miércoles, 17 de abril de 2013

Transición


Mira hay afuera, qué ves, me pregunta el viento o quizás sea esa voz que habla desde dentro y hace que tus pensamientos se vuelvan desordenados. Hago caso a la voz que me susurra y miro afuera, salgo de mí y contemplo el mundo, mi alrededor. Por primera vez salgo de mi orgullo y observo con detenida curiosidad lo que me rodea. Siento miedo y vuelvo a mirar hacia dentro. No, me dice de nuevo la voz, no cierres los ojos. Esta vez no será tan fácil convencerme pensé y miró hacia lo más profundo de mi, y me siento a salvo de aquello que hay fuera.

La voz sigue repiqueteando en mi mente, y por más que intento silenciarla no calla. No hay paz en mi interior, ¿por qué una simple voz es tan fuerte como para hacer temblar tú fantasía?, me pregunto. Y repite una y otra vez, enfrentarte a lo que temes, sal ahí afuera.Y yo, por no aguantar aquel sentimiento que me oprime el pecho cada noche, decido abrir los ojos; a pesar de que aquello que veo es la realidad y como tal, no es como aquella fantasía en la que uno vivía. Me gustará o no, la fantasía y la ilusión habían pasado a formar parte de otra vida más sencilla, a partir de aquel día.


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