martes, 25 de septiembre de 2012

Vinum-part.2

 Ya hace un año de aquello, y ha llegado a oídos de todos el trabajo que hice en aquella iglesia; mis encargos no han dejado de ir ascendiendo de tal forma que me encuentro colapsado y pasándome del tiempo límite de entrega. Aún así me va todo bien y mi familia recibe unos ingresos extras por mis obras. Durante el mes de marzo, volviendo a la época de vendimia de este año, dejÉ todos mis trabajos para poder ayudar a mi padre en todo lo posible. Ese mismo año mi hermano Francesco iba a casarse con la hija del carpintero más prospero del pueblo, como era normal en las familias más ricas entre ellas mismas se juntaban; por ello necesitábamos el máximo de dinero para pagar la boda. Yo nunca había estado muy interesado en el amor aunque e de admitir que había estado con alguna que otra mujer; mis obras habían acaparado toda mi atención y solo encontraba la belleza en un rostro femenino perfecto como aquellos que aparecían en pinturas de algunos libros que me había entregado mi señor. Había escuchado por parte de mi hermano que padre quería juntarme con la hija de mi señor, sin embargo aquella mujer nunca me había llamado la atención, como he dicho antes; no tenía la belleza de aquellas mujeres que aparecían en cuadros o fueron esculpidas por los romanos o griegos. Por suerte solo me lo había dicho mi hermano, no mi padre, por tanto puede que no fuera algo oficial.

Aquel año debido al exceso de trabajo mi padre había contratado un mayor número de jornaleros y muchos de ellos eran nuevos. Mi hermano y yo trabajábamos junto a ellos, pero al ser los hijos del arrendatario nos trataban con mayor respeto y algunos nos temían. Mi padre aquel año se encargó de supervisar la recogida de la vid, no estaba en sus mejores momentos, hace poco había salido de una gripe. Aquel día 15 de Marzo lo recuerdo como si fuera ayer mismo, era mediodía y me encontraba recogiendo los racimos de uva, junto a mí había una mujer si podía llamarse así; porque aparentaba tener al menos dos años menos que yo. Nunca había visto aquella chica en la aldea, debía de ser de una de las partes más pobres del lugar, como había dicho antes mi padre había contratado nuevo jornaleros; quizás ante había trabajado para otro o era su primera vez en una vendimia. Aquella mujer se me torno de repente bella en sí misma, me quede mirándola un tiempo como si nada más ocurriera a mi alrededor y la fui observando parte por parte. Su tez era de color oliva, sus labios eran de un color rojo intenso; su pelo de color negro caía ondulado sobre sus hombros semidesnudos y dibujando el perfil de su rostro; sus ojos volvían a hacer de un color oliva intenso. Parecía ser alta aunque no sabría decirlo porque se encontraba agachada, parecía estar bien alimentada a pesar de que su vestimenta dejaba mucho que desear y en sus cachetes se dejaba entrever alguna manchas de suciedad, aún así su silueta parecía perfecta al ojo humano.

Entonces ella miró hacia el lado en el que yo me encontraba y nos quedamos mirando, se había llevado a la boca una uva segundos antes creyendo que no había nadie, me pareció hermosa y seguí mirándola. Ella se levanto y salió corriendo quizás asustada porque la vi robando y yo era el hijo del arrendatario o porque se había quedado sorprendida por la forma en la que la miraba. En el instante en que se alejaba con paso ligero me di cuenta que me había enamorado.


2 comentarios:

  1. Me gusta, escribe mas porfa, ahora me has dejado con la intriga >.<

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  2. Ok, mañana intentaré escribir la tercera parte y creo que como mucho tendrá cuatro partes en total!

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