Pues como dice el título, el blog está de mudanza. He hecho un nuevo blog para empezar de cero donde republicare algunas de las entradas que publique en este, pero donde no estarán algunas otras. El objetivo es hacer algo con una temática un tanto más centrada y con mayor regularidad publicar algo. También me gustaría que el otro blog comenzaran a partipar la gente en lo que escribo. A continuacion os dejo la web, espero que os paseis por ella:
http://www.escritoratiempoparcial.blogspot.com.es/
I write what I think and all what my imagination allows me. Short stories and reflects. Twitter: @CiudaddelAlma
sábado, 12 de julio de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
Loco de aquel que sueñe con un sueño.
Loco de aquel que pensaba que el mundo comenzaba, cuando en
realidad estaba dando el paso al intermedio de toda aquella historia. Lo
empujaron a abandonar todo aquello con lo que ya había aprendido a vivir para
tener que comenzar de cero a adecuarse con lo que antes era y ya no es, darse
cuenta que las cosas cambian con el tiempo. Le dijeron <<corre, ve y comete el
mundo>>, cuando es el mundo el que se está comiendo a todo y cada uno que
corre con la esperanza y los sueños por delante. ¿No es acaso eso con lo qué te
encuentras cuando abres la puerta? Algo que no reconoces, algo que podría
llamarse incertidumbre, algo que desde dentro a través del cristal se ve de otra
forma a como es. Es la idea que nos crean en la cabeza antes de girar el pomo,
de pisar la calle, de abrir los ojos. Le dijeron << es el país de las oportunidades,
donde tus sueños se harán realidad>>, cuando te das cuenta que no es así.
A veces hasta el punto de llegar a desear abandonar todo sueño, los buenos
porque dan demasiadas esperanzas y los malos porque la quitan sin miramientos; ¿por qué hay tantas oportunidades como sueños hay por persona? Al final conforme caminas
por el espeso bosque tras la puerta, vas mirando al cielo y apagando unas
bombillas, sustituyéndolas por otras, porque te das cuentas que algunos sueños
ya no pueden ser, y es que la realidad no es el estar despierto sino el hecho
de que se apague la esperanza de soñar.
martes, 15 de octubre de 2013
Nubes de hollín-part.2
La
introducción de maquinaria en la industria fue acompañada por un
rechazo por parte de la mayoría de los obreros que veían como cada
día que pasaba su puesto de trabajo peligraba más y su sueldo
disminuía. Fue así como comenzó a tomar forma un movimiento que se
fue extendiendo entre los trabajadores, el cual sería conocido como
ludismo. Mi padre y mi hermano entraron a formar parte de este
movimiento y desearía que no lo hubieran hecho, porque desde
entonces mi vida se torno cruda.
Los
ludistas comenzaron a organizar revueltas como protesta, recuerdo que en una de ellas mi padre fue golpeado y llegó a casa con una
herida en la ceja. Sin embargo las revueltas no llegaban a ser
efectivas por los que estas te tornaron contra las
propias máquinas. Fue él primer sábado del mes de octubre de 1812
cuando mi padre y mi hermano partieron a la fábrica para la que
trabajaba juntos con otros hombres obreros también, entraron en la
fábrica y metieron fuego a las máquinas textiles. Lo ocurrido se
hizo eco en toda la ciudad, mi madre preocupada porque llegaban tarde
y ajena a todo me envió a buscar a mi padre y hermano, busque en los
bares de la zona, en casas de vecinos amigos y no había rastro de
ellos, me acerqué a la zona por donde se encontraba la fábrica y
comenzaron a llegarme noticias sobre lo ocurrido. Entonces escuche
algo que me hizo reaccionar y salir corriendo de vuelta a casa, una
mujer le contaba a su marido que los ludistas causantes del incendio
sería ejecutados a la mañana siguiente. Corrí a contárselo a
madre, quién casi muere del susto por lo débil que estaba, me mandó
ayudarla a levantarse y vestirse y juntas fuimos a la cárcel en
busca de un último adiós porque aunque ninguna de las dos dijimos
nada; sabíamos que para gente de nuestra condición no quedaba
segunda opción que atenerse al castigo impuesto por la justicia.
Nos
dejaron hablar con ellos unos minutos, mi madre se derrumbó y no
paró de llorar hasta que los policías nos sacaron de allí. Yo quise ser valiente sin embargo no pude aguantar y me abracé a mi
madre mientras esta me mesaba. Madre parecía haber envejecido veinte
años, el saber que iba a quedarse viuda y que madre e hija deberían
de sacrificarse para llevarse algo a la boca cada día no la ayudaba
a lidiar con su enfermedad. Con el gran esfuerzo de andar tanto
cuando sus piernas le dolían a rabiar y apenas daba dos pasos
seguidos, fuimos a la ejecución al día siguiente y entonces fue
cuando por primera vez sentía como se me rompía el corazón al ver
como los ojos que antes albergaban la vida la iban perdiendo poco a
poco y me miraban fijamente. Nunca en la vida olvidaré aquel
momento, aquellos ojos que me miraban diciendo <<véngate>>.
Madre
e hija volvieron a casa en silencio. Sin ninguna palabra más que las
de <<buenas noches querida>> es como la madre se despedía
de su hija hasta la mañana siguiente. Sin embargo aquel día había
acabado con toda la vitalidad que no le había quitado la enfermedad
a su madre y a la mañana siguiente cuando la niña fue a despertar a
su madre la noto fría, la zarandeó primero despacio, luego
violentamente y gritó. Las lágrimas recorrieron el surco de las
mejillas de la niña, salió a la calle a buscar a alguien pero
entonces tubo miedo pues por primera vez se encontraba sola ante el
mundo, con tan solo ocho años y con el reciente recuerdo de haber
perdido todo lo que más quería por no tener una mejor condición
social que habría hecho más amena la existencia a su madre y que su
padre y hermano no hubieran tenido que cometer un delito para
protestar en contra de lo poco que se le pagaba. Miró al cielo y vio
como las primeras nubes de hollín comenzaban a teñir el cielo, el
humo negro que había ahogado a su familia.
martes, 25 de junio de 2013
Vinum-part.6
Desde el día que Ofelia me
comunicó que esperaba un hijo mío, tuvimos exactamente cinco días
para planear la forma en la que yo podría escabullirme del
casamiento con Allegra, la mujer a la que no amaba pero con la que mi
padre me obligaba a casarme porque era hija del señor feudal de
aquellas tierras. Solo se nos ocurría una forma y era la de escapar
de aquel pueblucho, sin embargo las cosas se complicaron más de lo
que creíamos. Antes de marcharme aquella noche de casa de Ofelia lo
dejamos todo hablado, al cuarto día de madrugada la esperaría con
un caballo en la puerta de su casa. Yo solo llevaría mis útiles de
pintura y ella podría llevar lo que quisiera pero no demasiado para
no entorpecer el paso del caballo por el peso. Nos dirigiríamos
hacia Florencia, sería un largo viaje pero un buen lugar para
ilustrarme y mejorar mi pintura, y donde viviríamos en paz.
Abandoné la casa de Ofelia de
madrugada y volví a casa, cuando entre me encontré para mi sorpresa
con una comitiva esperándome, padre, mi señor y el hermano de
Allegra me esperaban sentados alrededor de la mesa. Si hubiera tenido
un caballo en aquel momento, habría dado media vuelta para salir
huyendo de allí; pero aún debía comprarlo. Cerré la puerta tras
de mi y fue como si me encontrara ante mi con una jauría de perros.
Padre comenzó a proferir gritos de desaprobación, el hermano de
Allegra con enojo se acerco a mi y me obligó a sentarme; y mi señor
con decepción en sus ojos me miraba con lastimeras intensiones. El
primero en hablar fue el padre de la joven a la que iba a desposar:
-Creí por un momento que después
de haberte ayudado en alcanzar tus sueños como pintor, haberte
recomendado a otras familias adineradas y regalado tu útiles, serías
lo suficiente honesto como para devolver tanta gratitud en forma de
un simple gesto de afirmación ante el altar-dijo con voz cansada y
triste como si no llegara entender como alguien como yo podía
intentar echar a perder la oportunidad que suponía para mi familia
casarme con su hija-.
Nadie hablo, yo no dije nada,
dijera lo que dijera no serviría para nada lo sabía de sobra así
que espere a que alguno de los tres perros que me miraban enseñando
los colmillos ladrara primero.
-¡Y lo hará! Se casará con su
hija mi señor, mi familia no faltará a una promesa-dijo mi padre
como un perro faldero.
-Por supuesto que se casará-dijo
mi señor y con tono cruel pronunció unas palabras que me hicieron
blanquecer a mi y a padre también-o juro que no seguirá vivo al
sexto día.
-Cuñado, yo me aseguraré de que
al sexto día sigas con la cabeza en su sitio-río como si de verdad
deseara lo contrario- yo y unos amigos vigilaremos esta casa para que
no te escapes con tu fulana-entonces escupió al suelo con despreció
y entre vi la sorna en sus dientes-.
Juro por Dios que en aquel
momento cuando llamo a Ofelia tal cosa me hirvió la sangre pero por
no abalanzarme hacia su pescuezo y que me metieran en la cárcel me
contuve en el sitio apretando los nudillos. Entonces sin decir nada
más y ni mirar a ninguno de los tres subí a mi alcoba, donde me
pasaría los días siguientes pensando de que modo podría salir de
allí. Sin embargo los días allí encerrados pasaron rápido y veía
como no haya modo de poder escapar de mi compromiso, la desesperación
y los nervios no me dejaban conciliar el sueño por las noches y
andaba de arriba a bajo todo la casa por las noches pensando que
aquello no tenía solución. Al tercer día y a tan solo medio día
para que fuera la madrugada del cuarto día; mi hermano Franceso al
haberse echo eco de mi noticia había venido a verme. Tal fue mi
alegría de verlo que hasta el se sorprendió del repentino abrazo.
Le explique lo que ocurría y como aquello se me había ido de las
manos, pero sobretodo le suplique que me ayudara, y entonces fue
cuando el sorprendido fui yo. A pesar de que fuera mi hermano y creer
conocerlo, dijo algo que no hubiera esperado y dicha respuesta fue
que aceptaba ayudarme porque dijo que como hermano mayor que era solo
quería que su hermano menor no tuviera una vida dichosa al lado de
una mujer a la que no amaba. Con la emoción del momento le explique
todo en lo que había estado pensando durante ese tiempo, y entre los
dos hicimos un plan que no debía fallar si aquella madrugada quería
salir camino de Florencia con Ofelia.
A la noche tres guardias se
encontraban fuera de casa vigilando que yo no saliera de allí.
Asomado al resquicio de la ventana vi como se acercaban a mi casa
tres mujeres en dirección en los hombres, espere hasta que los
hombre cayeron en las manos de aquellas mujeres y se fueron al huerto
pensando que a tales horas de la noche por unos minutos que dejarán
de vigilar yo no me escaparía. Bastante ingenuos por su parte.
Entonces aproveche para tomar una bolsa y en silencio salí por la
puerta de atrás, mientras me lamentaba de no poder despedirme de
padre y madre. Francesco me esperaba a fuera con un caballo que
gracias a Dios no relinchaba mucho, tome la riendas y me monte. Antes
de marchar le dije a Franceso que quería verlo en la salida del
pueblo, de él no quería marcharme sin despedirme y agradecerle por
haberme ayudado. A trote suave, intentado no hace mucho ruido fui
hacia la casa de Ofelia donde ella al escuchar los cascos del caballo
salió a la puerta. La ayude a montarse y no vez estuvimos listo, nos
dirigimos hacia la salida del pueblo, por aquel tiempo los tres
hombres estarían acabando ya y debíamos aligerarnos antes de que se
dieran cuenta si no queríamos que nos pillaran. Mi hermano como le
dije que hiciera nos aguardaba en la salida, sin bajarme del caballo
le entre un pergamino.
-Gracias por todo hermano nunca
olvidaré esto que hiciste por mi, eso que te entrego es en modo de
agradecimiento-dije mirando hacia el pergamino-. Ábrelo cuando me
haya ido. Pronto te llegarán noticias mía.
Sin más dilación y sin dejar
pronunciar palabra a mi hermano, espoleé el caballo y al galope
dejamos atrás todo aquello que nos intentaba poner aranceles y con
la esperanza de llegar pronto a Florencia donde nuestro hijo nacería.
Atrás quedaba mi hermano,
Franceso abriendo el pergamino que yo le había entregado. Aunque no
supe cual fue su reacción espero que le hubiera gustado aquella
pintura de nuestra infancia.
sábado, 8 de junio de 2013
Castillo de Nubes.
Antes de ayer me encontraba en la cima de la montaña más alta, me
creía el rey de mi propio mundo. Estaba tan alto que vivía ajeno a
la realidad de los que vivían abajo, podía saborear el aire puro
sin ningún tipo de malicia que se pudiera saborear en él; y día a
día veía la luz de un nuevo Sol aparecer por el este. Pero ayer un
viento sacudió violentamente ese ensueño y las nubes se tornaron
grises, y de fondo se escuchaba un redoble de truenos que anunciaban
la tormenta, caí con la lluvia y fui arrastrado por el río abajo,
abajo, muy abajo, hasta el mar.
De repente me encontré en medio de la nada, rodeado de agua,
toneladas de ella. Me sentí inseguro, porque mis pies no podían
tocar tierra, solo fondo. Y me sumergí en aquella masa de agua no
por voluntad propia sino más bien porque no tenía fuerzas para
salir de ella, yo intentaba nadar hacia arriba, no quería sentir el
frío de las profundidades. Aún así, me faltaron manos a la que
agarrarme para resistir y no tuve fuerzas para salir a flote. Y en lo
profundo de aquella oscuridad como boca de lobo, en aquel
momento en el que me sentía desamparado era cuando me di cuenta que
era más fuerte de lo que creía y que la única carta que te
queda por jugar es luchar, nadar hacia arriba y volver así a sentir el aire rozar tu piel.
Hoy me encuentro de nuevo arriba, pero esta vez ya no vivo igual de
seguro que antes de ayer, porque cada día que pasa aquí arriba
tengo el miedo de volver a caer, porque siempre ocurre y esa es la
vida; una constante de subidas y bajadas que no sabes cuanto pueden
llegar a durar pero que el único del que depende cuanto permanezcas
en ella es de ti. Si estás arriba haz lo posible para pisar suelo
firme y ser más listo que el que sopla para derrumbar tu castillo de
nubes; y si estás abajo lucha tu mismo por subir porque de ti depende llegar a lo más alto.
martes, 14 de mayo de 2013
Sesión de Fotos.2
En este caso las fotos de la segunda sesión son de Londres. Estuve en está ciudad en marzo de 2011, fui de viaje con mis compañeros de bachillerato y por tanto con el instituto; y la verdad es que me gusto bastante el cambio de un país a otro y la ciudad. De este viaje guardo muchos buenos recuerdos y entre ellos el haber echo amistades que aún hoy día duran.
miércoles, 17 de abril de 2013
Transición
Mira hay afuera, qué ves, me pregunta
el viento o quizás sea esa voz que habla desde dentro y hace que tus
pensamientos se vuelvan desordenados. Hago caso a la voz que me
susurra y miro afuera, salgo de mí y contemplo el mundo, mi
alrededor. Por primera vez salgo de mi orgullo y observo con detenida
curiosidad lo que me rodea. Siento miedo y vuelvo a mirar hacia
dentro. No, me dice de nuevo la voz, no cierres los ojos. Esta vez no
será tan fácil convencerme pensé y miró hacia lo más profundo de
mi, y me siento a salvo de aquello que hay fuera.
La voz sigue repiqueteando en mi mente,
y por más que intento silenciarla no calla. No hay paz en mi
interior, ¿por qué una simple voz es tan fuerte como para hacer
temblar tú fantasía?, me pregunto. Y repite una y otra vez,
enfrentarte a lo que temes, sal ahí afuera.Y yo, por no aguantar
aquel sentimiento que me oprime el pecho cada noche, decido abrir los
ojos; a pesar de que aquello que veo es la realidad y como tal, no es
como aquella fantasía en la que uno vivía. Me gustará o no, la fantasía y la ilusión habían pasado a formar parte de otra vida más sencilla, a partir de aquel día.
miércoles, 6 de marzo de 2013
Nubes de hollín-part.1
Nací en un barrio de Londres en 1804,
en los senos de una mediocre familia británica; entendiendose por
mediocre una familia en cuya casa entraba un salario mínimo que daba
para lo básico sin ningún lujo, aún así podíamos estar contentos
ya que podíamos comer en la mayoría de los casos así como calzar
unos zapatos y vestimentas. Viví mi infancia con la ignorancia de
una niña, sin saber cual era el calvario que padre y madre debían de pasar para poder alimentarnos a mí y a mi hermano mayor. Lloraba
y pataleaba cuando algún día faltaba la comida, me quejaba cuando
en invierno no podíamos calentarnos como otras familias que tenían
chimenea en casa, y por resumir un poco; achacaba todas las
desgracias que vivíamos por la pobreza a la ineptitud de mi padre por
no poder aspirar a algo más que ser un simple obrero. He de
reconocer que mi actitud cuando era niña, cuando yo me creía ajena
a todo y que mi vida sería muy distinta a la de mis padres; era
bastante egoísta e incrédula.
El tiempo paso y con el llegaron los
cambios. Los cielos de Londres se llenaron de nubes de hollín que
apenas dejaban pasar la luz del Sol y que producían cierta niebla
espeluznante. Numerosas sombras de chimeneas se alzaron amenazantes
sobre los hogares y Londres quedo absorbida por completo por lo que
se conocería en el resto del mundo como la primera revolución
industrial. Mi padre fue despedido de su antiguo trabajo y entró a
trabajar en la industria textil en la que pronto comenzarían a
introducirse los telares; máquinas que de algún modo técnico y que
escapaba a mi conocimiento era capaz de hacer el trabajo de varios
hombres en menos tiempo. Mi hermano mayor que se llevaba conmigo un
año, quien hasta por aquel se había dedicado a oficios de poca
duración y que reportaban pocas ganancias en casa, trabajó codo con
codo junto a mi padre. El motivo de ello fue la baja que sufrió mi
madre, quien tubo que dejar su trabajo ya que comenzó a tener
ciertas dolencias en varias partes del cuerpo, así que estando en
casa me enseñó varios de los oficios para los que estábamos echas la
mujeres según los hombres. Mi madre me enseñó dichos oficios con
el fin de que pronto pudiera trabajar, yo que tan solo tenía ocho años, edad con las que las niñas ricas pensaban únicamente en
muñecas y cuentos de hadas. Y es que el sueldo que recibía mi padre
y hermano por su trabajo se fue haciendo cada vez menor hasta llegar
al punto de considerarlo miserable respecto a las jornadas de
trabajos que podían alcanzar más de doce horas diarias, y como
madre no aportaba ninguna ganancia al hogar nos vimos obligados a
mudarnos a una vivienda mucho más reducida, con comodidades mínimas
y carentes de higiene, cerca de los malos humos de las fábricas.
Quizás esto último fue lo que hizo que las dolencias de mi madre
empeoraran de forma que se viera obligada a quedarse en la cama
muchos días, sus piernas pronto comenzaron a fallarles y su cabeza
empezó a desvariar.
El sueldo de los dos varones de la casa
no daba para más que para comer, con un mínimo de dos comidas al
día y algún que otros gastos fundamentales. Pero no llegaba para
poder pagar a un médico y que este pudiera ver a nuestra madre; y a
pesar de que esto pudiera ocurrir no teníamos el dinero suficiente
para comprar las medicinas que el estudiado recetaría Tampoco
teníamos ningún pariente que nos pudiera ayudar con ellos, ya que
ellos tenían los mismo problemas que nosotros y más bocas que
alimentar. Esto dio a pie a que padre decidiera que me quedara al
cuidado de madre y, que él y mi hermano de tan solo nueve años este
último; llevarán la casa a cuesta.
martes, 5 de marzo de 2013
Sesión de Fotos.1
Recientemente he venido dedicándome al mundo de la fotografía. Desde hace un tiempo vengo haciendo fotos a paisajes y lugares por los que paso con el objetivo de que queden plasmados en algo físico que ayude a recordarlos en un futuro. Como un simple aficionado y principiante abro esta nueva parte del blog en la que la dedicaré a subir fotos hechas por mi, con una cámara de un Samsung Galaxy SII(en la mayoría de los casos) o con una cámara Casio modelo Ex-H15; en la gran mayoría con algún filtrio proporcionado por Instagram.
Usuario de Instagram: carlosav94
La primera sesión de fotos tendrá como temática Roma, fue la segunda capital extranjera que visite, puesto que la primera fue París pero a penas lo visite y era demasiado pequeño. Este viaje lo hice con dieciséis años y fue el viaje de fin de la E.S.O. Fuimos a Roma una de las primeras semanas del mes de Junio del año 2010. También un día estuvimos en Florencia. Desde este viaje me he prometido volver algún día de nuevo a Italia y a Roma.
Usuario de Instagram: carlosav94
lunes, 25 de febrero de 2013
Una antigua verdad.
Nada mejor que volver a la actividad que con este enunciado de W.Dyer,
que todas las personas deberían de aplicarse:
jueves, 10 de enero de 2013
lunes, 24 de diciembre de 2012
viernes, 21 de diciembre de 2012
Vinum-part.5
Desde el día en el que yacimos
en aquel claro del bosque todo en la vida de ambos había cambiado.
Se había vuelto una costumbre el echo de que cada noche de más de
la mitad de los días de una semana, fuera a verla a la casita
discreta que se había comprado Ofelia en los barrios más alejados
del centro de la ciudad donde se encontraban la gran mayoría de los
ciudadanos marginales. Cada una de esas visitas nocturnas se
convirtieron el el momento más esperado por cada uno a lo largo del
día, ya que decidimos aparentar que no había nada entre nosotros a
la vista de los demás. Esta decisión traía consigo la consecuencia
de tener que trabajar juntos y tener que evitar el deseo y no
dirigirnos demasiado la palabra-si alguien hubiera visto al hijo de
un terrateniente hablando demasiado con una simple campesina habría
desconfiado-,pero las palabras sobraban cuando nos decíamos todo con
la mirada. Por ello aquellas visitas se convirtieron frecuentemente
en una forma de liberar aquel deseo retenido durante todo el día,
pero también fueron la forma en la que nos fuimos conociendo mejor
uno al otro; hablábamos de muchos temas diferentes, aún así nunca
llegamos a pronunciar palabra de que sería de nuestro amor en un
futuro. Estaba claro que no podíamos obviar el problema que existía
con respecto a la idea de padre de casarme con Allegra- la hija de mi
señor-, sin embargo nos hacía feliz la idea de no pensar en ello y
así fue como dejamos pasar el tema, simplemente callándonos el
inevitable y doloroso desenlace que nos deparaba el destino.
Cuando terminamos de recoger la
cosecha Ofelia decidió no buscar ningún otro trabajo, según me
había dicho su padre le dejo una notable herencia que le permitía
autoabastecerse durante mínimo dos años y medio, siempre y cuando
no gastará en ningún tipo de lujo. Sin embargo no me gustaba la
idea, así que de vez en cuando llevaba algo de comida y le propuse
varias veces mudarse a una casa más próxima, pero ella me replicaba
diciendo que no podía pasar de ser pobre a rica en cuestión de días
la gente sospecharía y el alguacil del pueblo sospecharía que
habría robado. Al final desistí en mi empeño en que buscara
trabajo, comenzara a llevar una vida como la de todo el mundo y
dejara atrás esa falsa imagen de ser una campesina pobre. Como hice
los años anteriores cuando terminé de ayudar a mi padre con la
recogida de la vid, seguí ayudándolo algunos días a labrar la
tierra para la próxima recolecta; pero además retome mi trabajo
como pintor. Comencé terminando los últimos pedidos que me había
quedado pendientes antes de la recogida, luego me llegaron cada vez
más y más pedido; e incluso me había dicho Allegra que su padre
pensaba hablar con el conde que buscaba a un pintor para que hiciera
un retrato de su familia. No daba a basto, me faltaba tiempo material
así que Ofelia al verme tan agobiado me dijo que no le importaba que
algunas noches se llevara algún lienzo a su casa y allí adelantará
parte del trabajo mientras charlaba con ella; una vez me dijo que le
encanta ver como su padre pintaba y que le gustaría verme a mí. Por
lo tanto llegué a tener dos lugares de trabajo y me dí cuenta que
cuando pintaba delante de ella me sentía inspirado; no se como lo
hacia pero mis pinturas quedaban mucho mejor. Había encontrado a mi
musa de la inspiración y comenzó a nacer en mi interior un deseo
que al final cogió forma y tuve el valor de proponer.
Un día llegué a su casa con un
lienzo en blanco y ella me miró estrañada, normalmente todos los
trabajos que allí me llevaban los había empezado en el estudio de
mi casa, el cuál estaba en el granero. Además aquel lienzo era de
un tamaño mucho mayor a los que ella estaba acostumbrada a ver y a
los que yo estaba acostumbrado a pintar, pero el tamaño adecuado
para llevar a cabo lo que me traía entre manos. Deje la vergüenza a
un lado y le dije lo que quería hacer:
-Quiero pintar un desnudo y
quiero que tu seas mi modelo.
En su rostro se dibujo una
sonrisa y sus pómulos se sonrojaron.
-No lo sabes pero siempre había
querido eso, pero nunca te lo he dicho. Me alegra que me lo
propongas.
Sin
tapujos se desnudo al completo y se tumbo en la sabanas de la cama.
Tarde un rato en encontrar la postura adecuada en la que debía
colocarse y en varios momentos tuve que decirle que e mantuviera
quieta. Comencé trazando las líneas de guía, dibujando un
esqueleto de Ofelia con trazos suaves
y puntualizando en sus curvas. Lentamente
fui dibujando el contorno teniendo en cuenta las proporciones. Luego
pase a esbozar detalles como su cara,perlo,músculos,manos y pies, y
comenzando ya a borrar las líneas de guía. Posteriormente cuando
los contornos y líneas ya estaban perfiladas observe las partes en
que la luz se reflejaba y donde no había luz, para comenzar a añadri
sombras. Luego pase al fondo y por último me puse a jugar con los
colores hasta encontrar los tonos adecuados que dieran el mayor
parecido al tono de Ofelia y la hiciera brillar por su belleza en el
cuadro. Tarde aproximadamente dos semana sin ningún tipo de
descanso, desde que me despertaba hasta que llegaba la noche, que la
pasaba en su casa pintándola. Y no fue hasta el último día cuando
le dí los últimos tonos de brillo y color, cuando le mostré el
acabado final; ella quedo sorprendida y se dirigió corriendo hacia
mí, me besó y me susurró al oído: me encanta. Me cogió de la
mano y me llevo a la cama, fue allí donde me desnudo pausadamente
mientras nos besábamos,mis manos estaban manchadas de pintura y
cuando fui acariciando las curvas de su cuerpo dibujé líneas de
todos los colores, que hacían de su cuerpo un lienzo. Aquello me
excitó, las cosas que más placer me producían en la vida; el sexo
con Ofelia y la pintura, juntas en un solo acto, un acto en el que
nuestros cuerpos manchados de pintura se mezclaban para dar lugar a
una obra de arte; una obra que resultaba de por sí hermosa como la
vida misma.
Después de aquel día, me sentí
totalmente unido a ella. Casi un mes y medio después los
terratenientes y mi señor hicieron una celebración en honor a
aquel prospero año en el que la mayoría de las distintas cosechas
recogidas habían tenido gran éxito y además para anunciar que se
había aprobado el proyecto de construcción de una iglesia mayor en
el pueblo. A la que fue invitado todo el pueblo incluso los más
pobres pero estos últimos solo durante la primera parte de la
celebración y es durante esta cuando estuvo Ofelia. Durante esta
celebración recuerdo que mantuvimos alguna que otra conversación
corta y puramente formal-seguiamos sin querer levantar sospechas-,
todo mi tiempo estuvo requerido por mi familia, amigos, mi señor y
Allegra; quien de vez en cuando me agarraba del brazo y me llevaba a
rastrás a presentarme a alguna de sus amigas y en otras ocasiones a
bailar. Aquella noche cuando fui a ver a Ofelia después de la fiesta
la noté distante y fue la primera vez que discutimos, estaba claro
que había sentido celos de Allegra y además me culpaba a mi de no
haber mantenido la distancia con ella; me culpaba cuando no tenía
más opción. Fue entonces cuando yo le eche en cara que seguía con
aquella historia de que era pobre cuando era hija de Leandro y sería
bien recibida por mi padre e incluso podría permitirme casarme con
ella si supiera de quien era hija; todo el mundo había oído hablar
de ese gran pintor. Nunca olvidaré esa primera vez en la que
discutimos, parecía que aquello iba a llegar a un punto de no
retorno y tampoco olvidaré la primera vez que la vi llorar;
reaccionó así cuando le dije lo que pensaba lleno de ira. Entonces
fue cuando como si de un ráfaga de viento violenta se levantara me
echo a empujones de su casa yo intentaba tranquilizarla pero ella
cerró la puerta en mis narices. Aquella noche alguna que otros
vecinos se acercaron a sus ventanas a ver de donde procedían esos
gritos. Creía que mi vida se caía a pedazos, pero no era más que
el principio de mis preocupaciones.
Después de aquella pelea, los
vecinos del alrededor habían visto como salía de la casa de Ofelia
y algunos pudieron escuchar parte de la disputa. No tardo nada de
tiempo en que los echos comenzaran a ser sabidos y rumoreados por las
personas; y más cuando al día siguiente fue el mercado. Después de
dos días de la pelea mi padre llego a casa y me llamo enojado; me
pidió explicaciones acerca de los rumores que le habían llegado de
oídas de ciertos jornaleros que aquella mañana lo había comentado
imprudentemente delante de sus narices. Intente explicarme, pero no
me daba lugar para ello; cada vez que intentaba comenzar la historia
el me cortaba y comenzaba a propinar voces al cielo diciendo: ya
sabía yo que no era buena idea darle rienda sueltas a tus ideas y
ahora después de haberte dado la vida, una casa y comida; no sabes
agradecérmelo haciendo a esta familia más prospera. Entonces fue
cuando dijo lo que más temía y lo que había echo que mi cerebro
silenciera durante todo ese tiempo.
-No volverás a ver a esa chica,
nunca más volverás a visitarlas por las noches. Y dentro de un
semana te casarás con Allegra-dijo enojado.
-Pero papá no la amo, a quien
quiero es a esa chica que se llama Ofelia, es hija de Leandro; el
pintor. No es una simple campesina.
-Tú y tus pinturas, me da igual
de quien sea hija como si quiere serlo del mismísimo rey; te casarás
con Allegra la semana que viene los quieras o no ya esta todo hablado
con y sino quemaré tus cuadros y utensilios.
En este punto la sangre me hirvió
del enojo, mis cuadros más preciados estaban todos almacenado en el
granero y entre ellos el desnudo de Ofelia. Mi madre entro en la casa
e intento poner paz en el asunto, finalmente no pude convencerlo ya
que no me dejaba hablar. Salí de casa y pegué un portazo, aquella
noche la pase fuera de casa en un bar bebiendo cerveza y olvidándome
de lo ocurrido. No aparecía por mi casas hasta la mañana siguiente,
cuando sabía que como mucho estaría mi madre ya que mi hermano y
padre estarían trabajando; ella intento consolarme aún así no fue
capaz de imponerse a la idea de padre en casarme por obligación con
Allegra aunque la viera injusta.
Dos días más tarde de aquello
cuando yo creía que no volvería a verla jamás y que incluso se
había ido del pueblo-no fui capaz de volver a su casa y
encontrármela vacía, prefería alejarme de ella y vivir con la idea
de que la vería por la calle-, por el echo de haber escuchado algo
sobre la boda; llegó un joven de unos once años aparentemente y me
dijo que tenía un mensaje para mí de una señorita. En cuanto
escuche el mensaje que aquel chico traía, corrí como alma que lleva
el diablo, recorrí la plaza mayor donde se concentraba el mercado
los viernes de cada semana y callejee por los barrios marginales
hasta llegar a casa de Ofelia; no me importo que nadie me viera.
Llame con los puños a la puerta desenfrenadamente y después de
varios toques, abrió. Entré, cerró la puerta tras de mí y la
bese. Ella me correspondió el beso.
-¡Me perdonas! O Al menos eso me
ha dicho el chico.
-Si, lo he sopesado y no puedo
soportar estar un día más sin verte. Por otro lado comprendo tu
enfado, porque no he sido totalmente sincera contigo, debía
habértelo dicho antes; pero creía que si te lo contaba cambiarían
las cosas.
-¿A que te refieres?-pregunté
con curiosidad, en su expresión podía entrever la culpabilidad.
-Es cierto que mi padre me dejo
una herencia, pero nunca te hablé de mi hermano. Este es diez años
mayor que yo y al ser varón se llevo la gran parte del dinero de
herencia; yo y él nunca nos hemos llevado bien. Mi parte real, se
correspondía con un tercio del total, y a eso debes restarle la
contribución que se lleva el alguacil. Con el dinero restante viaje
a varias ciudades buscando mi nuevo hogar y en uno de estos trayectos
sufrí un robo por suerte no sufrí daños ya que me encontró un
grupo de viajeros y los ladrones solo se llevaron las monedas-hizo
una pausa para tomar aire y tranquilizarse y observar mi expresión;
y para limpiarse los ojos que comenzaron a ponersele algo llorosos-.
En realidad el dinero del que dispongo me da para abasto como mucho
para dos meses más. Siento haberte mentido.
Su confesión me pillo
desprevenido, pero no me enoje con ella; no era momento de aquello
cuando dentro de menos de una semana no podría estar con ella más.
-No importa, podremos salir de
esta, te amo de todas formas...-me puso un dedo en la boca y calle.
-No he terminado-esta vez se puso
más nerviosa al hablar e intranquila-. Desde hace casi un mes no he
vuelto a menstruar, y llevo unas semanas con náuseas y mareos-
respiro hondo, esbozo un sonrisa y pude ver que era muy feliz-. Estoy
embarazada, Dionisio vas a ser padre.
La noticia provocó en mi dos
reacciones. La idea de ser padre, no me disgustaba y de echo me lleno
de gran satisfacción y más si eso significaba formar una familia
con Ofelia. Pero por otro lado aquello hacia que las cosas se
complicaran, ahora si que no podría abandonar a Ofelia aunque la
boda estuviera a solo unos días. No iba a abandonar a ese hijo y a
la mujer a la que amaba. La bese y la abrace. Luego me separé de
ella y le puse mis brazos en sus hombros y le dije:
-Ahora ahí que pensar que hacer
con la boda que tengo dentro de unos días con Allegra, no pienso
dejarte-la cara de Ofelia se puso pálida-.
-¿Te casas?-dijo sorprendida, su
rostro se torno de repente de la felicidad absoluta a la más
dolorosa expresión de tristeza que había visto jamás.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Twitter oficial!
He decidido activar una cuenta twitter oficial de este blog, donde poder subir y avisar de cada entrada nueva que vaya escribiendo. Además para que mis lectores y seguidores comiencen a seguirme y poder realizar sugerencia o preguntas cuando deseen y de esta forma esta más cercano a los mayores participantes de mi blog, que sois ustedes mis lectores. La cuenta twitter es la siguiente:
@CiudaddelAlma
jueves, 1 de noviembre de 2012
Vinum-part.4
Tras decir su nombre comenzó a andar por el sendero en dirección al
lago sin decir ninguna palabra, espere a que dijera algo como que la
acompañara pero en lugar de eso volvió su mirada atrás e hizo un
gesto con la cabeza que indicaba que la siguiera. Caminamos uno junto
al otro durante un buen rato sin apenas abrir la boca, me preguntaba
si sabría si quiera a donde nos dirigíamos y no fue hasta pasado
unos minutos cuando dijo algo por primera vez después de sus nombre.
-Y tú nombre,¿cuál es?
-Me llamo Dionisio. ¿Sabes a dónde lleva este sendero?
-Sí, dentro de nada llegaremos a un claro del bosque donde hay un
gran lago. No puedo volver a los campos de tú padre tras lo
ocurrido, no me siento bien; necesito relajarme y descansar-hizo una
pausa como si estuviera buscando las palabras y continuó-. Y
necesito a un hombre que pueda protegerme en caso de que vuelva a
atacarme otro proscrito.
-Entiendo, por eso me has hecho entender que te siguiera y que no me
fuera y te dejará sola; ¿no?
Hice esa pregunta pero ella no la contesto en aquel instante, sino
que respondería más adelante. La pregunta quedo flotando alrededor
nuestra y de nuevo volvió a hacerse el silencio entre nosotros. Un
silencio que del todo no resultaba incómodo. Durante el poco
trayecto que quedaba para llegar al claro del bosque imaginé estar
con ella a solas en aquel maravilloso lugar. Pronto pudimos oír el
agua y ver delante nuestra como iba disminuyendo la vegetación y lo
altos árboles a nuestro alrededor dejando pasar la luz del sol.
Cuando por fin salimos al claro nos detuvimos y contemplamos
detenidamente nuestro alrededor . Los árboles rodeaban aquel jardín
natural y algunos se adentraban dando buenas sombras bajos las que
sentarse y dormir tranquilamente mientras escuchas el agua al fluir y
el canto de los pájaros. El suelo estaba cubierto por una amplia
gama de verdes y otro colores como amarillo, blanco, rojo, etc; las
flores que allí crecían hacían de aquel lugar una maravilla para
el sentido del olfato y el de la vista. Y toda aquella vegetación se
reflejaba sobre el agua cristalina del lago en el que desembocaba un
pequeño río y que continuaba su curso por una zona en la que el
lago hacia una bajada en forma de cascada chica. Aquel lugar seguía
igual que cuando en mi infancia, como si el tiempo se hubiera
detenido. Aquella visión del lago me hizo recordar mi niñez y me
hizo muy feliz volver a estar allí, pero esta vez acompañado de
Ofelia. Ella también se quedo contemplando aquel lugar un momentos
pero tras el cual se agacho y se quito sus zapatos desgastados, los
cogió con una mano y de repente salió corriendo hacia el lago.
Comenzó a corretear como si se tratara de una niña pequeña y en su
cara podía vislumbrare felicidad, y así estuvo varios segundos
hasta que agotada se tendió en el suelo y se quedó mirando hacia el
cielo.
-¿No vienes a acompañarme?-preguntó mientras permanecía allí
tendida boca arriba. Quitate los zapatos y siéntete parte de este
lugar.
Hice caso de lo que me decía y me quite los zapatos de piel y con
los pies desnudos comencé a andar hacia ella. Podía sentir bajo mi
pies la húmeda tierra y también sentí como la hierva rozaba mis
tobillos. Al principio aquel tacto me resulto extraño, nunca había
andado descalzo. Pero pronto me comencé a sentir como nunca me había
sentido, me sentí parte de aquel lugar como bien había dicho Ofelia
y me sentí salvaje, y comencé a correr hacia donde ella se
encontraba. Cuando llegue a donde ella estaba me detuve y la miré
desde arriba y mi aliento se detuvo por completo. Era la viva imagen
de la diosa Venus, la belleza pura rodeada de flores y verde que solo
hacía resaltar más sus colores y su sonrisa. Recobre la compostura
al momento y me tendí junto a ella y me quedé mirándola. Ella
volvió la cara hacia mí y comenzó a hablar.
-Antes me hiciste una pregunta y no te la conteste porque no sabía
muy bien como hacerlo. Puede que sea un poco idiota por lo que voy a
decir y más teniendo en cuenta mi situación...-se quedo en silencio
y pensativa.
-¿A que te refieres?- pregunté.
-Se a corrido el rumor por el pueblo de que tú padre quiere casarte
con la hija de nuestro señor, con Allegra. Pero tú nunca has
mostrado afecto hacia ella, creo que sería una injusticia que te
tuvieras que casar con ella por obligación cuando no la amas.
-¿Cómo estás tan segura de que no la amo?-está pregunta le pillo
desprevenida.
-Creo que no la amas porque solo eres capaz de amar a aquellas
mujeres que son tan bellas como las mujeres que salen en los cuadros
pintados por lo artistas más importantes de Italia, de tal forma que
te sientas inspirado por pintarlas tu mismo. ¿Me equivoco?
-No, estas en lo cierto. Pero si es voluntad de mi padre y y mi señor
deberé casarme con Allegra, a pesar de no ser la mujer más bella
que haya visto. ¿Cómo sabes que pintó? Nunca antes te había visto
por el pueblo ni mucho menos escuchado tu nombre.
-Te he estado observando desde que tuve noticias tuyas acerca de de
tu trabajo en una de las iglesias de Siena y fui personalmente a ver
tu obra pintada sobre las paredes del altar y la bóveda principal.
Quedé maravillada por la perfección de tus pinceladas y decidí
entonces que debía conocerte. He hecho un largo viaje hasta llegar a
este pueblo y me enteré de que tú padre buscaba gente para trabajar
sus tierra y tomé esta opción como la más posible para poder
acercarme a ti. Por desgracia todo se ha complicado y nos hemos
conocido de distinta forma a como lo tenía pensado.
-Me alegra saber que te gustó mi trabajo en aquella iglesia y que
has hecho todo ese viaje para conocerme, pero no entiendo porque
estabas tan interesada en presentarte ante mi.
-¿Has oído hablar de un tal pintor de Siena llamado Leandro?-dijo
con un tono en que se dejaba entrever la añoranza.
-Sí, he escuchado que fue un pintor de alta reputación por sus
trabajos en frescos de iglesias de la región y he seguido sus
técnicas en varios cuadros pintados por mí. Me hubiera gustado
conocerlo pero murió hace un año por una fuerte fiebre. ¿Y qué
tiene que ver él con todo esto?
-Leandro fue mi padre. Fui la niña de sus ojos y su inspiración
tras que mi madre hubiera muerto al darme a luz. Siempre lo apoye a
seguir adelante con sus encargos cuando sus fuerzas se diezmaban.
Tras su muerte me sentí desamparada y desdichada. No fue hasta que
vi tus frescos en aquella iglesia cuando volví a recuperar la
sonrisa. Lo deje todo atrás para poder conocer al hombre que me
había devuelto la felicidad y del que me he enamorado tanto de él
como de su pintura.
Su confesión me pillo desprevenido, no me esperaba para nada
aquello. Yo me había fijado en ella desde el primer momento en que
la vi y en aquel momento mi corazón se acelero porque ella me
gustaba y había dicho que sentía lo mismo por mí. Yo no dije nada
acerca de lo que acababa de ocurrir, de hecho no me salían las
palabras me había quedado mudo y mirándola a los ojos. Ofelia
acercó su mano a la mía y cogió la mía con cariño, mientras se
acercaba a mí. Cuando estuvo más próxima a mí rompí el silencio
que había quedado entre nosotros, pero no con palabras sino con un
beso. La bese una vez y luego otra, y otra vez. Y comenzamos a
acariciarnos nuestros cuerpos, desabroche los botones de su vestido
medio roto y pude contemplar sus senos por segunda vez y luego ella
me quito la camisa dejando mi torso al descubierto. Tumbados en la
hierva uno encima del otro acabamos totalmente desnudos como Dios
nos trajo al mundo y como Adan y Eva hicimos el amor en aquel
paraíso natural. Cuando culminamos el acto, el deseo entre nosotros
se había hecho más palpable, nos levantamos y desnudos nos
dirigimos hacia el lago, donde nos bañamos uno junto al otro.
viernes, 19 de octubre de 2012
Vinum-part.3
Conforme salió corriendo, pensé que quizás por lo sucedido no
volvería a verla más ya que le sería sencillo irse a otra aldea no
siendo sierva y encontrar allí trabajo, fuera de peligro. El hecho
de que no pudiera volver a verla me aterró y sin pensármelo dos
veces solté mi cesta dejando todos lo racimos que había recogido
esparcidos por el suelo y salí tras ella. Pase velozmente entre los
demás trabajadores que me miraron con sobresalto e incluso llegué a
tropezar con alguno, pero no dejé que nada me retuviera en poder
alcanzar a aquella chica. Ella volvió la vista atrás para ver si la
seguía y al verme corrió aún más, nunca había visto correr a una
mujer tanto pero en su situación; en la que podrían peligrar sus
preciosas manos por cometer robo, cualquiera correría como un ciervo
a punto de ser cazado. Yo solo quería alcanzarla para preguntarle su
nombre y decirle que mis labios se mantendrían sellados, pero claro
ella eso no lo sabía y al ver a un hombre corriendo detrás de ella
a grandes zancadas y gritándole que se detuviera no así más que
acentuar su temor y su carrera. La chica ante la desesperación de
escapar se dirigió hacia el bosque que estaba más al este de los
campos de cultivo; pensaría que no sería capaz de seguirla hasta
muy lejos ya que los bosques no son lugares seguro para nadie si va
solo y desarmado; en cualquier momento podrían asaltarme un grupo de
ladrones que huyeron de la ley en su día.
La seguí por el sendero del bosque pero conforme entramos en este su
paso se redujo debido a que los zapatos que llevaba los tenía
desgastados y el camino pedregoso y con relieve le hacia daños en
los pies. Yo también tuve que aminorar mi paso debido a que el
cansancio me estaba haciendo mella y pronto llegaría a la fatiga. La
chica llegó al final del camino donde surgía una encrucijada de
tres caminos, uno de ellos más estrecho y anegado por un mayor
número de plantas silvestres como si la gente apenas pasara por allí
a menudo. Cuando la vi escoger este camino para seguir adelante paré
en seco mi pies, recordaba a donde daba aquel sendero así que elegí
tomar un atajo por el cuál podría ir más tranquilo y a la misma
vez llegar antes que ella; además así ella creería que ya no la
seguía. Resulta que cuando era pequeño solía ir con mi madre y
hermano a un claro del bosque donde había un pequeño lago sobre el
que se vertían las aguas de un río, este estaba rodeado por árboles
y flores e todo tipo, mi madre solía sentase bajo la sombra de algún
árbol y allí se quedaba disfrutando de aquel paraje natural
mientras que yo y mi hermano jugábamos y nos bañábamos en la
orilla del lago. Tomé el atajo a través del espeso bosque,
sorteando los árboles y troncos caídos que me encontraba por el
suelo con mucho cuidado para no caer, mientras tanto rezaba porque
hubiera seguido del frente hacia el claro y no se hubiera desviado
más de la cuenta. De repente escuche un grito, después se hizo el
silencio y mi corazón comenzó a latir alteradamente y pude sentir
cada pulsación por todas mis extremidades. Nuevamente volví a
escuchar otros gritos, todos venían del mismo lugar y de la misma
persona, una mujer, pero cada uno de los gritos sonaban más
angustioso que el anterior. Lo primero que se me pasó por la cabeza
fue que la chica podría estar en peligro y si no era ella debía de
ser otra mujer, así que salí corriendo a toda carrera en dirección
hacia el lugar del que yo pensaba que provenía las las angustiosas
quejas. Y fue entonces al llegar cerca del sendero por donde ella
había tomado antes cuando la vi a ella y a un hombre, este le
acariciaba sus senos y le rasgaba el vestido con una navaja que
portaba el la única mano que le quedaba; la otra extremidad
posiblemente la perdió por robar y al cicatrizar se le quedo un feo
muñón. Al ver lo que aquel hombre le intentaba hacer a la muchacha
mientras esta forzaba para liberarse y poder escapar hizo que me
hirviera la sangre.
En un primer acto de ira comencé a correr en dirección a ellos dos
pero en cuanto me di cuenta de que iba desarmado me pare y me escondí
entre los matorrales entorno al sendero. Estaba claro que aquel
hombre se trataba de un proscrito y que no le importaría llegar a
asesinar o cometer cualquier otro delito cuando estaba viviendo fuera
de toda legislación y en busca y captura. Escondido entre los
arbustos seguí observando la escena aterrorizado y pensando en como
poder derribar las defensas de aquel hombre corpulento que se había
batido seguramente con algún que otro, entonces recordé a ver visto
un tronco grueso y duro en el suelo unos metros atrás. Con sigilo
volví hacia atrás lo más rápido que pude y mirando hacia el suelo
en busca de aquel tronco hasta que lo encontré y cuando lo cogí
parecía ser bastante macizo, era mi mejor opción y quizás única
como arma. Me dirigí de nuevo hacia el sendero y cuando estuve cerca
agarré bien el tronco con las dos manos y salí a toda carrera en
dirección a donde el hombre se encontraba, el cual estaba de espalda
a mí y mientras ajeno a mi presencia se maravillaba al contemplar la
imagen desnuda de la muchacha. Así que en ese momento de distracción
en el que solo tenía ojos para la chica y en el que se baja el
pantalón torpemente, me abalancé sobre él; pero pudo escuchar mis
pasos más cercanos y se volvió. A pesar de esto, no le dio tiempo
de reaccionar con demasiada rapidez y el propiné un garrotazo en
toda la cara dejandocela irreconocible. El proscrito se tambaleó de
un lado a otro, pero en cuanto recuperó la compostura a pesar del
daño que le había causado se aferró con su única mano a mi cuello
y apretó con fuerza. El aire comenzó a circular de dentro a fuera
de mi cuerpo con mayor dificultad, estaba claro que el hombre había
desarrollado una fuerza descomunal en su único brazo. Intenté
deshacerme de él propinándole unos cuantos garrotazos laterales
pero que no fueron muy efectivos ya que me constaba agarrar y
propinar un golpe mientras me faltaba el aire. Solté el tronco y
comencé a intentar apartar su mano de mi cuello; comenzaba a ser
efectivo pero era difícil apartar sus dedos de mi garganta y no
tenía tiempo ya que me faltaba el aire así que le di un rodillazo
en sus testículos y sus cuerpo entero se estremeció y luego sus
músculos se relajaron y calló al suelo mientras se lamentaba de
dolor. Cogí el garrote y le propine un golpe en la cabeza y quedo
inconsistente.
Cuando terminé con el proscrito mi aliento se encontraba totalmente
acelerado y mis músculos se encontraban entumecidos. Me dirigí
hacia donde estaba la chica de pie desnuda y cogí los harapos que
quedaban de su ropa y se los entregué mientras me tapaba los ojos
con las manos. Esperé a que se tapara un poco para preguntarle si
estaba bien y esta vez no huyó, sino que me contesto y me contó que
había ocurrido. Por suerte llegué antes de que el proscrito pudiera
hacerle nada salvo destrozarle su ropa. Aliviado y calmado porque
estuviera a salvo le ofrecí un pequeño trato, le propuse que yo no
contaría nada a mi padre de lo ocurrido siempre y cuando en aquel
mismo instante me dijera como se llamaba. Sus labios esbozaron una
sonrisa y de ellos salió una voz dulce que decía:
-Me llamo Ofelia.
martes, 25 de septiembre de 2012
Vinum-part.2
Ya hace un año de aquello, y ha llegado a oídos de todos el trabajo
que hice en aquella iglesia; mis encargos no han dejado de ir
ascendiendo de tal forma que me encuentro colapsado y pasándome del
tiempo límite de entrega. Aún así me va todo bien y mi familia
recibe unos ingresos extras por mis obras. Durante el mes de marzo,
volviendo a la época de vendimia de este año, dejÉ todos mis
trabajos para poder ayudar a mi padre en todo lo posible. Ese mismo
año mi hermano Francesco iba a casarse con la hija del carpintero
más prospero del pueblo, como era normal en las familias más ricas
entre ellas mismas se juntaban; por ello necesitábamos el máximo de
dinero para pagar la boda. Yo nunca había estado muy interesado en
el amor aunque e de admitir que había estado con alguna que otra
mujer; mis obras habían acaparado toda mi atención y solo
encontraba la belleza en un rostro femenino perfecto como aquellos
que aparecían en pinturas de algunos libros que me había entregado
mi señor. Había escuchado por parte de mi hermano que padre quería
juntarme con la hija de mi señor, sin embargo aquella mujer nunca me
había llamado la atención, como he dicho antes; no tenía la
belleza de aquellas mujeres que aparecían en cuadros o fueron
esculpidas por los romanos o griegos. Por suerte solo me lo había
dicho mi hermano, no mi padre, por tanto puede que no fuera algo
oficial.
Aquel año debido al exceso de trabajo mi padre había contratado un
mayor número de jornaleros y muchos de ellos eran nuevos. Mi hermano
y yo trabajábamos junto a ellos, pero al ser los hijos del
arrendatario nos trataban con mayor respeto y algunos nos temían. Mi
padre aquel año se encargó de supervisar la recogida de la vid, no
estaba en sus mejores momentos, hace poco había salido de una gripe.
Aquel día 15 de Marzo lo recuerdo como si fuera ayer mismo, era
mediodía y me encontraba recogiendo los racimos de uva, junto a mí
había una mujer si podía llamarse así; porque aparentaba tener al
menos dos años menos que yo. Nunca había visto aquella chica en la
aldea, debía de ser de una de las partes más pobres del lugar, como
había dicho antes mi padre había contratado nuevo jornaleros;
quizás ante había trabajado para otro o era su primera vez en una
vendimia. Aquella mujer se me torno de repente bella en sí misma, me
quede mirándola un tiempo como si nada más ocurriera a mi alrededor
y la fui observando parte por parte. Su tez era de color oliva, sus
labios eran de un color rojo intenso; su pelo de color negro caía
ondulado sobre sus hombros semidesnudos y dibujando el perfil de su
rostro; sus ojos volvían a hacer de un color oliva intenso. Parecía
ser alta aunque no sabría decirlo porque se encontraba agachada,
parecía estar bien alimentada a pesar de que su vestimenta dejaba
mucho que desear y en sus cachetes se dejaba entrever alguna manchas
de suciedad, aún así su silueta parecía perfecta al ojo humano.
Entonces ella miró hacia el lado en el que yo me encontraba y nos
quedamos mirando, se había llevado a la boca una uva segundos antes
creyendo que no había nadie, me pareció hermosa y seguí mirándola.
Ella se levanto y salió corriendo quizás asustada porque la vi
robando y yo era el hijo del arrendatario o porque se había quedado
sorprendida por la forma en la que la miraba. En el instante en que
se alejaba con paso ligero me di cuenta que me había enamorado.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Vinum-part.1
Era época de vendimia. Ese año la recogida de la vid se había
adelantado un par de semanas y empezó a principios de Marzo. El año
pasado, 1326, la cosecha fue bastante mala y mi familia una de los
mayores productores de vid de la comarca, perdió dinero; aún así
supimos salir adelante con los ahorros de años anteriores. Este año
se esperaba que la producción fuera más próspera, nuestro señor
también así lo quería ya que se trataba de uno de los mayores
productores e importadores de vino de toda la región de Siena.
Mi nombre es Dionisio, mi padre me lo puso en honor al dios del vino,
él decía que era una forma de darme un nombre relacionado con
aquello que a lo largo de varias generaciones familiares ha dado
de comer a mi padre, al padre de mi padre y así hasta el principio
de los tiempos. Soy el hijo menor de una familia prospera, esto me
permite en parte llevar a cabo mi verdadera profesión por la que yo
creo que nací. Desde pequeño mi padre nos había ido inculcando a
mí hermano y a mí todo lo relacionado con la recogida de la vid y
la elaboración del vino. Mi hermano, Francesco, cuatro años mayor
que yo; se había sentido siempre a gusto con la idea de seguir con
la profesión de padre, sin embargo yo había mostrado un maestría
para otra labor, la pintura. Mi padre se mostró reacio desde un
principio a tal actividad, necesitaría las manos de sus dos hijos
fuertes para mantener el negocio familiar para cuando el falleciera
decía; sin embargo no era el único motivo ya que un día lo escuché
hablar con madre diciendo que aquello que yo anhelaba no me llevaría
a ningún lado y que al poco tiempo volvería con menos dinero que con el que hubiera salido de casa.
A pesar de los esfuerzos de mi padre por quitarme aquella idea de la
cabeza yo había seguido practicando la pintura de pequeño y ahora
con diecinueve años conocía muchas de las técnicas empleadas por
pintores de oficio famosos en la región y los alrededores, todo esto
gracias a la gratitud de mi señor, el cuál era un gran amigo de mi
padre, quién me puso en manos de buenos artistas. Mi señor había
logrado convencer a mi padre de que no dejará en manos de la nada mi
talento y que al menos me comprara los utensilios necesarios para
pintar siempre que quisiera. Debo de decir que me sentí muy
agradecido con mi señor aquel día que me encargo mi primer cuadro,
era simple, estaba claro que quería ponerme a prueba y ver que tan
bueno era. El boceto fue sencillo, un bodegón con racimos de uvas,
una botella de vino y una copa, lo difícil fue jugar con los colores
y encontrar los tonos más apropiados, aquellos que dieran vida al
cuadro. No me pagó por el cuadro, a cambio me entregó la mayoría de
los materiales de pintura y me dijo que estaba bastante satisfecho.
Así fue como comenzó todo, pronto la noticia de que nuestro señor
me había encargado un lienzo y que había quedado maravillado con el resultado,se corrió por todo el pueblo. Los vecinos más ricos se
atrevieron a hacerme algún que otro sencillo pedido, y cuando vieron las obras acabadas decidieron de pedirme pinturas más complicadas; y yo
encantado acepte todos los pedidos que me hacían. Sin embargo debía
compaginar las horas de trabajos en las tierras con las horas
dedicadas a la pintura; mis ratos de descanso y las noches solía
dedicarlas a mi segundo oficio. Pronto me convertí en el mejor
pintor artístico de toda la comarca y para mi sorpresa a mis
dieciocho años me llego el encargo de pintar frescos en una de las
iglesias más importantes de Siena, fue un trabajo que me hizo feliz
y me llenó completamente y pude realizarlo sin ataduras aprovechando
la época de mala cosecha de año anterior.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Un mundo sin fin- Capítulo 75 // Capítulo91(Final)
-Hay algo en los seres humanos que les impide hacer esas cosas-continuó Philippa-. Es la capacidad...no, la disposición de compartir el dolor de los demás. No podemos evitarlo. Vos, sir Gregory, no podríais violar a una mujer porque sentiríais su dolor y su agonía, sufriríais con ella y eso apelaría a vuestra piedad. Por la misma razón tampoco podríais torturar ni asesinar. Quien carece de la facultad de compartir el dolor de los demás no es un hombre, aunque camine sobre dos piernas y hable nuestra lengua, es una bestia.
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-Siempre hay una cruz en la punta de la aguja-explicó Merthin-.Es una convención arquitectónica. Aparte de eso, cada práctica varía. En Chartres, la cruz tiene una imagen del sol. Yo he hecho algo distinto.
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-Siempre hay una cruz en la punta de la aguja-explicó Merthin-.Es una convención arquitectónica. Aparte de eso, cada práctica varía. En Chartres, la cruz tiene una imagen del sol. Yo he hecho algo distinto.
Caris la miró. En la base de la cruz , Merthin había colocado un ángel de piedra del tamaño de una persona adulta. La figura arrodillada no estaba mirando a la cruz, sino hacia el oeste, a la ciudad. Al contemplarlo con mayor detenimiento, Caris vio que los rasgos del ángel no eran convencionales. La redondeada cara era sin duda femenina y le resultaba familiar, con esos rasgos definidos y ese pelo corto.
Entonces se dio cuenta de que se trataba de su propio rostro.
Se quedó perpleja.
Entonces se dio cuenta de que se trataba de su propio rostro.
Se quedó perpleja.
-¿Aceptarán que lo dejes?-preguntó.
Merthin sintió en silencio,
-Media ciudad ya piensa que eres un ángel.
-Pero yo no-respondió ella.
-No-dijo él con su habitual sonrisa que a ella tanto le gustaba-.Pero tú eres lo más parecido a un ángel que yo haya visto.
Merthin sintió en silencio,
-Media ciudad ya piensa que eres un ángel.
-Pero yo no-respondió ella.
-No-dijo él con su habitual sonrisa que a ella tanto le gustaba-.Pero tú eres lo más parecido a un ángel que yo haya visto.
De pronto se levantó una ráfaga de viento. Caris de agarró a Merthin. Él la abrazó con fuerza, aguantándose con seguridad sobre los pies separados. La ráfaga remitió con la misma prontitud con que había empezado, pero Merthin y Caris siguieron fundidos en un abrazo, encaramados a la cima del mundo, durante largo tiempo.
domingo, 9 de septiembre de 2012
"En busca de la felicidad" -Cita.
No permitas que nadie diga que eres incapaz de hacer algo, ni si quiera yo. Si tienes un sueño, debes conservarlo. La gente que no logra conseguir sus sueños suele decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos, pero si tienes un sueño, persigueló, y punto.
Chris Gardner a su hijo.
Chris Gardner a su hijo.
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