió forma y tuve el valor de proponer.
Un día llegué a su casa con un
lienzo en blanco y ella me miró estrañada, normalmente todos los
trabajos que allí me llevaban los había empezado en el estudio de
mi casa, el cuál estaba en el granero. Además aquel lienzo era de
un tamaño mucho mayor a los que ella estaba acostumbrada a ver y a
los que yo estaba acostumbrado a pintar, pero el tamaño adecuado
para llevar a cabo lo que me traía entre manos. Deje la vergüenza a
un lado y le dije lo que quería hacer:
-Quiero pintar un desnudo y
quiero que tu seas mi modelo.
En su rostro se dibujo una
sonrisa y sus pómulos se sonrojaron.
-No lo sabes pero siempre había
querido eso, pero nunca te lo he dicho. Me alegra que me lo
propongas.
Sin
tapujos se desnudo al completo y se tumbo en la sabanas de la cama.
Tarde un rato en encontrar la postura adecuada en la que debía
colocarse y en varios momentos tuve que decirle que e mantuviera
quieta. Comencé trazando las líneas de guía, dibujando un
esqueleto de Ofelia con trazos suaves
y puntualizando en sus curvas. Lentamente
fui dibujando el contorno teniendo en cuenta las proporciones. Luego
pase a esbozar detalles como su cara,perlo,músculos,manos y pies, y
comenzando ya a borrar las líneas de guía. Posteriormente cuando
los contornos y líneas ya estaban perfiladas observe las partes en
que la luz se reflejaba y donde no había luz, para comenzar a añadri
sombras. Luego pase al fondo y por último me puse a jugar con los
colores hasta encontrar los tonos adecuados que dieran el mayor
parecido al tono de Ofelia y la hiciera brillar por su belleza en el
cuadro. Tarde aproximadamente dos semana sin ningún tipo de
descanso, desde que me despertaba hasta que llegaba la noche, que la
pasaba en su casa pintándola. Y no fue hasta el último día cuando
le dí los últimos tonos de brillo y color, cuando le mostré el
acabado final; ella quedo sorprendida y se dirigió corriendo hacia
mí, me besó y me susurró al oído: me encanta. Me cogió de la
mano y me llevo a la cama, fue allí donde me desnudo pausadamente
mientras nos besábamos,mis manos estaban manchadas de pintura y
cuando fui acariciando las curvas de su cuerpo dibujé líneas de
todos los colores, que hacían de su cuerpo un lienzo. Aquello me
excitó, las cosas que más placer me producían en la vida; el sexo
con Ofelia y la pintura, juntas en un solo acto, un acto en el que
nuestros cuerpos manchados de pintura se mezclaban para dar lugar a
una obra de arte; una obra que resultaba de por sí hermosa como la
vida misma.
Después de aquel día, me sentí
totalmente unido a ella. Casi un mes y medio después los
terratenientes y mi señor hicieron una celebración en honor a
aquel prospero año en el que la mayoría de las distintas cosechas
recogidas habían tenido gran éxito y además para anunciar que se
había aprobado el proyecto de construcción de una iglesia mayor en
el pueblo. A la que fue invitado todo el pueblo incluso los más
pobres pero estos últimos solo durante la primera parte de la
celebración y es durante esta cuando estuvo Ofelia. Durante esta
celebración recuerdo que mantuvimos alguna que otra conversación
corta y puramente formal-seguiamos sin querer levantar sospechas-,
todo mi tiempo estuvo requerido por mi familia, amigos, mi señor y
Allegra; quien de vez en cuando me agarraba del brazo y me llevaba a
rastrás a presentarme a alguna de sus amigas y en otras ocasiones a
bailar. Aquella noche cuando fui a ver a Ofelia después de la fiesta
la noté distante y fue la primera vez que discutimos, estaba claro
que había sentido celos de Allegra y además me culpaba a mi de no
haber mantenido la distancia con ella; me culpaba cuando no tenía
más opción. Fue entonces cuando yo le eche en cara que seguía con
aquella historia de que era pobre cuando era hija de Leandro y sería
bien recibida por mi padre e incluso podría permitirme casarme con
ella si supiera de quien era hija; todo el mundo había oído hablar
de ese gran pintor. Nunca olvidaré esa primera vez en la que
discutimos, parecía que aquello iba a llegar a un punto de no
retorno y tampoco olvidaré la primera vez que la vi llorar;
reaccionó así cuando le dije lo que pensaba lleno de ira. Entonces
fue cuando como si de un ráfaga de viento violenta se levantara me
echo a empujones de su casa yo intentaba tranquilizarla pero ella
cerró la puerta en mis narices. Aquella noche alguna que otros
vecinos se acercaron a sus ventanas a ver de donde procedían esos
gritos. Creía que mi vida se caía a pedazos, pero no era más que
el principio de mis preocupaciones.
Después de aquella pelea, los
vecinos del alrededor habían visto como salía de la casa de Ofelia
y algunos pudieron escuchar parte de la disputa. No tardo nada de
tiempo en que los echos comenzaran a ser sabidos y rumoreados por las
personas; y más cuando al día siguiente fue el mercado. Después de
dos días de la pelea mi padre llego a casa y me llamo enojado; me
pidió explicaciones acerca de los rumores que le habían llegado de
oídas de ciertos jornaleros que aquella mañana lo había comentado
imprudentemente delante de sus narices. Intente explicarme, pero no
me daba lugar para ello; cada vez que intentaba comenzar la historia
el me cortaba y comenzaba a propinar voces al cielo diciendo: ya
sabía yo que no era buena idea darle rienda sueltas a tus ideas y
ahora después de haberte dado la vida, una casa y comida; no sabes
agradecérmelo haciendo a esta familia más prospera. Entonces fue
cuando dijo lo que más temía y lo que había echo que mi cerebro
silenciera durante todo ese tiempo.
-No volverás a ver a esa chica,
nunca más volverás a visitarlas por las noches. Y dentro de un
semana te casarás con Allegra-dijo enojado.
-Pero papá no la amo, a quien
quiero es a esa chica que se llama Ofelia, es hija de Leandro; el
pintor. No es una simple campesina.
-Tú y tus pinturas, me da igual
de quien sea hija como si quiere serlo del mismísimo rey; te casarás
con Allegra la semana que viene los quieras o no ya esta todo hablado
con y sino quemaré tus cuadros y utensilios.
En este punto la sangre me hirvió
del enojo, mis cuadros más preciados estaban todos almacenado en el
granero y entre ellos el desnudo de Ofelia. Mi madre entro en la casa
e intento poner paz en el asunto, finalmente no pude convencerlo ya
que no me dejaba hablar. Salí de casa y pegué un portazo, aquella
noche la pase fuera de casa en un bar bebiendo cerveza y olvidándome
de lo ocurrido. No aparecía por mi casas hasta la mañana siguiente,
cuando sabía que como mucho estaría mi madre ya que mi hermano y
padre estarían trabajando; ella intento consolarme aún así no fue
capaz de imponerse a la idea de padre en casarme por obligación con
Allegra aunque la viera injusta.
Dos días más tarde de aquello
cuando yo creía que no volvería a verla jamás y que incluso se
había ido del pueblo-no fui capaz de volver a su casa y
encontrármela vacía, prefería alejarme de ella y vivir con la idea
de que la vería por la calle-, por el echo de haber escuchado algo
sobre la boda; llegó un joven de unos once años aparentemente y me
dijo que tenía un mensaje para mí de una señorita. En cuanto
escuche el mensaje que aquel chico traía, corrí como alma que lleva
el diablo, recorrí la plaza mayor donde se concentraba el mercado
los viernes de cada semana y callejee por los barrios marginales
hasta llegar a casa de Ofelia; no me importo que nadie me viera.
Llame con los puños a la puerta desenfrenadamente y después de
varios toques, abrió. Entré, cerró la puerta tras de mí y la
bese. Ella me correspondió el beso.
-¡Me perdonas! O Al menos eso me
ha dicho el chico.
-Si, lo he sopesado y no puedo
soportar estar un día más sin verte. Por otro lado comprendo tu
enfado, porque no he sido totalmente sincera contigo, debía
habértelo dicho antes; pero creía que si te lo contaba cambiarían
las cosas.
-¿A que te refieres?-pregunté
con curiosidad, en su expresión podía entrever la culpabilidad.
-Es cierto que mi padre me dejo
una herencia, pero nunca te hablé de mi hermano. Este es diez años
mayor que yo y al ser varón se llevo la gran parte del dinero de
herencia; yo y él nunca nos hemos llevado bien. Mi parte real, se
correspondía con un tercio del total, y a eso debes restarle la
contribución que se lleva el alguacil. Con el dinero restante viaje
a varias ciudades buscando mi nuevo hogar y en uno de estos trayectos
sufrí un robo por suerte no sufrí daños ya que me encontró un
grupo de viajeros y los ladrones solo se llevaron las monedas-hizo
una pausa para tomar aire y tranquilizarse y observar mi expresión;
y para limpiarse los ojos que comenzaron a ponersele algo llorosos-.
En realidad el dinero del que dispongo me da para abasto como mucho
para dos meses más. Siento haberte mentido.
Su confesión me pillo
desprevenido, pero no me enoje con ella; no era momento de aquello
cuando dentro de menos de una semana no podría estar con ella más.
-No importa, podremos salir de
esta, te amo de todas formas...-me puso un dedo en la boca y calle.
-No he terminado-esta vez se puso
más nerviosa al hablar e intranquila-. Desde hace casi un mes no he
vuelto a menstruar, y llevo unas semanas con náuseas y mareos-
respiro hondo, esbozo un sonrisa y pude ver que era muy feliz-. Estoy
embarazada, Dionisio vas a ser padre.
La noticia provocó en mi dos
reacciones. La idea de ser padre, no me disgustaba y de echo me lleno
de gran satisfacción y más si eso significaba formar una familia
con Ofelia. Pero por otro lado aquello hacia que las cosas se
complicaran, ahora si que no podría abandonar a Ofelia aunque la
boda estuviera a solo unos días. No iba a abandonar a ese hijo y a
la mujer a la que amaba. La bese y la abrace. Luego me separé de
ella y le puse mis brazos en sus hombros y le dije:
-Ahora ahí que pensar que hacer
con la boda que tengo dentro de unos días con Allegra, no pienso
dejarte-la cara de Ofelia se puso pálida-.
-¿Te casas?-dijo sorprendida, su
rostro se torno de repente de la felicidad absoluta a la más
dolorosa expresión de tristeza que había visto jamás.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Twitter oficial!
He decidido activar una cuenta twitter oficial de este blog, donde poder subir y avisar de cada entrada nueva que vaya escribiendo. Además para que mis lectores y seguidores comiencen a seguirme y poder realizar sugerencia o preguntas cuando deseen y de esta forma esta más cercano a los mayores participantes de mi blog, que sois ustedes mis lectores. La cuenta twitter es la siguiente:
@CiudaddelAlma
jueves, 1 de noviembre de 2012
Vinum-part.4
Tras decir su nombre comenzó a andar por el sendero en dirección al
lago sin decir ninguna palabra, espere a que dijera algo como que la
acompañara pero en lugar de eso volvió su mirada atrás e hizo un
gesto con la cabeza que indicaba que la siguiera. Caminamos uno junto
al otro durante un buen rato sin apenas abrir la boca, me preguntaba
si sabría si quiera a donde nos dirigíamos y no fue hasta pasado
unos minutos cuando dijo algo por primera vez después de sus nombre.
-Y tú nombre,¿cuál es?
-Me llamo Dionisio. ¿Sabes a dónde lleva este sendero?
-Sí, dentro de nada llegaremos a un claro del bosque donde hay un
gran lago. No puedo volver a los campos de tú padre tras lo
ocurrido, no me siento bien; necesito relajarme y descansar-hizo una
pausa como si estuviera buscando las palabras y continuó-. Y
necesito a un hombre que pueda protegerme en caso de que vuelva a
atacarme otro proscrito.
-Entiendo, por eso me has hecho entender que te siguiera y que no me
fuera y te dejará sola; ¿no?
Hice esa pregunta pero ella no la contesto en aquel instante, sino
que respondería más adelante. La pregunta quedo flotando alrededor
nuestra y de nuevo volvió a hacerse el silencio entre nosotros. Un
silencio que del todo no resultaba incómodo. Durante el poco
trayecto que quedaba para llegar al claro del bosque imaginé estar
con ella a solas en aquel maravilloso lugar. Pronto pudimos oír el
agua y ver delante nuestra como iba disminuyendo la vegetación y lo
altos árboles a nuestro alrededor dejando pasar la luz del sol.
Cuando por fin salimos al claro nos detuvimos y contemplamos
detenidamente nuestro alrededor . Los árboles rodeaban aquel jardín
natural y algunos se adentraban dando buenas sombras bajos las que
sentarse y dormir tranquilamente mientras escuchas el agua al fluir y
el canto de los pájaros. El suelo estaba cubierto por una amplia
gama de verdes y otro colores como amarillo, blanco, rojo, etc; las
flores que allí crecían hacían de aquel lugar una maravilla para
el sentido del olfato y el de la vista. Y toda aquella vegetación se
reflejaba sobre el agua cristalina del lago en el que desembocaba un
pequeño río y que continuaba su curso por una zona en la que el
lago hacia una bajada en forma de cascada chica. Aquel lugar seguía
igual que cuando en mi infancia, como si el tiempo se hubiera
detenido. Aquella visión del lago me hizo recordar mi niñez y me
hizo muy feliz volver a estar allí, pero esta vez acompañado de
Ofelia. Ella también se quedo contemplando aquel lugar un momentos
pero tras el cual se agacho y se quito sus zapatos desgastados, los
cogió con una mano y de repente salió corriendo hacia el lago.
Comenzó a corretear como si se tratara de una niña pequeña y en su
cara podía vislumbrare felicidad, y así estuvo varios segundos
hasta que agotada se tendió en el suelo y se quedó mirando hacia el
cielo.
-¿No vienes a acompañarme?-preguntó mientras permanecía allí
tendida boca arriba. Quitate los zapatos y siéntete parte de este
lugar.
Hice caso de lo que me decía y me quite los zapatos de piel y con
los pies desnudos comencé a andar hacia ella. Podía sentir bajo mi
pies la húmeda tierra y también sentí como la hierva rozaba mis
tobillos. Al principio aquel tacto me resulto extraño, nunca había
andado descalzo. Pero pronto me comencé a sentir como nunca me había
sentido, me sentí parte de aquel lugar como bien había dicho Ofelia
y me sentí salvaje, y comencé a correr hacia donde ella se
encontraba. Cuando llegue a donde ella estaba me detuve y la miré
desde arriba y mi aliento se detuvo por completo. Era la viva imagen
de la diosa Venus, la belleza pura rodeada de flores y verde que solo
hacía resaltar más sus colores y su sonrisa. Recobre la compostura
al momento y me tendí junto a ella y me quedé mirándola. Ella
volvió la cara hacia mí y comenzó a hablar.
-Antes me hiciste una pregunta y no te la conteste porque no sabía
muy bien como hacerlo. Puede que sea un poco idiota por lo que voy a
decir y más teniendo en cuenta mi situación...-se quedo en silencio
y pensativa.
-¿A que te refieres?- pregunté.
-Se a corrido el rumor por el pueblo de que tú padre quiere casarte
con la hija de nuestro señor, con Allegra. Pero tú nunca has
mostrado afecto hacia ella, creo que sería una injusticia que te
tuvieras que casar con ella por obligación cuando no la amas.
-¿Cómo estás tan segura de que no la amo?-está pregunta le pillo
desprevenida.
-Creo que no la amas porque solo eres capaz de amar a aquellas
mujeres que son tan bellas como las mujeres que salen en los cuadros
pintados por lo artistas más importantes de Italia, de tal forma que
te sientas inspirado por pintarlas tu mismo. ¿Me equivoco?
-No, estas en lo cierto. Pero si es voluntad de mi padre y y mi señor
deberé casarme con Allegra, a pesar de no ser la mujer más bella
que haya visto. ¿Cómo sabes que pintó? Nunca antes te había visto
por el pueblo ni mucho menos escuchado tu nombre.
-Te he estado observando desde que tuve noticias tuyas acerca de de
tu trabajo en una de las iglesias de Siena y fui personalmente a ver
tu obra pintada sobre las paredes del altar y la bóveda principal.
Quedé maravillada por la perfección de tus pinceladas y decidí
entonces que debía conocerte. He hecho un largo viaje hasta llegar a
este pueblo y me enteré de que tú padre buscaba gente para trabajar
sus tierra y tomé esta opción como la más posible para poder
acercarme a ti. Por desgracia todo se ha complicado y nos hemos
conocido de distinta forma a como lo tenía pensado.
-Me alegra saber que te gustó mi trabajo en aquella iglesia y que
has hecho todo ese viaje para conocerme, pero no entiendo porque
estabas tan interesada en presentarte ante mi.
-¿Has oído hablar de un tal pintor de Siena llamado Leandro?-dijo
con un tono en que se dejaba entrever la añoranza.
-Sí, he escuchado que fue un pintor de alta reputación por sus
trabajos en frescos de iglesias de la región y he seguido sus
técnicas en varios cuadros pintados por mí. Me hubiera gustado
conocerlo pero murió hace un año por una fuerte fiebre. ¿Y qué
tiene que ver él con todo esto?
-Leandro fue mi padre. Fui la niña de sus ojos y su inspiración
tras que mi madre hubiera muerto al darme a luz. Siempre lo apoye a
seguir adelante con sus encargos cuando sus fuerzas se diezmaban.
Tras su muerte me sentí desamparada y desdichada. No fue hasta que
vi tus frescos en aquella iglesia cuando volví a recuperar la
sonrisa. Lo deje todo atrás para poder conocer al hombre que me
había devuelto la felicidad y del que me he enamorado tanto de él
como de su pintura.
Su confesión me pillo desprevenido, no me esperaba para nada
aquello. Yo me había fijado en ella desde el primer momento en que
la vi y en aquel momento mi corazón se acelero porque ella me
gustaba y había dicho que sentía lo mismo por mí. Yo no dije nada
acerca de lo que acababa de ocurrir, de hecho no me salían las
palabras me había quedado mudo y mirándola a los ojos. Ofelia
acercó su mano a la mía y cogió la mía con cariño, mientras se
acercaba a mí. Cuando estuvo más próxima a mí rompí el silencio
que había quedado entre nosotros, pero no con palabras sino con un
beso. La bese una vez y luego otra, y otra vez. Y comenzamos a
acariciarnos nuestros cuerpos, desabroche los botones de su vestido
medio roto y pude contemplar sus senos por segunda vez y luego ella
me quito la camisa dejando mi torso al descubierto. Tumbados en la
hierva uno encima del otro acabamos totalmente desnudos como Dios
nos trajo al mundo y como Adan y Eva hicimos el amor en aquel
paraíso natural. Cuando culminamos el acto, el deseo entre nosotros
se había hecho más palpable, nos levantamos y desnudos nos
dirigimos hacia el lago, donde nos bañamos uno junto al otro.
viernes, 19 de octubre de 2012
Vinum-part.3
Conforme salió corriendo, pensé que quizás por lo sucedido no
volvería a verla más ya que le sería sencillo irse a otra aldea no
siendo sierva y encontrar allí trabajo, fuera de peligro. El hecho
de que no pudiera volver a verla me aterró y sin pensármelo dos
veces solté mi cesta dejando todos lo racimos que había recogido
esparcidos por el suelo y salí tras ella. Pase velozmente entre los
demás trabajadores que me miraron con sobresalto e incluso llegué a
tropezar con alguno, pero no dejé que nada me retuviera en poder
alcanzar a aquella chica. Ella volvió la vista atrás para ver si la
seguía y al verme corrió aún más, nunca había visto correr a una
mujer tanto pero en su situación; en la que podrían peligrar sus
preciosas manos por cometer robo, cualquiera correría como un ciervo
a punto de ser cazado. Yo solo quería alcanzarla para preguntarle su
nombre y decirle que mis labios se mantendrían sellados, pero claro
ella eso no lo sabía y al ver a un hombre corriendo detrás de ella
a grandes zancadas y gritándole que se detuviera no así más que
acentuar su temor y su carrera. La chica ante la desesperación de
escapar se dirigió hacia el bosque que estaba más al este de los
campos de cultivo; pensaría que no sería capaz de seguirla hasta
muy lejos ya que los bosques no son lugares seguro para nadie si va
solo y desarmado; en cualquier momento podrían asaltarme un grupo de
ladrones que huyeron de la ley en su día.
La seguí por el sendero del bosque pero conforme entramos en este su
paso se redujo debido a que los zapatos que llevaba los tenía
desgastados y el camino pedregoso y con relieve le hacia daños en
los pies. Yo también tuve que aminorar mi paso debido a que el
cansancio me estaba haciendo mella y pronto llegaría a la fatiga. La
chica llegó al final del camino donde surgía una encrucijada de
tres caminos, uno de ellos más estrecho y anegado por un mayor
número de plantas silvestres como si la gente apenas pasara por allí
a menudo. Cuando la vi escoger este camino para seguir adelante paré
en seco mi pies, recordaba a donde daba aquel sendero así que elegí
tomar un atajo por el cuál podría ir más tranquilo y a la misma
vez llegar antes que ella; además así ella creería que ya no la
seguía. Resulta que cuando era pequeño solía ir con mi madre y
hermano a un claro del bosque donde había un pequeño lago sobre el
que se vertían las aguas de un río, este estaba rodeado por árboles
y flores e todo tipo, mi madre solía sentase bajo la sombra de algún
árbol y allí se quedaba disfrutando de aquel paraje natural
mientras que yo y mi hermano jugábamos y nos bañábamos en la
orilla del lago. Tomé el atajo a través del espeso bosque,
sorteando los árboles y troncos caídos que me encontraba por el
suelo con mucho cuidado para no caer, mientras tanto rezaba porque
hubiera seguido del frente hacia el claro y no se hubiera desviado
más de la cuenta. De repente escuche un grito, después se hizo el
silencio y mi corazón comenzó a latir alteradamente y pude sentir
cada pulsación por todas mis extremidades. Nuevamente volví a
escuchar otros gritos, todos venían del mismo lugar y de la misma
persona, una mujer, pero cada uno de los gritos sonaban más
angustioso que el anterior. Lo primero que se me pasó por la cabeza
fue que la chica podría estar en peligro y si no era ella debía de
ser otra mujer, así que salí corriendo a toda carrera en dirección
hacia el lugar del que yo pensaba que provenía las las angustiosas
quejas. Y fue entonces al llegar cerca del sendero por donde ella
había tomado antes cuando la vi a ella y a un hombre, este le
acariciaba sus senos y le rasgaba el vestido con una navaja que
portaba el la única mano que le quedaba; la otra extremidad
posiblemente la perdió por robar y al cicatrizar se le quedo un feo
muñón. Al ver lo que aquel hombre le intentaba hacer a la muchacha
mientras esta forzaba para liberarse y poder escapar hizo que me
hirviera la sangre.
En un primer acto de ira comencé a correr en dirección a ellos dos
pero en cuanto me di cuenta de que iba desarmado me pare y me escondí
entre los matorrales entorno al sendero. Estaba claro que aquel
hombre se trataba de un proscrito y que no le importaría llegar a
asesinar o cometer cualquier otro delito cuando estaba viviendo fuera
de toda legislación y en busca y captura. Escondido entre los
arbustos seguí observando la escena aterrorizado y pensando en como
poder derribar las defensas de aquel hombre corpulento que se había
batido seguramente con algún que otro, entonces recordé a ver visto
un tronco grueso y duro en el suelo unos metros atrás. Con sigilo
volví hacia atrás lo más rápido que pude y mirando hacia el suelo
en busca de aquel tronco hasta que lo encontré y cuando lo cogí
parecía ser bastante macizo, era mi mejor opción y quizás única
como arma. Me dirigí de nuevo hacia el sendero y cuando estuve cerca
agarré bien el tronco con las dos manos y salí a toda carrera en
dirección a donde el hombre se encontraba, el cual estaba de espalda
a mí y mientras ajeno a mi presencia se maravillaba al contemplar la
imagen desnuda de la muchacha. Así que en ese momento de distracción
en el que solo tenía ojos para la chica y en el que se baja el
pantalón torpemente, me abalancé sobre él; pero pudo escuchar mis
pasos más cercanos y se volvió. A pesar de esto, no le dio tiempo
de reaccionar con demasiada rapidez y el propiné un garrotazo en
toda la cara dejandocela irreconocible. El proscrito se tambaleó de
un lado a otro, pero en cuanto recuperó la compostura a pesar del
daño que le había causado se aferró con su única mano a mi cuello
y apretó con fuerza. El aire comenzó a circular de dentro a fuera
de mi cuerpo con mayor dificultad, estaba claro que el hombre había
desarrollado una fuerza descomunal en su único brazo. Intenté
deshacerme de él propinándole unos cuantos garrotazos laterales
pero que no fueron muy efectivos ya que me constaba agarrar y
propinar un golpe mientras me faltaba el aire. Solté el tronco y
comencé a intentar apartar su mano de mi cuello; comenzaba a ser
efectivo pero era difícil apartar sus dedos de mi garganta y no
tenía tiempo ya que me faltaba el aire así que le di un rodillazo
en sus testículos y sus cuerpo entero se estremeció y luego sus
músculos se relajaron y calló al suelo mientras se lamentaba de
dolor. Cogí el garrote y le propine un golpe en la cabeza y quedo
inconsistente.
Cuando terminé con el proscrito mi aliento se encontraba totalmente
acelerado y mis músculos se encontraban entumecidos. Me dirigí
hacia donde estaba la chica de pie desnuda y cogí los harapos que
quedaban de su ropa y se los entregué mientras me tapaba los ojos
con las manos. Esperé a que se tapara un poco para preguntarle si
estaba bien y esta vez no huyó, sino que me contesto y me contó que
había ocurrido. Por suerte llegué antes de que el proscrito pudiera
hacerle nada salvo destrozarle su ropa. Aliviado y calmado porque
estuviera a salvo le ofrecí un pequeño trato, le propuse que yo no
contaría nada a mi padre de lo ocurrido siempre y cuando en aquel
mismo instante me dijera como se llamaba. Sus labios esbozaron una
sonrisa y de ellos salió una voz dulce que decía:
-Me llamo Ofelia.
martes, 25 de septiembre de 2012
Vinum-part.2
Ya hace un año de aquello, y ha llegado a oídos de todos el trabajo
que hice en aquella iglesia; mis encargos no han dejado de ir
ascendiendo de tal forma que me encuentro colapsado y pasándome del
tiempo límite de entrega. Aún así me va todo bien y mi familia
recibe unos ingresos extras por mis obras. Durante el mes de marzo,
volviendo a la época de vendimia de este año, dejÉ todos mis
trabajos para poder ayudar a mi padre en todo lo posible. Ese mismo
año mi hermano Francesco iba a casarse con la hija del carpintero
más prospero del pueblo, como era normal en las familias más ricas
entre ellas mismas se juntaban; por ello necesitábamos el máximo de
dinero para pagar la boda. Yo nunca había estado muy interesado en
el amor aunque e de admitir que había estado con alguna que otra
mujer; mis obras habían acaparado toda mi atención y solo
encontraba la belleza en un rostro femenino perfecto como aquellos
que aparecían en pinturas de algunos libros que me había entregado
mi señor. Había escuchado por parte de mi hermano que padre quería
juntarme con la hija de mi señor, sin embargo aquella mujer nunca me
había llamado la atención, como he dicho antes; no tenía la
belleza de aquellas mujeres que aparecían en cuadros o fueron
esculpidas por los romanos o griegos. Por suerte solo me lo había
dicho mi hermano, no mi padre, por tanto puede que no fuera algo
oficial.
Aquel año debido al exceso de trabajo mi padre había contratado un
mayor número de jornaleros y muchos de ellos eran nuevos. Mi hermano
y yo trabajábamos junto a ellos, pero al ser los hijos del
arrendatario nos trataban con mayor respeto y algunos nos temían. Mi
padre aquel año se encargó de supervisar la recogida de la vid, no
estaba en sus mejores momentos, hace poco había salido de una gripe.
Aquel día 15 de Marzo lo recuerdo como si fuera ayer mismo, era
mediodía y me encontraba recogiendo los racimos de uva, junto a mí
había una mujer si podía llamarse así; porque aparentaba tener al
menos dos años menos que yo. Nunca había visto aquella chica en la
aldea, debía de ser de una de las partes más pobres del lugar, como
había dicho antes mi padre había contratado nuevo jornaleros;
quizás ante había trabajado para otro o era su primera vez en una
vendimia. Aquella mujer se me torno de repente bella en sí misma, me
quede mirándola un tiempo como si nada más ocurriera a mi alrededor
y la fui observando parte por parte. Su tez era de color oliva, sus
labios eran de un color rojo intenso; su pelo de color negro caía
ondulado sobre sus hombros semidesnudos y dibujando el perfil de su
rostro; sus ojos volvían a hacer de un color oliva intenso. Parecía
ser alta aunque no sabría decirlo porque se encontraba agachada,
parecía estar bien alimentada a pesar de que su vestimenta dejaba
mucho que desear y en sus cachetes se dejaba entrever alguna manchas
de suciedad, aún así su silueta parecía perfecta al ojo humano.
Entonces ella miró hacia el lado en el que yo me encontraba y nos
quedamos mirando, se había llevado a la boca una uva segundos antes
creyendo que no había nadie, me pareció hermosa y seguí mirándola.
Ella se levanto y salió corriendo quizás asustada porque la vi
robando y yo era el hijo del arrendatario o porque se había quedado
sorprendida por la forma en la que la miraba. En el instante en que
se alejaba con paso ligero me di cuenta que me había enamorado.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Vinum-part.1
Era época de vendimia. Ese año la recogida de la vid se había
adelantado un par de semanas y empezó a principios de Marzo. El año
pasado, 1326, la cosecha fue bastante mala y mi familia una de los
mayores productores de vid de la comarca, perdió dinero; aún así
supimos salir adelante con los ahorros de años anteriores. Este año
se esperaba que la producción fuera más próspera, nuestro señor
también así lo quería ya que se trataba de uno de los mayores
productores e importadores de vino de toda la región de Siena.
Mi nombre es Dionisio, mi padre me lo puso en honor al dios del vino,
él decía que era una forma de darme un nombre relacionado con
aquello que a lo largo de varias generaciones familiares ha dado
de comer a mi padre, al padre de mi padre y así hasta el principio
de los tiempos. Soy el hijo menor de una familia prospera, esto me
permite en parte llevar a cabo mi verdadera profesión por la que yo
creo que nací. Desde pequeño mi padre nos había ido inculcando a
mí hermano y a mí todo lo relacionado con la recogida de la vid y
la elaboración del vino. Mi hermano, Francesco, cuatro años mayor
que yo; se había sentido siempre a gusto con la idea de seguir con
la profesión de padre, sin embargo yo había mostrado un maestría
para otra labor, la pintura. Mi padre se mostró reacio desde un
principio a tal actividad, necesitaría las manos de sus dos hijos
fuertes para mantener el negocio familiar para cuando el falleciera
decía; sin embargo no era el único motivo ya que un día lo escuché
hablar con madre diciendo que aquello que yo anhelaba no me llevaría
a ningún lado y que al poco tiempo volvería con menos dinero que con el que hubiera salido de casa.
A pesar de los esfuerzos de mi padre por quitarme aquella idea de la
cabeza yo había seguido practicando la pintura de pequeño y ahora
con diecinueve años conocía muchas de las técnicas empleadas por
pintores de oficio famosos en la región y los alrededores, todo esto
gracias a la gratitud de mi señor, el cuál era un gran amigo de mi
padre, quién me puso en manos de buenos artistas. Mi señor había
logrado convencer a mi padre de que no dejará en manos de la nada mi
talento y que al menos me comprara los utensilios necesarios para
pintar siempre que quisiera. Debo de decir que me sentí muy
agradecido con mi señor aquel día que me encargo mi primer cuadro,
era simple, estaba claro que quería ponerme a prueba y ver que tan
bueno era. El boceto fue sencillo, un bodegón con racimos de uvas,
una botella de vino y una copa, lo difícil fue jugar con los colores
y encontrar los tonos más apropiados, aquellos que dieran vida al
cuadro. No me pagó por el cuadro, a cambio me entregó la mayoría de
los materiales de pintura y me dijo que estaba bastante satisfecho.
Así fue como comenzó todo, pronto la noticia de que nuestro señor
me había encargado un lienzo y que había quedado maravillado con el resultado,se corrió por todo el pueblo. Los vecinos más ricos se
atrevieron a hacerme algún que otro sencillo pedido, y cuando vieron las obras acabadas decidieron de pedirme pinturas más complicadas; y yo
encantado acepte todos los pedidos que me hacían. Sin embargo debía
compaginar las horas de trabajos en las tierras con las horas
dedicadas a la pintura; mis ratos de descanso y las noches solía
dedicarlas a mi segundo oficio. Pronto me convertí en el mejor
pintor artístico de toda la comarca y para mi sorpresa a mis
dieciocho años me llego el encargo de pintar frescos en una de las
iglesias más importantes de Siena, fue un trabajo que me hizo feliz
y me llenó completamente y pude realizarlo sin ataduras aprovechando
la época de mala cosecha de año anterior.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Un mundo sin fin- Capítulo 75 // Capítulo91(Final)
-Hay algo en los seres humanos que les impide hacer esas cosas-continuó Philippa-. Es la capacidad...no, la disposición de compartir el dolor de los demás. No podemos evitarlo. Vos, sir Gregory, no podríais violar a una mujer porque sentiríais su dolor y su agonía, sufriríais con ella y eso apelaría a vuestra piedad. Por la misma razón tampoco podríais torturar ni asesinar. Quien carece de la facultad de compartir el dolor de los demás no es un hombre, aunque camine sobre dos piernas y hable nuestra lengua, es una bestia.
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-Siempre hay una cruz en la punta de la aguja-explicó Merthin-.Es una convención arquitectónica. Aparte de eso, cada práctica varía. En Chartres, la cruz tiene una imagen del sol. Yo he hecho algo distinto.
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-Siempre hay una cruz en la punta de la aguja-explicó Merthin-.Es una convención arquitectónica. Aparte de eso, cada práctica varía. En Chartres, la cruz tiene una imagen del sol. Yo he hecho algo distinto.
Caris la miró. En la base de la cruz , Merthin había colocado un ángel de piedra del tamaño de una persona adulta. La figura arrodillada no estaba mirando a la cruz, sino hacia el oeste, a la ciudad. Al contemplarlo con mayor detenimiento, Caris vio que los rasgos del ángel no eran convencionales. La redondeada cara era sin duda femenina y le resultaba familiar, con esos rasgos definidos y ese pelo corto.
Entonces se dio cuenta de que se trataba de su propio rostro.
Se quedó perpleja.
Entonces se dio cuenta de que se trataba de su propio rostro.
Se quedó perpleja.
-¿Aceptarán que lo dejes?-preguntó.
Merthin sintió en silencio,
-Media ciudad ya piensa que eres un ángel.
-Pero yo no-respondió ella.
-No-dijo él con su habitual sonrisa que a ella tanto le gustaba-.Pero tú eres lo más parecido a un ángel que yo haya visto.
Merthin sintió en silencio,
-Media ciudad ya piensa que eres un ángel.
-Pero yo no-respondió ella.
-No-dijo él con su habitual sonrisa que a ella tanto le gustaba-.Pero tú eres lo más parecido a un ángel que yo haya visto.
De pronto se levantó una ráfaga de viento. Caris de agarró a Merthin. Él la abrazó con fuerza, aguantándose con seguridad sobre los pies separados. La ráfaga remitió con la misma prontitud con que había empezado, pero Merthin y Caris siguieron fundidos en un abrazo, encaramados a la cima del mundo, durante largo tiempo.
domingo, 9 de septiembre de 2012
"En busca de la felicidad" -Cita.
No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. La gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos, pero si tienes un sueño, persigueló, y punto.
Chris Gardner a su hijo.
Chris Gardner a su hijo.
martes, 21 de agosto de 2012
Por todos esos años que nos quedan y dejamos atrás.
Hoy es mi cumpleaños, exactamente cumplo dieciocho y me gustaría dedicar una entrada. Es una edad a la que muchos ansían llegar ya que en una gran cantidad de países supone la mayoría de edad, lo que da a pie a que puedas hacer ciertas cosas que antes no podías y tener un poco más de libertad e independencia. Pero está claro que con 7.000 millones de personas en la Tierra, no eres el único que los cumples o cumplirás dieciocho años; ¿entonces que hace de especial este día?
Lo que lo hace especial es que es tú día, un día en el que te sientes arropado por todos aquellos que han formado parte de tu vida, un día en el que tú solo eres capaz de rememorar todos aquellos momentos que recuerdes desde el principio hasta el fin. Y cuando haces esto te das cuenta que ya no eres aquel niño, que has madurado, que has vivido muchas experiencias nueva en todos estos años, que has sentido montones de sensaciones, que han sido muchos a los que has conocido y te han hecho sentir bien,otros mal y otros que ya no lo harán, que has logrado alcanzar parte de tus sueños y que has fracasado en otros muchos objetivos. Entonces te das cuenta de lo emocionante que es la vida y de lo que aún te tiene preparado para otros años venideros. Aunque creas lo contrario, que no es para nada emocionante; no dejes de seguir adelante porque quien sabe si algún día lo será, mientras tanto las personas que están a tu lado harán que cada día sea especial y los recuerdos de años atrás te servirán para saber que siempre habrá momentos felices por los que sonreír.
¡Gracias a todos por compartir todos estos años y estar hay!
Lo que lo hace especial es que es tú día, un día en el que te sientes arropado por todos aquellos que han formado parte de tu vida, un día en el que tú solo eres capaz de rememorar todos aquellos momentos que recuerdes desde el principio hasta el fin. Y cuando haces esto te das cuenta que ya no eres aquel niño, que has madurado, que has vivido muchas experiencias nueva en todos estos años, que has sentido montones de sensaciones, que han sido muchos a los que has conocido y te han hecho sentir bien,otros mal y otros que ya no lo harán, que has logrado alcanzar parte de tus sueños y que has fracasado en otros muchos objetivos. Entonces te das cuenta de lo emocionante que es la vida y de lo que aún te tiene preparado para otros años venideros. Aunque creas lo contrario, que no es para nada emocionante; no dejes de seguir adelante porque quien sabe si algún día lo será, mientras tanto las personas que están a tu lado harán que cada día sea especial y los recuerdos de años atrás te servirán para saber que siempre habrá momentos felices por los que sonreír.
¡Gracias a todos por compartir todos estos años y estar hay!
lunes, 6 de agosto de 2012
Los límites del conocimiento.
El ser humano, un animal racional. Desde sus inicios siempre ha ido avanzando, siempre ha intentado mejorarlo todo lo que este en su mano; siempre ha intentado entenderlo todo. Ese avance constante en el conocimiento ha hecho que hoy tengamos todo lo que nos rodea y que lleguemos a comprender mucho del mundo que nos rodea tanto del mundo que somos capaces de ver y del que escapa a nuestra percepción.
Sin embargo la infinidad del todo lo que nos rodea y los límites del tiempo hacen que a la larga pueda llegar a ser imposible conocerlo todo. Muchos hablan de que las ciencias están apunto de morir porque estamos cerca de descubrirlo todo. Pero por otro lado muchos afirman que existen tantas cosas por conocer y aún por comprobar a ciencia cierta, que en el límite de tiempo esperado para la Tierra, no daría tiempo de todo ello.
Lo cierto es que podemos empeñarnos en llegar a conocerlo todo, en decir que nuestro conocimiento es tal que puede abarcarlo todo y creo que es lo que todos pensamos y lo que nos da fuerza para no desistir en la búsqueda. Pero por desgracia no podemos negar que habrá muchas preguntas que queden sin respuesta, por el hecho de que son ya pasado, futuro o indefinidas en el espacio. Inevitablemente hay muchos sucesos que no podemos comprobarlos a ciencia cierta, por lo tanto se fundamentan en hipótesis. Quizás algún día logremos romper los límites del conocimiento que hoy se plantean y poner fin a las preguntas existenciales sin respuesta y a las hipótesis sin comprobaciones.
Sin embargo la infinidad del todo lo que nos rodea y los límites del tiempo hacen que a la larga pueda llegar a ser imposible conocerlo todo. Muchos hablan de que las ciencias están apunto de morir porque estamos cerca de descubrirlo todo. Pero por otro lado muchos afirman que existen tantas cosas por conocer y aún por comprobar a ciencia cierta, que en el límite de tiempo esperado para la Tierra, no daría tiempo de todo ello.
Lo cierto es que podemos empeñarnos en llegar a conocerlo todo, en decir que nuestro conocimiento es tal que puede abarcarlo todo y creo que es lo que todos pensamos y lo que nos da fuerza para no desistir en la búsqueda. Pero por desgracia no podemos negar que habrá muchas preguntas que queden sin respuesta, por el hecho de que son ya pasado, futuro o indefinidas en el espacio. Inevitablemente hay muchos sucesos que no podemos comprobarlos a ciencia cierta, por lo tanto se fundamentan en hipótesis. Quizás algún día logremos romper los límites del conocimiento que hoy se plantean y poner fin a las preguntas existenciales sin respuesta y a las hipótesis sin comprobaciones.
Un mundo sin fin-Capítulo 6(Ken Follet)
(Merthin). Le gustaba mirarla mientras ella le contaba una historia o le explicaba algo, gesticulando, con expresión divertida o asombrada, metiendose en el papel. No obstante, lo que casi siempre esperaba era ese momento en que poder robarle un beso.
lunes, 21 de mayo de 2012
Ausencia de conciencia.
Lo primero de todo es reconocer que las
millones de acciones que llevamos a cabo no son todas correctas sino
malvadas; es decir, actos en contra de las leyes y de las normas
morales. Al menos si das este primer paso de reconocer ya serás
mejor persona, mejor que aquellos que no reconocen sus errores o las
consecuencias negativas de sus actos.
Cuando alguna acción tiene
consecuencias negativas sobre algo o alguien, cuando van contra lo
moralmente establecido y las normas, si somos un poco humanos
sentiremos lo que se denomina culpa o conciencia. La conciencia puede
ser más o menos intensa dependiendo de las personas, además también
se debe tener en cuenta la capacidad que tienen ciertas personas para
callar a la conciencia. Callar a la voz que nos habla desde dentro,
es una acción de cobardes que se utiliza para que uno no llegué a
sentirse culpable por sus actos.
Existen muchas formas de encerrar la
conciencia en el rincón más recóndito de nuestra cabeza. Muchos
justifican sus actos como necesarios y positivos para todos, cuando
no lo son. Otros justifican sus actos mediante ciertos argumentos,
siempre utilizando aquellos que le interesan y eliminando los que no
defienden sus actos. Y algunos justifican las consecuencias de sus
actos como causa de algo que es beneficioso, aunque este beneficio
suele ser particular; es decir basado en el principio de finalidad
por el cuál cualquier acto esta permitido mientras la finalidad sea positiva aún sean los medios devastadores.
Todas las personas que intentan
silenciar la conciencia es porque no tienen la valentía para dar la
cara por lo que han hecho, porque en verdad se sienten tan
culpables,tan desgraciados y torturados por la voz, que no pueden
vivir. Pero también hay gente que viven sin ser torturados por el sentimiento de culpa, son aquellos que no lo reconocen y que viven sin ver el daño
que han podido causar sus actos. ¿Por qué? Porque son una cáscara totalmente
vacía; con ausencia de conciencia y alma.
jueves, 17 de mayo de 2012
Memoria genética.
Suelen decir que la mente del ser humano está vacía cuando nace y al igual ocurre con todos los demás animales, eso dicen. ¿Pero es cierto que nuestra mente está vacía del todo? Hay quienes dicen que no. La verdad es que no podemos saberlo.
Muchos afirman que la mente humana ve el mundo por primera vez con ciertas ideas innatas, ideas que todos traemos impresas y que no escapan al conocimiento de nadie. Pero como es posible que conozcamos estas ideas cuando nunca hemos tenido visión ni pensamiento de ellas. Por otro lado, nos encontramos con aquellas situaciones de la vida que por alguna razón nos suenan, nos recuerda a una experiencia anterior, como si hubiéramos estado allí antes.¿Por qué recordamos cosas, las cuales nunca hemos vivido? Se le suele llamar a esto, deja vu. Algunos atribuyen estos recuerdos a sueños, sueños que hemos tenido con anterioridad sobre una situación parecida, otros dicen que nos ocurre esto porque hemos tenido otra vida.
Podríamos encontrar otra explicación. Al igual que nuestra anatomía es resultado de toda una generación de seres humanos, es decir, resultado de la herencia. También podría ser nuestra mente resultado del mismo proceso. Nuestra mente es una amalgama de recuerdos de todo tipo, que se ordenan y se almacenan de una forma que aún no hemos logrado comprender. Recordar implica la facultad de la mente llamada memoria(ligada al aprendizaje), que utilizamos para entre otras cosas no volver a cometer los mismos fallos y cometer los mismos aciertos. ¿Y no es acaso posible que esa memoria se herede de alguna forma a nuestra descendencia? Es lo que se conoce como memoria genética, una memoria presente desde el nacimiento que existe en ausencia de experiencia sensorial, y que es incorporada al genoma a lo largos periodos de tiempo. Está basado en la idea de que experiencias comunes de una especie acaban incorporadas en su código genético. Un experimento realizado en patos recién nacido de pocos meses demuestra que por alguna razón aún sin determinar cuando estos son expuesto a la sobra de un pato mayor alargan el cuello, mientras que si son expuestos a la sombra de un águila se esconde. Lo que despierta la curiosidad en este experimento es que estos polluelos nunca habrían visto antes un águila pues han sido criados in vitro, surgiendo la pregunta de: ¿Por qué temen algo que nunca han visto o experimentado?
De esta forma se podrían explicar muchas cosas y podríamos decir que no somos únicamente resultado del físico de nuestros padres, abuelos y los anteriores. Sino que somos resultado de los comportamientos, las vivencias y la historia de la especie humana, y que nuestros antepasados siguen vivos en nuestros recuerdos.
De esta forma se podrían explicar muchas cosas y podríamos decir que no somos únicamente resultado del físico de nuestros padres, abuelos y los anteriores. Sino que somos resultado de los comportamientos, las vivencias y la historia de la especie humana, y que nuestros antepasados siguen vivos en nuestros recuerdos.
miércoles, 16 de mayo de 2012
La máscara.
¿Cómo somos realmente? Toda persona
es de dos formas, es de forma que los ven los demás y es de la forma
que el mismo se ve; entonces, ¿que somos realmente, lo que ven de
nosotros o como nos vemos? Podríamos decir que claro que somos como
nos vemos nosotros mismo, pero por otro lado nos empeñamos demasiado
en tener una imagen a vista de los demás; por tanto para ello nos
dejamos llevar y nos comportamos de cierta forma que es distinta a la
forma en la que nos comportaríamos naturalmente.
Estamos acostumbrado desde pequeños a
distinguir los tipos de personas, pero, ¿realmente existen esos
tipos? De entre todos los supuestos tipos de personas existentes
elegimos unos con el que queremos identificarnos, uno al que nos
queremos parecer. Desde que tomamos esta decisión tomamos ciertas
medidas para transformar como somos y darnos a conocer de tal forma que demos la imagen de ese tipo de persona a la que nos queremos
parecer, para simplemente ser distintos.
Todos alardean de ser diferentes a
otras personas, de ser mejores que el anterior o los que le rodean,
de tener algo peculiar que nadie tiene, de que nunca harán los que
otros han hecho...Sin embargo, la realidad es que todos somos
iguales, no hay nadie diferente. Todos y todos cometemos los mismos
fallos y los mismos aciertos, el primero que dice “no” es el
primero que dice “sí”. Y es que realmente somos como nos vemos.
Pero como no nos gusta como somos,es decir no nos gusta ser iguales,
nos colocamos una máscara para mostrarnos diferentes y alardear
continuamente de que no cometeremos los mismos errores que otros,
cuando en el fondo sabemos que si lo haremos.
Nuestra imagen externa
es una máscara que nos permite ser diferente y nuestra imagen
interna es la misma a la de toda persona. Todos llegamos a hacer las mismas cosas y sentir
de igual manera, tan solo que las circunstancias son distintas. A
veces toca quitarse la máscara y dejarnos ver tal y como todos
somos, y reconocer que cualquier otro podría haberlo hecho tan bien
y tan mal como nosotros lo hemos hecho, ya que tras la máscara somos los mismos. Porque las máscaras fueron inventadas para
eso, para ser otros y distintos a lo que somos pero permaneciendo nuestro verdadero ser en las sombras.
martes, 8 de mayo de 2012
Ojos esmeraldas.
Aquella noche había bebido mucho, más
de a lo que estoy acostumbrado, por lo que me deje llevar por el
alcohol y me fui con una chica de ojos esmeralda, pelo negro y tez blanca, que me había estado
seduciendo todo el tiempo y me invitó a su casa. No se como fui
capaz de conducir hasta su casa, pero fue una temeridad. Después de
darnos el lote en el coche entré en su casa, sinceramente no sabía
que me metía en la boca del lobo.
Una vez dentro, mientras nos besábamos
como dos jóvenes desenfrenados, subimos las escaleras a trompicones
hasta el piso de arriba. Me llevó a su cuarto y dentro nos tendimos
en la cama. Comenzamos a desnudarnos hasta quedarnos en ropa
interior. Luego cogió mis manos y me las esposó a la cama, la
verdad es que como estaba tan bebido y por la excitación no puse
oposición. El
deseo carnal comenzaba a crecer demasiado entre nosotros y se nos iba de las manos, perdiendo
todo aquello que nos hacía humanos;y nos convertimos en animales que
buscaban el placer más deseado, dejándonos llevar por los
instintos.
Nunca olvidaré aquella noche, la noche
de mi muerte. Parece mentira que el deseo carnal nos ciegue tanto
hasta el punto de perder todos los principios. En los tres últimos días el
asesinato de tres hombres ocuparon las portadas de los periódicos,
no se había detenido aún al asesino; pero no se barajaba que fuera
una mujer. Yo sería la cuarta víctima. Cegado por el deseo carnal
no fui capaz de ver el arma blanca que la chica de los ojos
esmeraldas levantaba sobre mi pecho. Y en el momento del climax,
quede paralizado y su manos empuñando el arma bajaron a mi pecho y
atravesó mi corazón, solo unos segundos de dolor y después deje de
sentirme animal y por último deje de sentirme humano y vivo; y pasé
ha ser una víctima más, del deseo.
domingo, 6 de mayo de 2012
La espalda de Venus.
Venus, hermosura donde las haya. Su
sonrisa evoca la felicidad, sus cabellos son la luz del sol que
ilumina cada día. Su piel es suave y blanquecina. Sus ojos atrapan
al hombre en un espiral de la que no se puede escapar. Sus labios,
gruesos y carnosos. Su cuerpo deseado por todos. Pero esto es una
mera descripción insignificante con al que hacen otro autores de la
diosa Venus y su hermosura, sin embargo, ninguno de ellos se paro a
pensar en el espalda de Venus.
Venus no es la perfección, no es la
mujer hermosa que todos creen ver y por tanto no es una Diosa. Venus
es una mujer con su perfil agraciado, pero en cuya espalda se esconde
su verdadero rostro. Hay donde todos la contemplan y admiran, yo la
veo como una simple mortal, que con el tiempo se volverá anciana y
perderá su hermosura. Yo veo que detrás de ese rostro sonriente se
esconde su rostro oscurecido, hostil y serio. Su espalda es los
contrario a sus cabellos, sus ojos, sus labios y su torso; deformada
y cuyas vertebras se mueven como si del cuerpo de una víbora se
tratara y la cabeza de colmillos puntiagudos y ponzoñosos, fuera su
rostro dosil. Se cree bella, se cree Diosa, capaz de enamorar a
cualquier hombre y perderle en su belleza. Los hombres se dejan
llevar por ella y son capaces de abandonar toda una vida por probar
la manzana de Eva, porque nunca ven más haya, nunca verán su espalda, su
verdadero rostro, su verdadero ser y entre ellos mismos se matarán.
Estación del Olvido!
Resulta que nuestro cerebro es una
máquina demasiada compleja, que funciona de una forma que no
entendemos. Una máquina que almacena información a la misma vez que
la elimina. Cuando la elimina, ese proceso es conocido como “olvido”.
¿Por qué olvidamos? Sencillamente la mayoría de las veces de toda
la información que captamos solo almacenamos una parte y la otra es
desechada. Y esos datos que almacenamos se van degradando con el
tiempo, este es el olvido que se produce por vejez, pero existe otro
método de olvido, y es este el más curioso.
Me refiero a cuando olvidamos recuerdos
inconscientemente para que no sintamos dolor. Nuestro cerebro es tan
inteligente que siempre busca quedarse con aquello que le sea útil y
le haga feliz, mientras que aquello que sea inútil y le haga sentir
tristeza o dolor, lo olvida. Es cierto que no lo olvidamos del todo,
ya que siempre queda un recuerdo dentro de nosotros, pero es tan
pequeño que recordarlo no nos evoca tristeza, simplemente
neutralidad sentimental o felicidad.
Es por ello que la pérdida de
cualquier lazo emocional que mantuviéramos con una persona ,a la que
por motivos los que sean ya no es posible, la tristeza va
gradualmente disminuyendo con el paso del tiempo, por un lado debido
a la costumbre y por otro lado al olvido. Es triste a la vez afirmar
esto, que una persona que para ti ha significado mucho en tu vida la
olvides. Es difícil pero en realidad no nos queda otra alternativa
si lo que queremos es ser felices y aceptarlo. Y más difícil es dar
por muerto y olvidar ha alguien que permanece vivo.
jueves, 3 de mayo de 2012
Walt Disney.
“En este lugar perdemos demasiado tiempo mirando hacia atrás.
Camina hacia el futuro, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas,
Camina hacia el futuro, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas,
domingo, 29 de abril de 2012
Las cenizas.
Ahora que tenéis lo que queréis
no volváis la vista atrás,
no pronunciéis mi nombre.
Porque no obtendréis perdón.
Ahora que florecéis
no os importan los demás,
no queráis ser hombres.
Porque veis perdido conciencia y razón
Como tierra y cielo veis luchado
como corpóreos no sois eternos,
como almas veis sentido
y como humanos, es desdichado vuestro destino.
Cuando llegue la noche
no busquéis refugio,
no busquéis ayuda.
Porque hace tiempo ya que cerré mis puertas.
Cuando llegue el día
no busquéis la sonrisa del Sol,
no busquéis agua que os haga puros.
Porque no hay luz ni agua que limpie vuestras almas.
Hoy no sois más que recuerdos del pasado.
Sois las cenizas de una llama que ardió
pero que hoy yace apagada,
apagada por el agua.
no volváis la vista atrás,
no pronunciéis mi nombre.
Porque no obtendréis perdón.
Ahora que florecéis
no os importan los demás,
no queráis ser hombres.
Porque veis perdido conciencia y razón
Como tierra y cielo veis luchado
como corpóreos no sois eternos,
como almas veis sentido
y como humanos, es desdichado vuestro destino.
Cuando llegue la noche
no busquéis refugio,
no busquéis ayuda.
Porque hace tiempo ya que cerré mis puertas.
Cuando llegue el día
no busquéis la sonrisa del Sol,
no busquéis agua que os haga puros.
Porque no hay luz ni agua que limpie vuestras almas.
Hoy no sois más que recuerdos del pasado.
Sois las cenizas de una llama que ardió
pero que hoy yace apagada,
apagada por el agua.
sábado, 28 de abril de 2012
Autobús A2
Como día tras día, sin ninguna
variación, después de haber salido de trabajar de un bar de la
zona, cogía el autobús urbano desde el Prado de San Sebastián
hasta San Jerónimo, donde vivía en un piso pequeño donde solo
había sitio para uno, era nuevo en la ciudad y no tenía mucho
dinero por lo que no podía permitirme ningún tipo de lujo y con
esto me refiero a que tenía que tomar prestado el dinero para el
autobús de la propina que me dejaban los clientes, aunque
últimamente la gente ya no era tan generosa. Saque la cartera y
comencé a contar las monedas, todo lo que tenía era chatarra pero
alcanzaba para comprarme un billete. Llegue a la ciudad hace un par
de meses, mi vida dio un vuelco y todo había cambiado, decidí que
lo mejor que podía hacer era olvidar mi pasado y comenzar una nueva
vida, en otra ciudad con los ahorros que tenía para la universidad.
Alcé la mano izquierda y mire el reloj, eran la una de la madrugada,
el A2 estaba arrancando los motores, me acerque y entre, le di el
dinero justo al conductor y arranqué el billete de la máquina.
Avancé por el pasillo hasta llegar a la parte posterior, un lugar
alejado de la gente que solía coger la misma línea a estas horas,
un lugar donde poder pensar tranquilo o dar una cabezada sin que
nadie te moleste. Estaba agotado, aquella noche había sido dura,
tenía ganas de cerrar los ojos y despertar cuando las cosas fueran
mejor, acerque mi cabeza al cristal y me dedique ha mirar el mundo
exterior, a cada persona que pasaba, cada una de ellas era diferente,
cada una tenía problemas, cada una tenía un camino, una red de
conexiones así es como me gustaba definir la vida, cada uno seguimos
nuestro propio camino hasta que de repente nos cruzamos con alguien
que va en la misma dirección o contraria y es en ese momento cuando
conocemos a otra persona y los caminos se cruzan por minutos, horas,
días, meses e incluso años.
El autobús freno por primera vez, sino
me acordaba mal, acabábamos de parar en Los Remedios, cuatro
personas habían subido al vehículo, dos hombres que aparentaban
rondar los cuarenta años, una mujer joven dispuesta a disfrutar de
la noche y una adolescente, esta última se sentó en el asiento de
detrás mía. La chica estaba hecha una mierda, tenía la cara
pálida, el pelo desaliñado, tenía el rimel corrido, sentía
curiosidad porque tendría que haber pasado para estar de esa manera,
pero fuera lo que fuera no debía importarme, no era de mi
incumbencia. Pero a pesar de esto, no era capaz de quitármela de la
cabeza, seguía dándole vueltas al asunto, ¿acaso conocía yo a
aquella chica? Entonces porque me importaba lo que le ocurría,
cuando ni si quiera me importaba mi padre, ¿por qué? Un recuerdo
paso ante mis ojos, apreté el puño dispuesto a golpear algo y antes
de golpear el cristal me paré en seco, contuve mi rabia, suspire y
deje caer mi cabeza sobre mis brazos. Note la presencia de los ojos
clavados de la chica en mí, seguro que pensaba que estaba loco o que
me había tomado una cerveza de más.
-¿Estás bien?- dijo con una voz
quebrada y delicada.
¿Es que acaso intentaba ser cortés?
Al menos había tenido el detalle de preguntar sin ser nada para
ella, solo un simple hombre más, que viaja en ese bus a la misma
hora y mismo día.
-Sí, no es nada.-dije sin levantar la
cabeza de los brazos, no quería mirarla a la cara y que me viera con
los ojos llorosos. No pensaba ir contándole mi vida y mis cosas al
primero que viera.
Eso fue todo, parece que cacto el
mensaje, se volvió hacia adelante, durante todo el trayecto no
volvimos a hablar, ella se puso a escuchar música mientras yo me
tendí a lo largo de los dos asientos e intenté cerrar los ojos para
desconectar. Tres paradas más adelante, ella se bajo, cuando estaba
de pie me miró y yo me quedé mirando sus ojos azules por solo unos
segundos, al bajar se paró en la acera como si estuviera esperando a
alguien y de nuevo nuestras miradas se cruzaron a través del
cristal, mientras el autobús se ponía de nuevo en marcha. Supuse
que no volvería a ver a esa chica más o como mucho un par de veces
antes de que dejara de existir para mí como hace unos minutos. Me
baje en San Jerónimo y comencé a recorrer las calles de Sevilla.
La ciudad de asfalto.
Hace tiempo ya que abandoné la casa que me daba cobijo y me mantenía a salvo, a salvo de esta ciudad por la que hoy camino. Ciudad que hoy día ha cambiado mucho de lo que en su tiempo era: agua, tierra, cielo, luz y vida. En su afán por el progreso la ciudad ha dejado atrás estos elementos y los a sustituido por otros: sangre, asfalto, rascacielos, oscuridad y muerte. Desde la ventana de mi casa la vida en el exterior, la vida en la ciudad, daba vértigo, aún así, no pintaba tan mal como lo es cuando abres la puerta y das el primer paso hacia fuera, hacia ese abismo.
Una vez das el primer paso despídete de volver atrás, porque como si de una serie de engranajes se tratara movidos por alguna fuerza extraña; tu cuerpo se moverá automáticamente y no dejarás de caminar, porque has entrado en el gran juego. Al igual que tú, mientras camines sobre el duro y frío asfalto te toparás con gente vestida de negro que caminan cuyo cerebro no tiene mandato sobre su cuerpo, es decir; se mueven por propia inercia como tú pero la diferencia es que tú eres consiente de ellos pero ellos no de ti. Como animales, esta gente avanzará y se chocaran entre ellos y nunca miraran al frente, de esta forma no verán nada ni a nadie más que a ellos mismos como máquinas. Cuando comience a atardecer el ritmo de tus pasos se ralentizará y el tiempo ira más rápido, antes de que anochezca debes buscar un cobijo para refugiarte de la cruel noche, que dificulta tus pasos, poniendo cadenas en tus pies.
Una vez das el primer paso despídete de volver atrás, porque como si de una serie de engranajes se tratara movidos por alguna fuerza extraña; tu cuerpo se moverá automáticamente y no dejarás de caminar, porque has entrado en el gran juego. Al igual que tú, mientras camines sobre el duro y frío asfalto te toparás con gente vestida de negro que caminan cuyo cerebro no tiene mandato sobre su cuerpo, es decir; se mueven por propia inercia como tú pero la diferencia es que tú eres consiente de ellos pero ellos no de ti. Como animales, esta gente avanzará y se chocaran entre ellos y nunca miraran al frente, de esta forma no verán nada ni a nadie más que a ellos mismos como máquinas. Cuando comience a atardecer el ritmo de tus pasos se ralentizará y el tiempo ira más rápido, antes de que anochezca debes buscar un cobijo para refugiarte de la cruel noche, que dificulta tus pasos, poniendo cadenas en tus pies.
Durante tu avance, te fijarás no solo en la gente que te rodea y en su actitud maquinista, sino que intentaras encontrar un atisbo de aquello que la ciudad era; aquello que te contaban como cuento y como todo cuento, luego nada es cierto. Buscarás agua que fluya por algún lugar, pero como mucho el único fluido que encontraras será la sangre de los caídos, de aquellos que le pilló la noche. Buscarás la tierra fértil que daba frutos, pero lo único que verás será asfalto bajo tus descalzos pies. Buscarás el cielo y el sol, pero cuando intentes levantar la vista solo lograras llegar a ver infinitos rascacielos que con su gran inmensidad no dejan ver el cielo y que no dejan pasar la luz. Por último intentaras buscar la vida, pero ni si quiera sabrás por donde empezar a buscarla y al final te darás cuenta de que esta no existe realmente como tal.
De vez en cuando oirás a alguien llorar desoladamente y gritar. Antes del anochecer lo encontrarás agachado sobre el suelo, siendo golpeado por la multitud que camina sin conciencia de acto. Encontrarás a aquel que llora, un niño pequeño, que se tapa los ojos para no ver. Le preguntarás que le pasa y el no te contestará, sino que con sus ojos llenos de lágrimas te mirará y al verte, llorará más y con más fuerza. Te sentarás a su lado y lo rodearás con tus brazos, entonces con el simple contacto comprenderás quien es ese niño y porque llora. Y tú también comenzarás a llorar y permanecerás a su lado porque ambos os habéis extrañado en todo el tiempo que ha pasado desde que saliste de casa hasta ahora que caminas por la ciudad como si igual que los otros de una máquina te trataras. Y después de tanto tiempo, te das por vencido y te quedás allí junto a ti mismo pensando que puedes hacer tú para cambiarlo todo y te das cuenta que nada puedes hacer contra algo que ha elegido el mundo, solamente no alimentar el juego. Solo te quedan dos opciones. Una es esperar a que llegue la noche y que tu sangre se una a la de otros, que como tú; dieron por perdida la batalla. La segunda es esperar a que con el tiempo vuelvas a tener las fuerzas para ayudar a ese niño y a ti a levantarte.
Intenta alcanzarme y permaneceré quieto.
Me pregunto si alguna vez me he significado algo para ti, porque aparenta que no, que nunca me has tenido en cuenta porque siempre me has tenido ahí.
Apreciamos verdaderamente algo cuando lo perdemos y mientras lo tenemos no nos damos cuenta de lo importante que es; y tu crees que nunca me perderás y que siempre me tendrás ahí, pero de lo que no te das cuenta es que en parte ya me has perdido y que el culpable de ello has sido tú por dejarte llevar por las emociones efímeras.
Solo permaneceré quieto, cuando vea que intentas alcanzarme, para que puedas llegar a donde estoy, sino lo intentas, seguiré con paso firme sin mirar atrás...
Con vendas en los ojos!
No son mis ojos lo que están sin ver la luz, cegados por vendas que impiden ver la realidad, la verdad. Son tus ojos los que están viendo otra realidad, la que esta dibujada en el reverso de las vendas que tapan tus ojos. Estas viendo aquello que quiere que veas, aquello que tus sentidos quieren ver, quieren sentir, mientras acorralas a tu razón para poder seguir viviendo en esa mentira tan dulce.
Sientes su piel, hueles su aroma, oyes su voz, saboreas el aire que respira y ves una mentira, y te sientes bien, bien porque crees que te esta pasando, que va a pasar, que vas a ser feliz pero en realidad no pasara mucho más de lo que esperas, en realidad eres otro reto suyo, otro pasatiempo....
Pero como dicen la verdad es amarga y la mentira es dulce, y parece que tu has elegido la mentira porque te sabe mas dulce, disfruta mientras puedas, no cometas ninguna locura, no entregues tu alma, aún no, todavía no, porque una vez te la arranque vivirás en un engaño eterno.
Se que seguro que algún día te darás cuenta y sino, es que es ya demasiado tarde...
Con cadenas a los pies!
Y es que nunca nadie nos enseñó a andar por los caminos, nadie nos enseñó a andar desorientados, siempre hemos andado con un guía, pero llega el día en que ese guía nos abandona y nos da un voto de confianza para que seamos nosotros mismos quienes nos orientemos y elijamos uno, dos, tres y más caminos.
Pero lo que nunca nos enseñaron es que un día podía ocurrir que tus pasos se vieran frenados por ciertas cadenas que te atan al pasado, que te tiran y no te permiten avanzar sin llevar siempre ese lastre en tu espalda, ese rencor, esa rabia, esa tristeza...como si nunca pudieras despegarte de ella y que no te permita alcanzar el cielo, tus sueños y que no te deja vivir como tu quieras.
Y son esas cadenas las que nos amarran, las que nos ahogan nuestras voces, las que no nos permiten hablar con claridad, las que nos hace no tener claro lo que queremos, las que nos hace perdernos a nosotros mismo y perder a quienes nos rodea.
Y es que debemos encontrar esa llave que abra el candado y que de esta forma se escape todo lo que tantos años hemos guardado en el fondo, desahogarnos, encontrarnos, porque seguro que aún estamos ahí, aunque quizás muy en fondo, con miedo a volver a vivir en el olvido, ¡con miedo a olvidar lo vivido!
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