jueves, 17 de mayo de 2012

Memoria genética.

Suelen decir que la mente del ser humano está vacía cuando nace y al igual ocurre con todos los demás animales, eso dicen. ¿Pero es cierto que nuestra mente está vacía del todo? Hay quienes dicen que no. La verdad es que no podemos saberlo.


Muchos afirman que la mente humana ve el mundo por primera vez con ciertas ideas innatas, ideas que todos traemos impresas y que no escapan al conocimiento de nadie. Pero como es posible que conozcamos estas ideas cuando nunca hemos tenido visión ni pensamiento de ellas. Por otro lado, nos encontramos con aquellas situaciones de la vida que por alguna razón nos suenan, nos recuerda a una experiencia anterior, como si hubiéramos estado allí antes.¿Por qué recordamos cosas, las cuales nunca hemos vivido? Se le suele llamar a esto, deja vu. Algunos atribuyen estos recuerdos a sueños, sueños que hemos tenido con anterioridad sobre una situación parecida, otros dicen que nos ocurre esto porque hemos tenido otra vida.

Podríamos encontrar otra explicación. Al igual que nuestra anatomía es resultado de toda una generación de seres humanos, es decir, resultado de la herencia. También podría ser nuestra mente resultado del mismo proceso. Nuestra mente es una amalgama de recuerdos de todo tipo, que se ordenan y se almacenan de una forma que aún no hemos logrado comprender. Recordar implica la facultad de la mente llamada memoria(ligada al aprendizaje), que utilizamos para entre otras cosas no volver a cometer los mismos fallos y cometer los mismos aciertos. ¿Y no es acaso posible que esa memoria se herede de alguna forma a nuestra descendencia? Es lo que se conoce como memoria genética, una memoria presente desde el nacimiento que existe en ausencia de experiencia sensorial, y que es incorporada al genoma a lo largos periodos de tiempo. Está basado en la idea de que experiencias comunes de una especie acaban incorporadas en su código genético. Un experimento realizado en patos recién nacido de pocos meses demuestra que por alguna razón aún sin determinar cuando estos son expuesto a la sobra de un pato mayor alargan el cuello, mientras que si son expuestos a la sombra de un águila se esconde. Lo que despierta la curiosidad en este experimento es que estos polluelos nunca habrían visto antes un águila pues han sido criados in vitro, surgiendo la pregunta de: ¿Por qué temen algo que nunca han visto o experimentado?

De esta forma se podrían explicar muchas cosas y podríamos decir que no somos únicamente resultado del físico de nuestros padres, abuelos y los anteriores. Sino que somos resultado de los comportamientos, las vivencias y la historia de la especie humana, y que nuestros antepasados siguen vivos en nuestros recuerdos.



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