domingo, 6 de mayo de 2012

La espalda de Venus.


Venus, hermosura donde las haya. Su sonrisa evoca la felicidad, sus cabellos son la luz del sol que ilumina cada día. Su piel es suave y blanquecina. Sus ojos atrapan al hombre en un espiral de la que no se puede escapar. Sus labios, gruesos y carnosos. Su cuerpo deseado por todos. Pero esto es una mera descripción insignificante con al que hacen otro autores de la diosa Venus y su hermosura, sin embargo, ninguno de ellos se paro a pensar en el espalda de Venus.

Venus no es la perfección, no es la mujer hermosa que todos creen ver y por tanto no es una Diosa. Venus es una mujer con su perfil agraciado, pero en cuya espalda se esconde su verdadero rostro. Hay donde todos la contemplan y admiran, yo la veo como una simple mortal, que con el tiempo se volverá anciana y perderá su hermosura. Yo veo que detrás de ese rostro sonriente se esconde su rostro oscurecido, hostil y serio. Su espalda es los contrario a sus cabellos, sus ojos, sus labios y su torso; deformada y cuyas vertebras se mueven como si del cuerpo de una víbora se tratara y la cabeza de colmillos puntiagudos y ponzoñosos, fuera su rostro dosil. Se cree bella, se cree Diosa, capaz de enamorar a cualquier hombre y perderle en su belleza. Los hombres se dejan llevar por ella y son capaces de abandonar toda una vida por probar la manzana de Eva, porque nunca ven más haya, nunca verán su espalda, su verdadero rostro, su verdadero ser y entre ellos mismos se matarán.


No hay comentarios:

Publicar un comentario