sábado, 12 de julio de 2014

Mudanza

Pues como dice el título, el blog está de mudanza. He hecho un nuevo blog para empezar de cero donde republicare algunas de las entradas que publique en este, pero donde no estarán algunas otras. El objetivo es hacer algo con una temática un tanto más centrada y con mayor regularidad publicar algo. También me gustaría que el otro blog comenzaran a partipar la gente en lo que escribo. A continuacion os dejo la web, espero que os paseis por ella:

http://www.escritoratiempoparcial.blogspot.com.es/

viernes, 3 de enero de 2014

Loco de aquel que sueñe con un sueño.

Loco de aquel que pensaba que el mundo comenzaba, cuando en realidad estaba dando el paso al intermedio de toda aquella historia. Lo empujaron a abandonar todo aquello con lo que ya había aprendido a vivir para tener que comenzar de cero a adecuarse con lo que antes era y ya no es, darse cuenta que las cosas cambian con el tiempo.  Le dijeron <<corre, ve y comete el mundo>>, cuando es el mundo el que se está comiendo a todo y cada uno que corre con la esperanza y los sueños por delante. ¿No es acaso eso con lo qué te encuentras cuando abres la puerta? Algo que no reconoces, algo que podría llamarse incertidumbre, algo que desde dentro a través del cristal se ve de otra forma a como es. Es la idea que nos crean en la cabeza antes de girar el pomo, de pisar la calle, de abrir los ojos. Le dijeron << es el país de las oportunidades, donde tus sueños se harán realidad>>, cuando te das cuenta que no es así. A veces hasta el punto de llegar a desear abandonar todo sueño, los buenos porque dan demasiadas esperanzas y los malos porque la quitan sin miramientos; ¿por qué hay tantas oportunidades como sueños hay por persona? Al final conforme caminas por el espeso bosque tras la puerta, vas mirando al cielo y apagando unas bombillas, sustituyéndolas por otras, porque te das cuentas que algunos sueños ya no pueden ser, y es que la realidad no es el estar despierto sino el hecho de que se apague la esperanza de soñar.


martes, 15 de octubre de 2013

Nubes de hollín-part.2

La introducción de maquinaria en la industria fue acompañada por un rechazo por parte de la mayoría de los obreros que veían como cada día que pasaba su puesto de trabajo peligraba más y su sueldo disminuía. Fue así como comenzó a tomar forma un movimiento que se fue extendiendo entre los trabajadores, el cual sería conocido como ludismo. Mi padre y mi hermano entraron a formar parte de este movimiento y desearía que no lo hubieran hecho, porque desde entonces mi vida se torno cruda.

Los ludistas comenzaron a organizar revueltas como protesta, recuerdo que en una de ellas mi padre fue golpeado y llegó a casa con una herida en la ceja. Sin embargo las revueltas no llegaban a ser efectivas por los que estas te tornaron  contra las propias máquinas. Fue él primer sábado del mes de octubre de 1812 cuando mi padre y mi hermano partieron a la fábrica para la que trabajaba juntos con otros hombres obreros también, entraron en la fábrica y metieron fuego a las máquinas textiles. Lo ocurrido se hizo eco en toda la ciudad, mi madre preocupada porque llegaban tarde y ajena a todo me envió a buscar a mi padre y hermano, busque en los bares de la zona, en casas de vecinos amigos y no había rastro de ellos, me acerqué a la zona por donde se encontraba la fábrica y comenzaron a llegarme noticias sobre lo ocurrido. Entonces escuche algo que me hizo reaccionar y salir corriendo de vuelta a casa, una mujer le contaba a su marido que los ludistas causantes del incendio sería ejecutados a la mañana siguiente. Corrí a contárselo a madre, quién casi muere del susto por lo débil que estaba, me mandó ayudarla a levantarse y vestirse  y juntas fuimos a la cárcel en busca de un último adiós porque aunque ninguna de las dos dijimos nada; sabíamos que para gente de nuestra condición no quedaba segunda opción que atenerse al castigo impuesto por la justicia.

Nos dejaron hablar con ellos unos minutos, mi madre se derrumbó y no paró de llorar hasta que los policías nos sacaron de allí. Yo quise ser valiente sin embargo no pude aguantar y me abracé a mi madre mientras esta me mesaba. Madre parecía haber envejecido veinte años, el saber que iba a quedarse viuda y que madre e hija deberían de sacrificarse para llevarse algo a la boca cada día no la ayudaba a lidiar con su enfermedad. Con el gran esfuerzo de andar tanto cuando sus piernas le dolían a rabiar y apenas daba dos pasos seguidos, fuimos a la ejecución al día siguiente y entonces fue cuando por primera vez sentía como se me rompía el corazón al ver como los ojos que antes albergaban la vida la iban perdiendo poco a poco y me miraban fijamente. Nunca en la vida olvidaré aquel momento, aquellos ojos que me miraban diciendo <<véngate>>.


Madre e hija volvieron a casa en silencio. Sin ninguna palabra más que las de <<buenas noches querida>> es como la madre se despedía de su hija hasta la mañana siguiente. Sin embargo aquel día había acabado con toda la vitalidad que no le había quitado la enfermedad a su madre y a la mañana siguiente cuando la niña fue a despertar a su madre la noto fría, la zarandeó primero despacio, luego violentamente y gritó. Las lágrimas recorrieron el surco de las mejillas de la niña, salió a la calle a buscar a alguien pero entonces tubo miedo pues por primera vez se encontraba sola ante el mundo, con tan solo ocho años y con el reciente recuerdo de haber perdido todo lo que más quería por no tener una mejor condición social que habría hecho más amena la existencia a su madre y que su padre y hermano no hubieran tenido que cometer un delito para protestar en contra de lo poco que se le pagaba. Miró al cielo y vio como las primeras nubes de hollín comenzaban a teñir el cielo, el humo negro que había ahogado a su familia.

martes, 25 de junio de 2013

Vinum-part.6

Desde el día que Ofelia me comunicó que esperaba un hijo mío, tuvimos exactamente cinco días para planear la forma en la que yo podría escabullirme del casamiento con Allegra, la mujer a la que no amaba pero con la que mi padre me obligaba a casarme porque era hija del señor feudal de aquellas tierras. Solo se nos ocurría una forma y era la de escapar de aquel pueblucho, sin embargo las cosas se complicaron más de lo que creíamos. Antes de marcharme aquella noche de casa de Ofelia lo dejamos todo hablado, al cuarto día de madrugada la esperaría con un caballo en la puerta de su casa. Yo solo llevaría mis útiles de pintura y ella podría llevar lo que quisiera pero no demasiado para no entorpecer el paso del caballo por el peso. Nos dirigiríamos hacia Florencia, sería un largo viaje pero un buen lugar para ilustrarme y mejorar mi pintura, y donde viviríamos en paz.

Abandoné la casa de Ofelia de madrugada y volví a casa, cuando entre me encontré para mi sorpresa con una comitiva esperándome, padre, mi señor y el hermano de Allegra me esperaban sentados alrededor de la mesa. Si hubiera tenido un caballo en aquel momento, habría dado media vuelta para salir huyendo de allí; pero aún debía comprarlo. Cerré la puerta tras de mi y fue como si me encontrara ante mi con una jauría de perros. Padre comenzó a proferir gritos de desaprobación, el hermano de Allegra con enojo se acerco a mi y me obligó a sentarme; y mi señor con decepción en sus ojos me miraba con lastimeras intensiones. El primero en hablar fue el padre de la joven a la que iba a desposar:


-Creí por un momento que después de haberte ayudado en alcanzar tus sueños como pintor, haberte recomendado a otras familias adineradas y regalado tu útiles, serías lo suficiente honesto como para devolver tanta gratitud en forma de un simple gesto de afirmación ante el altar-dijo con voz cansada y triste como si no llegara entender como alguien como yo podía intentar echar a perder la oportunidad que suponía para mi familia casarme con su hija-.

Nadie hablo, yo no dije nada, dijera lo que dijera no serviría para nada lo sabía de sobra así que espere a que alguno de los tres perros que me miraban enseñando los colmillos ladrara primero.

-¡Y lo hará! Se casará con su hija mi señor, mi familia no faltará a una promesa-dijo mi padre como un perro faldero.

-Por supuesto que se casará-dijo mi señor y con tono cruel pronunció unas palabras que me hicieron blanquecer a mi y a padre también-o juro que no seguirá vivo al sexto día.

-Cuñado, yo me aseguraré de que al sexto día sigas con la cabeza en su sitio-río como si de verdad deseara lo contrario- yo y unos amigos vigilaremos esta casa para que no te escapes con tu fulana-entonces escupió al suelo con despreció y entre vi la sorna en sus dientes-.

Juro por Dios que en aquel momento cuando llamo a Ofelia tal cosa me hirvió la sangre pero por no abalanzarme hacia su pescuezo y que me metieran en la cárcel me contuve en el sitio apretando los nudillos. Entonces sin decir nada más y ni mirar a ninguno de los tres subí a mi alcoba, donde me pasaría los días siguientes pensando de que modo podría salir de allí. Sin embargo los días allí encerrados pasaron rápido y veía como no haya modo de poder escapar de mi compromiso, la desesperación y los nervios no me dejaban conciliar el sueño por las noches y andaba de arriba a bajo todo la casa por las noches pensando que aquello no tenía solución. Al tercer día y a tan solo medio día para que fuera la madrugada del cuarto día; mi hermano Franceso al haberse echo eco de mi noticia había venido a verme. Tal fue mi alegría de verlo que hasta el se sorprendió del repentino abrazo. Le explique lo que ocurría y como aquello se me había ido de las manos, pero sobretodo le suplique que me ayudara, y entonces fue cuando el sorprendido fui yo. A pesar de que fuera mi hermano y creer conocerlo, dijo algo que no hubiera esperado y dicha respuesta fue que aceptaba ayudarme porque dijo que como hermano mayor que era solo quería que su hermano menor no tuviera una vida dichosa al lado de una mujer a la que no amaba. Con la emoción del momento le explique todo en lo que había estado pensando durante ese tiempo, y entre los dos hicimos un plan que no debía fallar si aquella madrugada quería salir camino de Florencia con Ofelia.

A la noche tres guardias se encontraban fuera de casa vigilando que yo no saliera de allí. Asomado al resquicio de la ventana vi como se acercaban a mi casa tres mujeres en dirección en los hombres, espere hasta que los hombre cayeron en las manos de aquellas mujeres y se fueron al huerto pensando que a tales horas de la noche por unos minutos que dejarán de vigilar yo no me escaparía. Bastante ingenuos por su parte. Entonces aproveche para tomar una bolsa y en silencio salí por la puerta de atrás, mientras me lamentaba de no poder despedirme de padre y madre. Francesco me esperaba a fuera con un caballo que gracias a Dios no relinchaba mucho, tome la riendas y me monte. Antes de marchar le dije a Franceso que quería verlo en la salida del pueblo, de él no quería marcharme sin despedirme y agradecerle por haberme ayudado. A trote suave, intentado no hace mucho ruido fui hacia la casa de Ofelia donde ella al escuchar los cascos del caballo salió a la puerta. La ayude a montarse y no vez estuvimos listo, nos dirigimos hacia la salida del pueblo, por aquel tiempo los tres hombres estarían acabando ya y debíamos aligerarnos antes de que se dieran cuenta si no queríamos que nos pillaran. Mi hermano como le dije que hiciera nos aguardaba en la salida, sin bajarme del caballo le entre un pergamino.

-Gracias por todo hermano nunca olvidaré esto que hiciste por mi, eso que te entrego es en modo de agradecimiento-dije mirando hacia el pergamino-. Ábrelo cuando me haya ido. Pronto te llegarán noticias mía.

Sin más dilación y sin dejar pronunciar palabra a mi hermano, espoleé el caballo y al galope dejamos atrás todo aquello que nos intentaba poner aranceles y con la esperanza de llegar pronto a Florencia donde nuestro hijo nacería.

Atrás quedaba mi hermano, Franceso abriendo el pergamino que yo le había entregado. Aunque no supe cual fue su reacción espero que le hubiera gustado aquella pintura de nuestra infancia.

sábado, 8 de junio de 2013

Castillo de Nubes.

 Antes de ayer me encontraba en la cima de la montaña más alta, me creía el rey de mi propio mundo. Estaba tan alto que vivía ajeno a la realidad de los que vivían abajo, podía saborear el aire puro sin ningún tipo de malicia que se pudiera saborear en él; y día a día veía la luz de un nuevo Sol aparecer por el este. Pero ayer un viento sacudió violentamente ese ensueño y las nubes se tornaron grises, y de fondo se escuchaba un redoble de truenos que anunciaban la tormenta, caí con la lluvia y fui arrastrado por el río abajo, abajo, muy abajo, hasta el mar.

De repente me encontré en medio de la nada, rodeado de agua, toneladas de ella. Me sentí inseguro, porque mis pies no podían tocar tierra, solo fondo. Y me sumergí en aquella masa de agua no por voluntad propia sino más bien porque no tenía fuerzas para salir de ella, yo intentaba nadar hacia arriba, no quería sentir el frío de las profundidades. Aún así, me faltaron manos a la que agarrarme para resistir y no tuve fuerzas para salir a flote. Y en lo profundo de aquella oscuridad como boca de lobo, en aquel momento en el que me sentía desamparado era cuando me di cuenta que era más fuerte de lo que creía y que la única carta que te queda por jugar es luchar, nadar hacia arriba y volver así a sentir el aire rozar tu piel.

Hoy me encuentro de nuevo arriba, pero esta vez ya no vivo igual de seguro que antes de ayer, porque cada día que pasa aquí arriba tengo el miedo de volver a caer, porque siempre ocurre y esa es la vida; una constante de subidas y bajadas que no sabes cuanto pueden llegar a durar pero que el único del que depende cuanto permanezcas en ella es de ti. Si estás arriba haz lo posible para pisar suelo firme y ser más listo que el que sopla para derrumbar tu castillo de nubes; y si estás abajo lucha tu mismo por subir porque de ti depende llegar a lo más alto.

martes, 14 de mayo de 2013

Sesión de Fotos.2

En este caso las fotos de la segunda sesión son de Londres. Estuve en está ciudad en marzo de 2011, fui de viaje con mis compañeros de bachillerato y por tanto con el instituto; y la verdad es que me gusto bastante el cambio de un país a otro y la ciudad. De este viaje guardo muchos buenos recuerdos y entre ellos el haber echo amistades que aún hoy día duran.








miércoles, 17 de abril de 2013

Transición


Mira hay afuera, qué ves, me pregunta el viento o quizás sea esa voz que habla desde dentro y hace que tus pensamientos se vuelvan desordenados. Hago caso a la voz que me susurra y miro afuera, salgo de mí y contemplo el mundo, mi alrededor. Por primera vez salgo de mi orgullo y observo con detenida curiosidad lo que me rodea. Siento miedo y vuelvo a mirar hacia dentro. No, me dice de nuevo la voz, no cierres los ojos. Esta vez no será tan fácil convencerme pensé y miró hacia lo más profundo de mi, y me siento a salvo de aquello que hay fuera.

La voz sigue repiqueteando en mi mente, y por más que intento silenciarla no calla. No hay paz en mi interior, ¿por qué una simple voz es tan fuerte como para hacer temblar tú fantasía?, me pregunto. Y repite una y otra vez, enfrentarte a lo que temes, sal ahí afuera.Y yo, por no aguantar aquel sentimiento que me oprime el pecho cada noche, decido abrir los ojos; a pesar de que aquello que veo es la realidad y como tal, no es como aquella fantasía en la que uno vivía. Me gustará o no, la fantasía y la ilusión habían pasado a formar parte de otra vida más sencilla, a partir de aquel día.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Nubes de hollín-part.1


Nací en un barrio de Londres en 1804, en los senos de una mediocre familia británica; entendiendose por mediocre una familia en cuya casa entraba un salario mínimo que daba para lo básico sin ningún lujo, aún así podíamos estar contentos ya que podíamos comer en la mayoría de los casos así como calzar unos zapatos y vestimentas. Viví mi infancia con la ignorancia de una niña, sin saber cual era el calvario que padre y madre debían de pasar para poder alimentarnos a mí y a mi hermano mayor. Lloraba y pataleaba cuando algún día faltaba la comida, me quejaba cuando en invierno no podíamos calentarnos como otras familias que tenían chimenea en casa, y por resumir un poco; achacaba todas las desgracias que vivíamos por la pobreza a la ineptitud de mi padre por no poder aspirar a algo más que ser un simple obrero. He de reconocer que mi actitud cuando era niña, cuando yo me creía ajena a todo y que mi vida sería muy distinta a la de mis padres; era bastante egoísta e incrédula.

El tiempo paso y con el llegaron los cambios. Los cielos de Londres se llenaron de nubes de hollín que apenas dejaban pasar la luz del Sol y que producían cierta niebla espeluznante. Numerosas sombras de chimeneas se alzaron amenazantes sobre los hogares y Londres quedo absorbida por completo por lo que se conocería en el resto del mundo como la primera revolución industrial. Mi padre fue despedido de su antiguo trabajo y entró a trabajar en la industria textil en la que pronto comenzarían a introducirse los telares; máquinas que de algún modo técnico y que escapaba a mi conocimiento era capaz de hacer el trabajo de varios hombres en menos tiempo. Mi hermano mayor que se llevaba conmigo un año, quien hasta por aquel se había dedicado a oficios de poca duración y que reportaban pocas ganancias en casa, trabajó codo con codo junto a mi padre. El motivo de ello fue la baja que sufrió mi madre, quien tubo que dejar su trabajo ya que comenzó a tener ciertas dolencias en varias partes del cuerpo, así que estando en casa me enseñó varios de los oficios para los que estábamos echas la mujeres según los hombres. Mi madre me enseñó dichos oficios con el fin de que pronto pudiera trabajar, yo que tan solo tenía ocho años, edad con las que las niñas ricas pensaban únicamente en muñecas y cuentos de hadas. Y es que el sueldo que recibía mi padre y hermano por su trabajo se fue haciendo cada vez menor hasta llegar al punto de considerarlo miserable respecto a las jornadas de trabajos que podían alcanzar más de doce horas diarias, y como madre no aportaba ninguna ganancia al hogar nos vimos obligados a mudarnos a una vivienda mucho más reducida, con comodidades mínimas y carentes de higiene, cerca de los malos humos de las fábricas. Quizás esto último fue lo que hizo que las dolencias de mi madre empeoraran de forma que se viera obligada a quedarse en la cama muchos días, sus piernas pronto comenzaron a fallarles y su cabeza empezó a desvariar.

El sueldo de los dos varones de la casa no daba para más que para comer, con un mínimo de dos comidas al día y algún que otros gastos fundamentales. Pero no llegaba para poder pagar a un médico y que este pudiera ver a nuestra madre; y a pesar de que esto pudiera ocurrir no teníamos el dinero suficiente para comprar las medicinas que el estudiado recetaría  Tampoco teníamos ningún pariente que nos pudiera ayudar con ellos, ya que ellos tenían los mismo problemas que nosotros y más bocas que alimentar. Esto dio a pie a que padre decidiera que me quedara al cuidado de madre y, que él y mi hermano de tan solo nueve años este último; llevarán la casa a cuesta.





martes, 5 de marzo de 2013

Sesión de Fotos.1

Recientemente he venido dedicándome al mundo de la fotografía. Desde hace un tiempo vengo haciendo fotos a paisajes y lugares por los que paso con el objetivo de que queden plasmados en algo físico que ayude a recordarlos en un futuro. Como un simple aficionado y principiante abro esta nueva parte del blog en la que la dedicaré a subir fotos hechas por mi, con una cámara de un Samsung Galaxy SII(en la mayoría de los casos) o con una cámara Casio modelo Ex-H15; en la gran mayoría con algún filtrio proporcionado por Instagram.

Usuario de Instagram: carlosav94

La primera sesión de fotos tendrá como temática Roma, fue la segunda capital extranjera que visite, puesto que la primera fue París pero a penas lo visite y era demasiado pequeño. Este viaje lo hice con dieciséis años y fue el viaje de fin de la E.S.O. Fuimos a Roma una de las primeras semanas del mes de Junio del año 2010. También un día estuvimos en Florencia. Desde este viaje me he prometido volver algún día de nuevo a Italia y a Roma.


















lunes, 25 de febrero de 2013

Una antigua verdad.

Nada mejor que volver a la actividad que con este enunciado de W.Dyer, 
que todas las personas deberían de aplicarse:


viernes, 21 de diciembre de 2012

Vinum-part.5

Desde el día en el que yacimos en aquel claro del bosque todo en la vida de ambos había cambiado. Se había vuelto una costumbre el echo de que cada noche de más de la mitad de los días de una semana, fuera a verla a la casita discreta que se había comprado Ofelia en los barrios más alejados del centro de la ciudad donde se encontraban la gran mayoría de los ciudadanos marginales. Cada una de esas visitas nocturnas se convirtieron el el momento más esperado por cada uno a lo largo del día, ya que decidimos aparentar que no había nada entre nosotros a la vista de los demás. Esta decisión traía consigo la consecuencia de tener que trabajar juntos y tener que evitar el deseo y no dirigirnos demasiado la palabra-si alguien hubiera visto al hijo de un terrateniente hablando demasiado con una simple campesina habría desconfiado-,pero las palabras sobraban cuando nos decíamos todo con la mirada. Por ello aquellas visitas se convirtieron frecuentemente en una forma de liberar aquel deseo retenido durante todo el día, pero también fueron la forma en la que nos fuimos conociendo mejor uno al otro; hablábamos de muchos temas diferentes, aún así nunca llegamos a pronunciar palabra de que sería de nuestro amor en un futuro. Estaba claro que no podíamos obviar el problema que existía con respecto a la idea de padre de casarme con Allegra- la hija de mi señor-, sin embargo nos hacía feliz la idea de no pensar en ello y así fue como dejamos pasar el tema, simplemente callándonos el inevitable y doloroso desenlace que nos deparaba el destino.

Cuando terminamos de recoger la cosecha Ofelia decidió no buscar ningún otro trabajo, según me había dicho su padre le dejo una notable herencia que le permitía autoabastecerse durante mínimo dos años y medio, siempre y cuando no gastará en ningún tipo de lujo. Sin embargo no me gustaba la idea, así que de vez en cuando llevaba algo de comida y le propuse varias veces mudarse a una casa más próxima, pero ella me replicaba diciendo que no podía pasar de ser pobre a rica en cuestión de días la gente sospecharía y el alguacil del pueblo sospecharía que habría robado. Al final desistí en mi empeño en que buscara trabajo, comenzara a llevar una vida como la de todo el mundo y dejara atrás esa falsa imagen de ser una campesina pobre. Como hice los años anteriores cuando terminé de ayudar a mi padre con la recogida de la vid, seguí ayudándolo algunos días a labrar la tierra para la próxima recolecta; pero además retome mi trabajo como pintor. Comencé terminando los últimos pedidos que me había quedado pendientes antes de la recogida, luego me llegaron cada vez más y más pedido; e incluso me había dicho Allegra que su padre pensaba hablar con el conde que buscaba a un pintor para que hiciera un retrato de su familia. No daba a basto, me faltaba tiempo material así que Ofelia al verme tan agobiado me dijo que no le importaba que algunas noches se llevara algún lienzo a su casa y allí adelantará parte del trabajo mientras charlaba con ella; una vez me dijo que le encanta ver como su padre pintaba y que le gustaría verme a mí. Por lo tanto llegué a tener dos lugares de trabajo y me dí cuenta que cuando pintaba delante de ella me sentía inspirado; no se como lo hacia pero mis pinturas quedaban mucho mejor. Había encontrado a mi musa de la inspiración y comenzó a nacer en mi interior un deseo que al final cogió forma y tuve el valor de proponer.

Un día llegué a su casa con un lienzo en blanco y ella me miró estrañada, normalmente todos los trabajos que allí me llevaban los había empezado en el estudio de mi casa, el cuál estaba en el granero. Además aquel lienzo era de un tamaño mucho mayor a los que ella estaba acostumbrada a ver y a los que yo estaba acostumbrado a pintar, pero el tamaño adecuado para llevar a cabo lo que me traía entre manos. Deje la vergüenza a un lado y le dije lo que quería hacer:

-Quiero pintar un desnudo y quiero que tu seas mi modelo.

En su rostro se dibujo una sonrisa y sus pómulos se sonrojaron.

-No lo sabes pero siempre había querido eso, pero nunca te lo he dicho. Me alegra que me lo propongas.

Sin tapujos se desnudo al completo y se tumbo en la sabanas de la cama. Tarde un rato en encontrar la postura adecuada en la que debía colocarse y en varios momentos tuve que decirle que e mantuviera quieta. Comencé trazando las líneas de guía, dibujando un esqueleto de Ofelia con trazos suaves y puntualizando en sus curvas. Lentamente fui dibujando el contorno teniendo en cuenta las proporciones. Luego pase a esbozar detalles como su cara,perlo,músculos,manos y pies, y comenzando ya a borrar las líneas de guía. Posteriormente cuando los contornos y líneas ya estaban perfiladas observe las partes en que la luz se reflejaba y donde no había luz, para comenzar a añadri sombras. Luego pase al fondo y por último me puse a jugar con los colores hasta encontrar los tonos adecuados que dieran el mayor parecido al tono de Ofelia y la hiciera brillar por su belleza en el cuadro. Tarde aproximadamente dos semana sin ningún tipo de descanso, desde que me despertaba hasta que llegaba la noche, que la pasaba en su casa pintándola. Y no fue hasta el último día cuando le dí los últimos tonos de brillo y color, cuando le mostré el acabado final; ella quedo sorprendida y se dirigió corriendo hacia mí, me besó y me susurró al oído: me encanta. Me cogió de la mano y me llevo a la cama, fue allí donde me desnudo pausadamente mientras nos besábamos,mis manos estaban manchadas de pintura y cuando fui acariciando las curvas de su cuerpo dibujé líneas de todos los colores, que hacían de su cuerpo un lienzo. Aquello me excitó, las cosas que más placer me producían en la vida; el sexo con Ofelia y la pintura, juntas en un solo acto, un acto en el que nuestros cuerpos manchados de pintura se mezclaban para dar lugar a una obra de arte; una obra que resultaba de por sí hermosa como la vida misma.

Después de aquel día, me sentí totalmente unido a ella. Casi un mes y medio después los terratenientes y mi señor hicieron una celebración en honor a aquel prospero año en el que la mayoría de las distintas cosechas recogidas habían tenido gran éxito y además para anunciar que se había aprobado el proyecto de construcción de una iglesia mayor en el pueblo. A la que fue invitado todo el pueblo incluso los más pobres pero estos últimos solo durante la primera parte de la celebración y es durante esta cuando estuvo Ofelia. Durante esta celebración recuerdo que mantuvimos alguna que otra conversación corta y puramente formal-seguiamos sin querer levantar sospechas-, todo mi tiempo estuvo requerido por mi familia, amigos, mi señor y Allegra; quien de vez en cuando me agarraba del brazo y me llevaba a rastrás a presentarme a alguna de sus amigas y en otras ocasiones a bailar. Aquella noche cuando fui a ver a Ofelia después de la fiesta la noté distante y fue la primera vez que discutimos, estaba claro que había sentido celos de Allegra y además me culpaba a mi de no haber mantenido la distancia con ella; me culpaba cuando no tenía más opción. Fue entonces cuando yo le eche en cara que seguía con aquella historia de que era pobre cuando era hija de Leandro y sería bien recibida por mi padre e incluso podría permitirme casarme con ella si supiera de quien era hija; todo el mundo había oído hablar de ese gran pintor. Nunca olvidaré esa primera vez en la que discutimos, parecía que aquello iba a llegar a un punto de no retorno y tampoco olvidaré la primera vez que la vi llorar; reaccionó así cuando le dije lo que pensaba lleno de ira. Entonces fue cuando como si de un ráfaga de viento violenta se levantara me echo a empujones de su casa yo intentaba tranquilizarla pero ella cerró la puerta en mis narices. Aquella noche alguna que otros vecinos se acercaron a sus ventanas a ver de donde procedían esos gritos. Creía que mi vida se caía a pedazos, pero no era más que el principio de mis preocupaciones.

Después de aquella pelea, los vecinos del alrededor habían visto como salía de la casa de Ofelia y algunos pudieron escuchar parte de la disputa. No tardo nada de tiempo en que los echos comenzaran a ser sabidos y rumoreados por las personas; y más cuando al día siguiente fue el mercado. Después de dos días de la pelea mi padre llego a casa y me llamo enojado; me pidió explicaciones acerca de los rumores que le habían llegado de oídas de ciertos jornaleros que aquella mañana lo había comentado imprudentemente delante de sus narices. Intente explicarme, pero no me daba lugar para ello; cada vez que intentaba comenzar la historia el me cortaba y comenzaba a propinar voces al cielo diciendo: ya sabía yo que no era buena idea darle rienda sueltas a tus ideas y ahora después de haberte dado la vida, una casa y comida; no sabes agradecérmelo haciendo a esta familia más prospera. Entonces fue cuando dijo lo que más temía y lo que había echo que mi cerebro silenciera durante todo ese tiempo.

-No volverás a ver a esa chica, nunca más volverás a visitarlas por las noches. Y dentro de un semana te casarás con Allegra-dijo enojado.

-Pero papá no la amo, a quien quiero es a esa chica que se llama Ofelia, es hija de Leandro; el pintor. No es una simple campesina.

-Tú y tus pinturas, me da igual de quien sea hija como si quiere serlo del mismísimo rey; te casarás con Allegra la semana que viene los quieras o no ya esta todo hablado con y sino quemaré tus cuadros y utensilios.

En este punto la sangre me hirvió del enojo, mis cuadros más preciados estaban todos almacenado en el granero y entre ellos el desnudo de Ofelia. Mi madre entro en la casa e intento poner paz en el asunto, finalmente no pude convencerlo ya que no me dejaba hablar. Salí de casa y pegué un portazo, aquella noche la pase fuera de casa en un bar bebiendo cerveza y olvidándome de lo ocurrido. No aparecía por mi casas hasta la mañana siguiente, cuando sabía que como mucho estaría mi madre ya que mi hermano y padre estarían trabajando; ella intento consolarme aún así no fue capaz de imponerse a la idea de padre en casarme por obligación con Allegra aunque la viera injusta.

Dos días más tarde de aquello cuando yo creía que no volvería a verla jamás y que incluso se había ido del pueblo-no fui capaz de volver a su casa y encontrármela vacía, prefería alejarme de ella y vivir con la idea de que la vería por la calle-, por el echo de haber escuchado algo sobre la boda; llegó un joven de unos once años aparentemente y me dijo que tenía un mensaje para mí de una señorita. En cuanto escuche el mensaje que aquel chico traía, corrí como alma que lleva el diablo, recorrí la plaza mayor donde se concentraba el mercado los viernes de cada semana y callejee por los barrios marginales hasta llegar a casa de Ofelia; no me importo que nadie me viera. Llame con los puños a la puerta desenfrenadamente y después de varios toques, abrió. Entré, cerró la puerta tras de mí y la bese. Ella me correspondió el beso.

-¡Me perdonas! O Al menos eso me ha dicho el chico.

-Si, lo he sopesado y no puedo soportar estar un día más sin verte. Por otro lado comprendo tu enfado, porque no he sido totalmente sincera contigo, debía habértelo dicho antes; pero creía que si te lo contaba cambiarían las cosas.

-¿A que te refieres?-pregunté con curiosidad, en su expresión podía entrever la culpabilidad.

-Es cierto que mi padre me dejo una herencia, pero nunca te hablé de mi hermano. Este es diez años mayor que yo y al ser varón se llevo la gran parte del dinero de herencia; yo y él nunca nos hemos llevado bien. Mi parte real, se correspondía con un tercio del total, y a eso debes restarle la contribución que se lleva el alguacil. Con el dinero restante viaje a varias ciudades buscando mi nuevo hogar y en uno de estos trayectos sufrí un robo por suerte no sufrí daños ya que me encontró un grupo de viajeros y los ladrones solo se llevaron las monedas-hizo una pausa para tomar aire y tranquilizarse y observar mi expresión; y para limpiarse los ojos que comenzaron a ponersele algo llorosos-. En realidad el dinero del que dispongo me da para abasto como mucho para dos meses más. Siento haberte mentido.

Su confesión me pillo desprevenido, pero no me enoje con ella; no era momento de aquello cuando dentro de menos de una semana no podría estar con ella más.

-No importa, podremos salir de esta, te amo de todas formas...-me puso un dedo en la boca y calle.

-No he terminado-esta vez se puso más nerviosa al hablar e intranquila-. Desde hace casi un mes no he vuelto a menstruar, y llevo unas semanas con náuseas y mareos- respiro hondo, esbozo un sonrisa y pude ver que era muy feliz-. Estoy embarazada, Dionisio vas a ser padre.

La noticia provocó en mi dos reacciones. La idea de ser padre, no me disgustaba y de echo me lleno de gran satisfacción y más si eso significaba formar una familia con Ofelia. Pero por otro lado aquello hacia que las cosas se complicaran, ahora si que no podría abandonar a Ofelia aunque la boda estuviera a solo unos días. No iba a abandonar a ese hijo y a la mujer a la que amaba. La bese y la abrace. Luego me separé de ella y le puse mis brazos en sus hombros y le dije:

-Ahora ahí que pensar que hacer con la boda que tengo dentro de unos días con Allegra, no pienso dejarte-la cara de Ofelia se puso pálida-.

-¿Te casas?-dijo sorprendida, su rostro se torno de repente de la felicidad absoluta a la más dolorosa expresión de tristeza que había visto jamás.


jueves, 8 de noviembre de 2012

Twitter oficial!

He decidido activar una cuenta twitter oficial de este blog, donde poder subir y avisar de cada entrada nueva que vaya escribiendo. Además para que mis lectores y seguidores comiencen a seguirme y poder realizar sugerencia o preguntas cuando deseen y de esta forma esta más cercano a los mayores participantes de mi blog, que sois ustedes mis lectores. La cuenta twitter es la siguiente:

@CiudaddelAlma

jueves, 1 de noviembre de 2012

Vinum-part.4

 Tras decir su nombre comenzó a andar por el sendero en dirección al lago sin decir ninguna palabra, espere a que dijera algo como que la acompañara pero en lugar de eso volvió su mirada atrás e hizo un gesto con la cabeza que indicaba que la siguiera. Caminamos uno junto al otro durante un buen rato sin apenas abrir la boca, me preguntaba si sabría si quiera a donde nos dirigíamos y no fue hasta pasado unos minutos cuando dijo algo por primera vez después de sus nombre.

-Y tú nombre,¿cuál es?

-Me llamo Dionisio. ¿Sabes a dónde lleva este sendero?

-Sí, dentro de nada llegaremos a un claro del bosque donde hay un gran lago. No puedo volver a los campos de tú padre tras lo ocurrido, no me siento bien; necesito relajarme y descansar-hizo una pausa como si estuviera buscando las palabras y continuó-. Y necesito a un hombre que pueda protegerme en caso de que vuelva a atacarme otro proscrito.

-Entiendo, por eso me has hecho entender que te siguiera y que no me fuera y te dejará sola; ¿no?

Hice esa pregunta pero ella no la contesto en aquel instante, sino que respondería más adelante. La pregunta quedo flotando alrededor nuestra y de nuevo volvió a hacerse el silencio entre nosotros. Un silencio que del todo no resultaba incómodo. Durante el poco trayecto que quedaba para llegar al claro del bosque imaginé estar con ella a solas en aquel maravilloso lugar. Pronto pudimos oír el agua y ver delante nuestra como iba disminuyendo la vegetación y lo altos árboles a nuestro alrededor dejando pasar la luz del sol. Cuando por fin salimos al claro nos detuvimos y contemplamos detenidamente nuestro alrededor . Los árboles rodeaban aquel jardín natural y algunos se adentraban dando buenas sombras bajos las que sentarse y dormir tranquilamente mientras escuchas el agua al fluir y el canto de los pájaros. El suelo estaba cubierto por una amplia gama de verdes y otro colores como amarillo, blanco, rojo, etc; las flores que allí crecían hacían de aquel lugar una maravilla para el sentido del olfato y el de la vista. Y toda aquella vegetación se reflejaba sobre el agua cristalina del lago en el que desembocaba un pequeño río y que continuaba su curso por una zona en la que el lago hacia una bajada en forma de cascada chica. Aquel lugar seguía igual que cuando en mi infancia, como si el tiempo se hubiera detenido. Aquella visión del lago me hizo recordar mi niñez y me hizo muy feliz volver a estar allí, pero esta vez acompañado de Ofelia. Ella también se quedo contemplando aquel lugar un momentos pero tras el cual se agacho y se quito sus zapatos desgastados, los cogió con una mano y de repente salió corriendo hacia el lago. Comenzó a corretear como si se tratara de una niña pequeña y en su cara podía vislumbrare felicidad, y así estuvo varios segundos hasta que agotada se tendió en el suelo y se quedó mirando hacia el cielo.

-¿No vienes a acompañarme?-preguntó mientras permanecía allí tendida boca arriba. Quitate los zapatos y siéntete parte de este lugar.

Hice caso de lo que me decía y me quite los zapatos de piel y con los pies desnudos comencé a andar hacia ella. Podía sentir bajo mi pies la húmeda tierra y también sentí como la hierva rozaba mis tobillos. Al principio aquel tacto me resulto extraño, nunca había andado descalzo. Pero pronto me comencé a sentir como nunca me había sentido, me sentí parte de aquel lugar como bien había dicho Ofelia y me sentí salvaje, y comencé a correr hacia donde ella se encontraba. Cuando llegue a donde ella estaba me detuve y la miré desde arriba y mi aliento se detuvo por completo. Era la viva imagen de la diosa Venus, la belleza pura rodeada de flores y verde que solo hacía resaltar más sus colores y su sonrisa. Recobre la compostura al momento y me tendí junto a ella y me quedé mirándola. Ella volvió la cara hacia mí y comenzó a hablar.

-Antes me hiciste una pregunta y no te la conteste porque no sabía muy bien como hacerlo. Puede que sea un poco idiota por lo que voy a decir y más teniendo en cuenta mi situación...-se quedo en silencio y pensativa.

-¿A que te refieres?- pregunté.

-Se a corrido el rumor por el pueblo de que tú padre quiere casarte con la hija de nuestro señor, con Allegra. Pero tú nunca has mostrado afecto hacia ella, creo que sería una injusticia que te tuvieras que casar con ella por obligación cuando no la amas.

-¿Cómo estás tan segura de que no la amo?-está pregunta le pillo desprevenida.

-Creo que no la amas porque solo eres capaz de amar a aquellas mujeres que son tan bellas como las mujeres que salen en los cuadros pintados por lo artistas más importantes de Italia, de tal forma que te sientas inspirado por pintarlas tu mismo. ¿Me equivoco?

-No, estas en lo cierto. Pero si es voluntad de mi padre y y mi señor deberé casarme con Allegra, a pesar de no ser la mujer más bella que haya visto. ¿Cómo sabes que pintó? Nunca antes te había visto por el pueblo ni mucho menos escuchado tu nombre.

-Te he estado observando desde que tuve noticias tuyas acerca de de tu trabajo en una de las iglesias de Siena y fui personalmente a ver tu obra pintada sobre las paredes del altar y la bóveda principal. Quedé maravillada por la perfección de tus pinceladas y decidí entonces que debía conocerte. He hecho un largo viaje hasta llegar a este pueblo y me enteré de que tú padre buscaba gente para trabajar sus tierra y tomé esta opción como la más posible para poder acercarme a ti. Por desgracia todo se ha complicado y nos hemos conocido de distinta forma a como lo tenía pensado.

-Me alegra saber que te gustó mi trabajo en aquella iglesia y que has hecho todo ese viaje para conocerme, pero no entiendo porque estabas tan interesada en presentarte ante mi.

-¿Has oído hablar de un tal pintor de Siena llamado Leandro?-dijo con un tono en que se dejaba entrever la añoranza.

-Sí, he escuchado que fue un pintor de alta reputación por sus trabajos en frescos de iglesias de la región y he seguido sus técnicas en varios cuadros pintados por mí. Me hubiera gustado conocerlo pero murió hace un año por una fuerte fiebre. ¿Y qué tiene que ver él con todo esto?

-Leandro fue mi padre. Fui la niña de sus ojos y su inspiración tras que mi madre hubiera muerto al darme a luz. Siempre lo apoye a seguir adelante con sus encargos cuando sus fuerzas se diezmaban. Tras su muerte me sentí desamparada y desdichada. No fue hasta que vi tus frescos en aquella iglesia cuando volví a recuperar la sonrisa. Lo deje todo atrás para poder conocer al hombre que me había devuelto la felicidad y del que me he enamorado tanto de él como de su pintura.

 Su confesión me pillo desprevenido, no me esperaba para nada aquello. Yo me había fijado en ella desde el primer momento en que la vi y en aquel momento mi corazón se acelero porque ella me gustaba y había dicho que sentía lo mismo por mí. Yo no dije nada acerca de lo que acababa de ocurrir, de hecho no me salían las palabras me había quedado mudo y mirándola a los ojos. Ofelia acercó su mano a la mía y cogió la mía con cariño, mientras se acercaba a mí. Cuando estuvo más próxima a mí rompí el silencio que había quedado entre nosotros, pero no con palabras sino con un beso. La bese una vez y luego otra, y otra vez. Y comenzamos a acariciarnos nuestros cuerpos, desabroche los botones de su vestido medio roto y pude contemplar sus senos por segunda vez y luego ella me quito la camisa dejando mi torso al descubierto. Tumbados en la hierva uno encima del otro acabamos totalmente desnudos como Dios nos trajo al mundo y como Adan y Eva hicimos el amor en aquel paraíso natural. Cuando culminamos el acto, el deseo entre nosotros se había hecho más palpable, nos levantamos y desnudos nos dirigimos hacia el lago, donde nos bañamos uno junto al otro.



viernes, 19 de octubre de 2012

Vinum-part.3


 Conforme salió corriendo, pensé que quizás por lo sucedido no volvería a verla más ya que le sería sencillo irse a otra aldea no siendo sierva y encontrar allí trabajo, fuera de peligro. El hecho de que no pudiera volver a verla me aterró y sin pensármelo dos veces solté mi cesta dejando todos lo racimos que había recogido esparcidos por el suelo y salí tras ella. Pase velozmente entre los demás trabajadores que me miraron con sobresalto e incluso llegué a tropezar con alguno, pero no dejé que nada me retuviera en poder alcanzar a aquella chica. Ella volvió la vista atrás para ver si la seguía y al verme corrió aún más, nunca había visto correr a una mujer tanto pero en su situación; en la que podrían peligrar sus preciosas manos por cometer robo, cualquiera correría como un ciervo a punto de ser cazado. Yo solo quería alcanzarla para preguntarle su nombre y decirle que mis labios se mantendrían sellados, pero claro ella eso no lo sabía y al ver a un hombre corriendo detrás de ella a grandes zancadas y gritándole que se detuviera no así más que acentuar su temor y su carrera. La chica ante la desesperación de escapar se dirigió hacia el bosque que estaba más al este de los campos de cultivo; pensaría que no sería capaz de seguirla hasta muy lejos ya que los bosques no son lugares seguro para nadie si va solo y desarmado; en cualquier momento podrían asaltarme un grupo de ladrones que huyeron de la ley en su día.

La seguí por el sendero del bosque pero conforme entramos en este su paso se redujo debido a que los zapatos que llevaba los tenía desgastados y el camino pedregoso y con relieve le hacia daños en los pies. Yo también tuve que aminorar mi paso debido a que el cansancio me estaba haciendo mella y pronto llegaría a la fatiga. La chica llegó al final del camino donde surgía una encrucijada de tres caminos, uno de ellos más estrecho y anegado por un mayor número de plantas silvestres como si la gente apenas pasara por allí a menudo. Cuando la vi escoger este camino para seguir adelante paré en seco mi pies, recordaba a donde daba aquel sendero así que elegí tomar un atajo por el cuál podría ir más tranquilo y a la misma vez llegar antes que ella; además así ella creería que ya no la seguía. Resulta que cuando era pequeño solía ir con mi madre y hermano a un claro del bosque donde había un pequeño lago sobre el que se vertían las aguas de un río, este estaba rodeado por árboles y flores e todo tipo, mi madre solía sentase bajo la sombra de algún árbol y allí se quedaba disfrutando de aquel paraje natural mientras que yo y mi hermano jugábamos y nos bañábamos en la orilla del lago. Tomé el atajo a través del espeso bosque, sorteando los árboles y troncos caídos que me encontraba por el suelo con mucho cuidado para no caer, mientras tanto rezaba porque hubiera seguido del frente hacia el claro y no se hubiera desviado más de la cuenta. De repente escuche un grito, después se hizo el silencio y mi corazón comenzó a latir alteradamente y pude sentir cada pulsación por todas mis extremidades. Nuevamente volví a escuchar otros gritos, todos venían del mismo lugar y de la misma persona, una mujer, pero cada uno de los gritos sonaban más angustioso que el anterior. Lo primero que se me pasó por la cabeza fue que la chica podría estar en peligro y si no era ella debía de ser otra mujer, así que salí corriendo a toda carrera en dirección hacia el lugar del que yo pensaba que provenía las las angustiosas quejas. Y fue entonces al llegar cerca del sendero por donde ella había tomado antes cuando la vi a ella y a un hombre, este le acariciaba sus senos y le rasgaba el vestido con una navaja que portaba el la única mano que le quedaba; la otra extremidad posiblemente la perdió por robar y al cicatrizar se le quedo un feo muñón. Al ver lo que aquel hombre le intentaba hacer a la muchacha mientras esta forzaba para liberarse y poder escapar hizo que me hirviera la sangre.

En un primer acto de ira comencé a correr en dirección a ellos dos pero en cuanto me di cuenta de que iba desarmado me pare y me escondí entre los matorrales entorno al sendero. Estaba claro que aquel hombre se trataba de un proscrito y que no le importaría llegar a asesinar o cometer cualquier otro delito cuando estaba viviendo fuera de toda legislación y en busca y captura. Escondido entre los arbustos seguí observando la escena aterrorizado y pensando en como poder derribar las defensas de aquel hombre corpulento que se había batido seguramente con algún que otro, entonces recordé a ver visto un tronco grueso y duro en el suelo unos metros atrás. Con sigilo volví hacia atrás lo más rápido que pude y mirando hacia el suelo en busca de aquel tronco hasta que lo encontré y cuando lo cogí parecía ser bastante macizo, era mi mejor opción y quizás única como arma. Me dirigí de nuevo hacia el sendero y cuando estuve cerca agarré bien el tronco con las dos manos y salí a toda carrera en dirección a donde el hombre se encontraba, el cual estaba de espalda a mí y mientras ajeno a mi presencia se maravillaba al contemplar la imagen desnuda de la muchacha. Así que en ese momento de distracción en el que solo tenía ojos para la chica y en el que se baja el pantalón torpemente, me abalancé sobre él; pero pudo escuchar mis pasos más cercanos y se volvió. A pesar de esto, no le dio tiempo de reaccionar con demasiada rapidez y el propiné un garrotazo en toda la cara dejandocela irreconocible. El proscrito se tambaleó de un lado a otro, pero en cuanto recuperó la compostura a pesar del daño que le había causado se aferró con su única mano a mi cuello y apretó con fuerza. El aire comenzó a circular de dentro a fuera de mi cuerpo con mayor dificultad, estaba claro que el hombre había desarrollado una fuerza descomunal en su único brazo. Intenté deshacerme de él propinándole unos cuantos garrotazos laterales pero que no fueron muy efectivos ya que me constaba agarrar y propinar un golpe mientras me faltaba el aire. Solté el tronco y comencé a intentar apartar su mano de mi cuello; comenzaba a ser efectivo pero era difícil apartar sus dedos de mi garganta y no tenía tiempo ya que me faltaba el aire así que le di un rodillazo en sus testículos y sus cuerpo entero se estremeció y luego sus músculos se relajaron y calló al suelo mientras se lamentaba de dolor. Cogí el garrote y le propine un golpe en la cabeza y quedo inconsistente.

Cuando terminé con el proscrito mi aliento se encontraba totalmente acelerado y mis músculos se encontraban entumecidos. Me dirigí hacia donde estaba la chica de pie desnuda y cogí los harapos que quedaban de su ropa y se los entregué mientras me tapaba los ojos con las manos. Esperé a que se tapara un poco para preguntarle si estaba bien y esta vez no huyó, sino que me contesto y me contó que había ocurrido. Por suerte llegué antes de que el proscrito pudiera hacerle nada salvo destrozarle su ropa. Aliviado y calmado porque estuviera a salvo le ofrecí un pequeño trato, le propuse que yo no contaría nada a mi padre de lo ocurrido siempre y cuando en aquel mismo instante me dijera como se llamaba. Sus labios esbozaron una sonrisa y de ellos salió una voz dulce que decía:

-Me llamo Ofelia.




martes, 25 de septiembre de 2012

Vinum-part.2

 Ya hace un año de aquello, y ha llegado a oídos de todos el trabajo que hice en aquella iglesia; mis encargos no han dejado de ir ascendiendo de tal forma que me encuentro colapsado y pasándome del tiempo límite de entrega. Aún así me va todo bien y mi familia recibe unos ingresos extras por mis obras. Durante el mes de marzo, volviendo a la época de vendimia de este año, dejÉ todos mis trabajos para poder ayudar a mi padre en todo lo posible. Ese mismo año mi hermano Francesco iba a casarse con la hija del carpintero más prospero del pueblo, como era normal en las familias más ricas entre ellas mismas se juntaban; por ello necesitábamos el máximo de dinero para pagar la boda. Yo nunca había estado muy interesado en el amor aunque e de admitir que había estado con alguna que otra mujer; mis obras habían acaparado toda mi atención y solo encontraba la belleza en un rostro femenino perfecto como aquellos que aparecían en pinturas de algunos libros que me había entregado mi señor. Había escuchado por parte de mi hermano que padre quería juntarme con la hija de mi señor, sin embargo aquella mujer nunca me había llamado la atención, como he dicho antes; no tenía la belleza de aquellas mujeres que aparecían en cuadros o fueron esculpidas por los romanos o griegos. Por suerte solo me lo había dicho mi hermano, no mi padre, por tanto puede que no fuera algo oficial.

Aquel año debido al exceso de trabajo mi padre había contratado un mayor número de jornaleros y muchos de ellos eran nuevos. Mi hermano y yo trabajábamos junto a ellos, pero al ser los hijos del arrendatario nos trataban con mayor respeto y algunos nos temían. Mi padre aquel año se encargó de supervisar la recogida de la vid, no estaba en sus mejores momentos, hace poco había salido de una gripe. Aquel día 15 de Marzo lo recuerdo como si fuera ayer mismo, era mediodía y me encontraba recogiendo los racimos de uva, junto a mí había una mujer si podía llamarse así; porque aparentaba tener al menos dos años menos que yo. Nunca había visto aquella chica en la aldea, debía de ser de una de las partes más pobres del lugar, como había dicho antes mi padre había contratado nuevo jornaleros; quizás ante había trabajado para otro o era su primera vez en una vendimia. Aquella mujer se me torno de repente bella en sí misma, me quede mirándola un tiempo como si nada más ocurriera a mi alrededor y la fui observando parte por parte. Su tez era de color oliva, sus labios eran de un color rojo intenso; su pelo de color negro caía ondulado sobre sus hombros semidesnudos y dibujando el perfil de su rostro; sus ojos volvían a hacer de un color oliva intenso. Parecía ser alta aunque no sabría decirlo porque se encontraba agachada, parecía estar bien alimentada a pesar de que su vestimenta dejaba mucho que desear y en sus cachetes se dejaba entrever alguna manchas de suciedad, aún así su silueta parecía perfecta al ojo humano.

Entonces ella miró hacia el lado en el que yo me encontraba y nos quedamos mirando, se había llevado a la boca una uva segundos antes creyendo que no había nadie, me pareció hermosa y seguí mirándola. Ella se levanto y salió corriendo quizás asustada porque la vi robando y yo era el hijo del arrendatario o porque se había quedado sorprendida por la forma en la que la miraba. En el instante en que se alejaba con paso ligero me di cuenta que me había enamorado.


lunes, 24 de septiembre de 2012

Vinum-part.1

Era época de vendimia. Ese año la recogida de la vid se había adelantado un par de semanas y empezó a principios de Marzo. El año pasado, 1326, la cosecha fue bastante mala y mi familia una de los mayores productores de vid de la comarca, perdió dinero; aún así supimos salir adelante con los ahorros de años anteriores. Este año se esperaba que la producción fuera más próspera, nuestro señor también así lo quería ya que se trataba de uno de los mayores productores e importadores de vino de toda la región de Siena.

Mi nombre es Dionisio, mi padre me lo puso en honor al dios del vino, él decía que era una forma de darme un nombre relacionado con aquello que a lo largo de varias generaciones familiares ha dado de comer a mi padre, al padre de mi padre y así hasta el principio de los tiempos. Soy el hijo menor de una familia prospera, esto me permite en parte llevar a cabo mi verdadera profesión por la que yo creo que nací. Desde pequeño mi padre nos había ido inculcando a mí hermano y a mí todo lo relacionado con la recogida de la vid y la elaboración del vino. Mi hermano, Francesco, cuatro años mayor que yo; se había sentido siempre a gusto con la idea de seguir con la profesión de padre, sin embargo yo había mostrado un maestría para otra labor, la pintura. Mi padre se mostró reacio desde un principio a tal actividad, necesitaría las manos de sus dos hijos fuertes para mantener el negocio familiar para cuando el falleciera decía; sin embargo no era el único motivo ya que un día lo escuché hablar con madre diciendo que aquello que yo anhelaba no me llevaría a ningún lado y que al poco tiempo volvería con menos dinero que con el que hubiera salido de casa.

A pesar de los esfuerzos de mi padre por quitarme aquella idea de la cabeza yo había seguido practicando la pintura de pequeño y ahora con diecinueve años conocía muchas de las técnicas empleadas por pintores de oficio famosos en la región y los alrededores, todo esto gracias a la gratitud de mi señor, el cuál era un gran amigo de mi padre, quién me puso en manos de buenos artistas. Mi señor había logrado convencer a mi padre de que no dejará en manos de la nada mi talento y que al menos me comprara los utensilios necesarios para pintar siempre que quisiera. Debo de decir que me sentí muy agradecido con mi señor aquel día que me encargo mi primer cuadro, era simple, estaba claro que quería ponerme a prueba y ver que tan bueno era. El boceto fue sencillo, un bodegón con racimos de uvas, una botella de vino y una copa, lo difícil fue jugar con los colores y encontrar los tonos más apropiados, aquellos que dieran vida al cuadro. No me pagó por el cuadro, a cambio me entregó la mayoría de los materiales de pintura y me dijo que estaba bastante satisfecho. Así fue como comenzó todo, pronto la noticia de que nuestro señor me había encargado un lienzo y que había quedado maravillado con el resultado,se corrió por todo el pueblo. Los vecinos más ricos se atrevieron a hacerme algún que otro sencillo pedido, y cuando vieron las obras acabadas decidieron de pedirme pinturas más complicadas; y yo encantado acepte todos los pedidos que me hacían. Sin embargo debía compaginar las horas de trabajos en las tierras con las horas dedicadas a la pintura; mis ratos de descanso y las noches solía dedicarlas a mi segundo oficio. Pronto me convertí en el mejor pintor artístico de toda la comarca y para mi sorpresa a mis dieciocho años me llego el encargo de pintar frescos en una de las iglesias más importantes de Siena, fue un trabajo que me hizo feliz y me llenó completamente y pude realizarlo sin ataduras aprovechando la época de mala cosecha de año anterior.




jueves, 20 de septiembre de 2012

Un mundo sin fin- Capítulo 75 // Capítulo91(Final)

-Hay algo en los seres humanos que les impide hacer esas cosas-continuó Philippa-. Es la capacidad...no, la disposición de compartir el dolor de los demás. No podemos evitarlo. Vos, sir Gregory, no podríais violar a una mujer porque sentiríais su dolor y su agonía, sufriríais con ella y eso apelaría a vuestra piedad. Por la misma razón tampoco podríais torturar ni asesinar. Quien carece de la facultad de compartir el dolor de los demás no es un hombre, aunque camine sobre dos piernas y hable nuestra lengua, es una bestia.

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-Siempre hay una cruz en la punta de la aguja-explicó Merthin-.Es una convención arquitectónica. Aparte de eso, cada práctica varía. En Chartres, la cruz tiene una imagen del sol. Yo he hecho algo distinto.
Caris la miró. En la base de la cruz , Merthin había colocado un ángel de piedra del tamaño de una persona adulta. La figura arrodillada no estaba mirando a la cruz, sino hacia el oeste, a la ciudad. Al contemplarlo con mayor detenimiento, Caris vio que los rasgos del ángel no eran convencionales. La redondeada cara era sin duda femenina y le resultaba familiar, con esos rasgos definidos y ese pelo corto.
Entonces se dio cuenta de que se trataba de su propio rostro.
Se quedó perpleja.
-¿Aceptarán que lo dejes?-preguntó.
Merthin sintió en silencio,
-Media ciudad ya piensa que eres un ángel.
-Pero yo no-respondió ella.
-No-dijo él con su habitual sonrisa que a ella tanto le gustaba-.Pero tú eres lo más parecido a un ángel que yo haya visto.
De pronto se levantó una ráfaga de viento. Caris de agarró a Merthin. Él la abrazó con fuerza, aguantándose con seguridad sobre los pies separados. La ráfaga remitió con la misma prontitud con que había empezado, pero Merthin y Caris siguieron fundidos en un abrazo, encaramados a la cima del mundo, durante largo tiempo.

domingo, 9 de septiembre de 2012

"En busca de la felicidad" -Cita.

No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. La gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos, pero si tienes un sueño, persigueló, y punto.

Chris Gardner a su hijo.