martes, 15 de octubre de 2013

Nubes de hollín-part.2

La introducción de maquinaria en la industria fue acompañada por un rechazo por parte de la mayoría de los obreros que veían como cada día que pasaba su puesto de trabajo peligraba más y su sueldo disminuía. Fue así como comenzó a tomar forma un movimiento que se fue extendiendo entre los trabajadores, el cual sería conocido como ludismo. Mi padre y mi hermano entraron a formar parte de este movimiento y desearía que no lo hubieran hecho, porque desde entonces mi vida se torno cruda.

Los ludistas comenzaron a organizar revueltas como protesta, recuerdo que en una de ellas mi padre fue golpeado y llegó a casa con una herida en la ceja. Sin embargo las revueltas no llegaban a ser efectivas por los que estas te tornaron  contra las propias máquinas. Fue él primer sábado del mes de octubre de 1812 cuando mi padre y mi hermano partieron a la fábrica para la que trabajaba juntos con otros hombres obreros también, entraron en la fábrica y metieron fuego a las máquinas textiles. Lo ocurrido se hizo eco en toda la ciudad, mi madre preocupada porque llegaban tarde y ajena a todo me envió a buscar a mi padre y hermano, busque en los bares de la zona, en casas de vecinos amigos y no había rastro de ellos, me acerqué a la zona por donde se encontraba la fábrica y comenzaron a llegarme noticias sobre lo ocurrido. Entonces escuche algo que me hizo reaccionar y salir corriendo de vuelta a casa, una mujer le contaba a su marido que los ludistas causantes del incendio sería ejecutados a la mañana siguiente. Corrí a contárselo a madre, quién casi muere del susto por lo débil que estaba, me mandó ayudarla a levantarse y vestirse  y juntas fuimos a la cárcel en busca de un último adiós porque aunque ninguna de las dos dijimos nada; sabíamos que para gente de nuestra condición no quedaba segunda opción que atenerse al castigo impuesto por la justicia.

Nos dejaron hablar con ellos unos minutos, mi madre se derrumbó y no paró de llorar hasta que los policías nos sacaron de allí. Yo quise ser valiente sin embargo no pude aguantar y me abracé a mi madre mientras esta me mesaba. Madre parecía haber envejecido veinte años, el saber que iba a quedarse viuda y que madre e hija deberían de sacrificarse para llevarse algo a la boca cada día no la ayudaba a lidiar con su enfermedad. Con el gran esfuerzo de andar tanto cuando sus piernas le dolían a rabiar y apenas daba dos pasos seguidos, fuimos a la ejecución al día siguiente y entonces fue cuando por primera vez sentía como se me rompía el corazón al ver como los ojos que antes albergaban la vida la iban perdiendo poco a poco y me miraban fijamente. Nunca en la vida olvidaré aquel momento, aquellos ojos que me miraban diciendo <<véngate>>.


Madre e hija volvieron a casa en silencio. Sin ninguna palabra más que las de <<buenas noches querida>> es como la madre se despedía de su hija hasta la mañana siguiente. Sin embargo aquel día había acabado con toda la vitalidad que no le había quitado la enfermedad a su madre y a la mañana siguiente cuando la niña fue a despertar a su madre la noto fría, la zarandeó primero despacio, luego violentamente y gritó. Las lágrimas recorrieron el surco de las mejillas de la niña, salió a la calle a buscar a alguien pero entonces tubo miedo pues por primera vez se encontraba sola ante el mundo, con tan solo ocho años y con el reciente recuerdo de haber perdido todo lo que más quería por no tener una mejor condición social que habría hecho más amena la existencia a su madre y que su padre y hermano no hubieran tenido que cometer un delito para protestar en contra de lo poco que se le pagaba. Miró al cielo y vio como las primeras nubes de hollín comenzaban a teñir el cielo, el humo negro que había ahogado a su familia.

martes, 25 de junio de 2013

Vinum-part.6

Desde el día que Ofelia me comunicó que esperaba un hijo mío, tuvimos exactamente cinco días para planear la forma en la que yo podría escabullirme del casamiento con Allegra, la mujer a la que no amaba pero con la que mi padre me obligaba a casarme porque era hija del señor feudal de aquellas tierras. Solo se nos ocurría una forma y era la de escapar de aquel pueblucho, sin embargo las cosas se complicaron más de lo que creíamos. Antes de marcharme aquella noche de casa de Ofelia lo dejamos todo hablado, al cuarto día de madrugada la esperaría con un caballo en la puerta de su casa. Yo solo llevaría mis útiles de pintura y ella podría llevar lo que quisiera pero no demasiado para no entorpecer el paso del caballo por el peso. Nos dirigiríamos hacia Florencia, sería un largo viaje pero un buen lugar para ilustrarme y mejorar mi pintura, y donde viviríamos en paz.

Abandoné la casa de Ofelia de madrugada y volví a casa, cuando entre me encontré para mi sorpresa con una comitiva esperándome, padre, mi señor y el hermano de Allegra me esperaban sentados alrededor de la mesa. Si hubiera tenido un caballo en aquel momento, habría dado media vuelta para salir huyendo de allí; pero aún debía comprarlo. Cerré la puerta tras de mi y fue como si me encontrara ante mi con una jauría de perros. Padre comenzó a proferir gritos de desaprobación, el hermano de Allegra con enojo se acerco a mi y me obligó a sentarme; y mi señor con decepción en sus ojos me miraba con lastimeras intensiones. El primero en hablar fue el padre de la joven a la que iba a desposar:


-Creí por un momento que después de haberte ayudado en alcanzar tus sueños como pintor, haberte recomendado a otras familias adineradas y regalado tu útiles, serías lo suficiente honesto como para devolver tanta gratitud en forma de un simple gesto de afirmación ante el altar-dijo con voz cansada y triste como si no llegara entender como alguien como yo podía intentar echar a perder la oportunidad que suponía para mi familia casarme con su hija-.

Nadie hablo, yo no dije nada, dijera lo que dijera no serviría para nada lo sabía de sobra así que espere a que alguno de los tres perros que me miraban enseñando los colmillos ladrara primero.

-¡Y lo hará! Se casará con su hija mi señor, mi familia no faltará a una promesa-dijo mi padre como un perro faldero.

-Por supuesto que se casará-dijo mi señor y con tono cruel pronunció unas palabras que me hicieron blanquecer a mi y a padre también-o juro que no seguirá vivo al sexto día.

-Cuñado, yo me aseguraré de que al sexto día sigas con la cabeza en su sitio-río como si de verdad deseara lo contrario- yo y unos amigos vigilaremos esta casa para que no te escapes con tu fulana-entonces escupió al suelo con despreció y entre vi la sorna en sus dientes-.

Juro por Dios que en aquel momento cuando llamo a Ofelia tal cosa me hirvió la sangre pero por no abalanzarme hacia su pescuezo y que me metieran en la cárcel me contuve en el sitio apretando los nudillos. Entonces sin decir nada más y ni mirar a ninguno de los tres subí a mi alcoba, donde me pasaría los días siguientes pensando de que modo podría salir de allí. Sin embargo los días allí encerrados pasaron rápido y veía como no haya modo de poder escapar de mi compromiso, la desesperación y los nervios no me dejaban conciliar el sueño por las noches y andaba de arriba a bajo todo la casa por las noches pensando que aquello no tenía solución. Al tercer día y a tan solo medio día para que fuera la madrugada del cuarto día; mi hermano Franceso al haberse echo eco de mi noticia había venido a verme. Tal fue mi alegría de verlo que hasta el se sorprendió del repentino abrazo. Le explique lo que ocurría y como aquello se me había ido de las manos, pero sobretodo le suplique que me ayudara, y entonces fue cuando el sorprendido fui yo. A pesar de que fuera mi hermano y creer conocerlo, dijo algo que no hubiera esperado y dicha respuesta fue que aceptaba ayudarme porque dijo que como hermano mayor que era solo quería que su hermano menor no tuviera una vida dichosa al lado de una mujer a la que no amaba. Con la emoción del momento le explique todo en lo que había estado pensando durante ese tiempo, y entre los dos hicimos un plan que no debía fallar si aquella madrugada quería salir camino de Florencia con Ofelia.

A la noche tres guardias se encontraban fuera de casa vigilando que yo no saliera de allí. Asomado al resquicio de la ventana vi como se acercaban a mi casa tres mujeres en dirección en los hombres, espere hasta que los hombre cayeron en las manos de aquellas mujeres y se fueron al huerto pensando que a tales horas de la noche por unos minutos que dejarán de vigilar yo no me escaparía. Bastante ingenuos por su parte. Entonces aproveche para tomar una bolsa y en silencio salí por la puerta de atrás, mientras me lamentaba de no poder despedirme de padre y madre. Francesco me esperaba a fuera con un caballo que gracias a Dios no relinchaba mucho, tome la riendas y me monte. Antes de marchar le dije a Franceso que quería verlo en la salida del pueblo, de él no quería marcharme sin despedirme y agradecerle por haberme ayudado. A trote suave, intentado no hace mucho ruido fui hacia la casa de Ofelia donde ella al escuchar los cascos del caballo salió a la puerta. La ayude a montarse y no vez estuvimos listo, nos dirigimos hacia la salida del pueblo, por aquel tiempo los tres hombres estarían acabando ya y debíamos aligerarnos antes de que se dieran cuenta si no queríamos que nos pillaran. Mi hermano como le dije que hiciera nos aguardaba en la salida, sin bajarme del caballo le entre un pergamino.

-Gracias por todo hermano nunca olvidaré esto que hiciste por mi, eso que te entrego es en modo de agradecimiento-dije mirando hacia el pergamino-. Ábrelo cuando me haya ido. Pronto te llegarán noticias mía.

Sin más dilación y sin dejar pronunciar palabra a mi hermano, espoleé el caballo y al galope dejamos atrás todo aquello que nos intentaba poner aranceles y con la esperanza de llegar pronto a Florencia donde nuestro hijo nacería.

Atrás quedaba mi hermano, Franceso abriendo el pergamino que yo le había entregado. Aunque no supe cual fue su reacción espero que le hubiera gustado aquella pintura de nuestra infancia.

sábado, 8 de junio de 2013

Castillo de Nubes.

 Antes de ayer me encontraba en la cima de la montaña más alta, me creía el rey de mi propio mundo. Estaba tan alto que vivía ajeno a la realidad de los que vivían abajo, podía saborear el aire puro sin ningún tipo de malicia que se pudiera saborear en él; y día a día veía la luz de un nuevo Sol aparecer por el este. Pero ayer un viento sacudió violentamente ese ensueño y las nubes se tornaron grises, y de fondo se escuchaba un redoble de truenos que anunciaban la tormenta, caí con la lluvia y fui arrastrado por el río abajo, abajo, muy abajo, hasta el mar.

De repente me encontré en medio de la nada, rodeado de agua, toneladas de ella. Me sentí inseguro, porque mis pies no podían tocar tierra, solo fondo. Y me sumergí en aquella masa de agua no por voluntad propia sino más bien porque no tenía fuerzas para salir de ella, yo intentaba nadar hacia arriba, no quería sentir el frío de las profundidades. Aún así, me faltaron manos a la que agarrarme para resistir y no tuve fuerzas para salir a flote. Y en lo profundo de aquella oscuridad como boca de lobo, en aquel momento en el que me sentía desamparado era cuando me di cuenta que era más fuerte de lo que creía y que la única carta que te queda por jugar es luchar, nadar hacia arriba y volver así a sentir el aire rozar tu piel.

Hoy me encuentro de nuevo arriba, pero esta vez ya no vivo igual de seguro que antes de ayer, porque cada día que pasa aquí arriba tengo el miedo de volver a caer, porque siempre ocurre y esa es la vida; una constante de subidas y bajadas que no sabes cuanto pueden llegar a durar pero que el único del que depende cuanto permanezcas en ella es de ti. Si estás arriba haz lo posible para pisar suelo firme y ser más listo que el que sopla para derrumbar tu castillo de nubes; y si estás abajo lucha tu mismo por subir porque de ti depende llegar a lo más alto.

martes, 14 de mayo de 2013

Sesión de Fotos.2

En este caso las fotos de la segunda sesión son de Londres. Estuve en está ciudad en marzo de 2011, fui de viaje con mis compañeros de bachillerato y por tanto con el instituto; y la verdad es que me gusto bastante el cambio de un país a otro y la ciudad. De este viaje guardo muchos buenos recuerdos y entre ellos el haber echo amistades que aún hoy día duran.








miércoles, 17 de abril de 2013

Transición


Mira hay afuera, qué ves, me pregunta el viento o quizás sea esa voz que habla desde dentro y hace que tus pensamientos se vuelvan desordenados. Hago caso a la voz que me susurra y miro afuera, salgo de mí y contemplo el mundo, mi alrededor. Por primera vez salgo de mi orgullo y observo con detenida curiosidad lo que me rodea. Siento miedo y vuelvo a mirar hacia dentro. No, me dice de nuevo la voz, no cierres los ojos. Esta vez no será tan fácil convencerme pensé y miró hacia lo más profundo de mi, y me siento a salvo de aquello que hay fuera.

La voz sigue repiqueteando en mi mente, y por más que intento silenciarla no calla. No hay paz en mi interior, ¿por qué una simple voz es tan fuerte como para hacer temblar tú fantasía?, me pregunto. Y repite una y otra vez, enfrentarte a lo que temes, sal ahí afuera.Y yo, por no aguantar aquel sentimiento que me oprime el pecho cada noche, decido abrir los ojos; a pesar de que aquello que veo es la realidad y como tal, no es como aquella fantasía en la que uno vivía. Me gustará o no, la fantasía y la ilusión habían pasado a formar parte de otra vida más sencilla, a partir de aquel día.


miércoles, 6 de marzo de 2013

Nubes de hollín-part.1


Nací en un barrio de Londres en 1804, en los senos de una mediocre familia británica; entendiendose por mediocre una familia en cuya casa entraba un salario mínimo que daba para lo básico sin ningún lujo, aún así podíamos estar contentos ya que podíamos comer en la mayoría de los casos así como calzar unos zapatos y vestimentas. Viví mi infancia con la ignorancia de una niña, sin saber cual era el calvario que padre y madre debían de pasar para poder alimentarnos a mí y a mi hermano mayor. Lloraba y pataleaba cuando algún día faltaba la comida, me quejaba cuando en invierno no podíamos calentarnos como otras familias que tenían chimenea en casa, y por resumir un poco; achacaba todas las desgracias que vivíamos por la pobreza a la ineptitud de mi padre por no poder aspirar a algo más que ser un simple obrero. He de reconocer que mi actitud cuando era niña, cuando yo me creía ajena a todo y que mi vida sería muy distinta a la de mis padres; era bastante egoísta e incrédula.

El tiempo paso y con el llegaron los cambios. Los cielos de Londres se llenaron de nubes de hollín que apenas dejaban pasar la luz del Sol y que producían cierta niebla espeluznante. Numerosas sombras de chimeneas se alzaron amenazantes sobre los hogares y Londres quedo absorbida por completo por lo que se conocería en el resto del mundo como la primera revolución industrial. Mi padre fue despedido de su antiguo trabajo y entró a trabajar en la industria textil en la que pronto comenzarían a introducirse los telares; máquinas que de algún modo técnico y que escapaba a mi conocimiento era capaz de hacer el trabajo de varios hombres en menos tiempo. Mi hermano mayor que se llevaba conmigo un año, quien hasta por aquel se había dedicado a oficios de poca duración y que reportaban pocas ganancias en casa, trabajó codo con codo junto a mi padre. El motivo de ello fue la baja que sufrió mi madre, quien tubo que dejar su trabajo ya que comenzó a tener ciertas dolencias en varias partes del cuerpo, así que estando en casa me enseñó varios de los oficios para los que estábamos echas la mujeres según los hombres. Mi madre me enseñó dichos oficios con el fin de que pronto pudiera trabajar, yo que tan solo tenía ocho años, edad con las que las niñas ricas pensaban únicamente en muñecas y cuentos de hadas. Y es que el sueldo que recibía mi padre y hermano por su trabajo se fue haciendo cada vez menor hasta llegar al punto de considerarlo miserable respecto a las jornadas de trabajos que podían alcanzar más de doce horas diarias, y como madre no aportaba ninguna ganancia al hogar nos vimos obligados a mudarnos a una vivienda mucho más reducida, con comodidades mínimas y carentes de higiene, cerca de los malos humos de las fábricas. Quizás esto último fue lo que hizo que las dolencias de mi madre empeoraran de forma que se viera obligada a quedarse en la cama muchos días, sus piernas pronto comenzaron a fallarles y su cabeza empezó a desvariar.

El sueldo de los dos varones de la casa no daba para más que para comer, con un mínimo de dos comidas al día y algún que otros gastos fundamentales. Pero no llegaba para poder pagar a un médico y que este pudiera ver a nuestra madre; y a pesar de que esto pudiera ocurrir no teníamos el dinero suficiente para comprar las medicinas que el estudiado recetaría  Tampoco teníamos ningún pariente que nos pudiera ayudar con ellos, ya que ellos tenían los mismo problemas que nosotros y más bocas que alimentar. Esto dio a pie a que padre decidiera que me quedara al cuidado de madre y, que él y mi hermano de tan solo nueve años este último; llevarán la casa a cuesta.





martes, 5 de marzo de 2013

Sesión de Fotos.1

Recientemente he venido dedicándome al mundo de la fotografía. Desde hace un tiempo vengo haciendo fotos a paisajes y lugares por los que paso con el objetivo de que queden plasmados en algo físico que ayude a recordarlos en un futuro. Como un simple aficionado y principiante abro esta nueva parte del blog en la que la dedicaré a subir fotos hechas por mi, con una cámara de un Samsung Galaxy SII(en la mayoría de los casos) o con una cámara Casio modelo Ex-H15; en la gran mayoría con algún filtrio proporcionado por Instagram.

Usuario de Instagram: carlosav94

La primera sesión de fotos tendrá como temática Roma, fue la segunda capital extranjera que visite, puesto que la primera fue París pero a penas lo visite y era demasiado pequeño. Este viaje lo hice con dieciséis años y fue el viaje de fin de la E.S.O. Fuimos a Roma una de las primeras semanas del mes de Junio del año 2010. También un día estuvimos en Florencia. Desde este viaje me he prometido volver algún día de nuevo a Italia y a Roma.


















lunes, 25 de febrero de 2013

Una antigua verdad.

Nada mejor que volver a la actividad que con este enunciado de W.Dyer, 
que todas las personas deberían de aplicarse: