lunes, 21 de mayo de 2012

Ausencia de conciencia.


Lo primero de todo es reconocer que las millones de acciones que llevamos a cabo no son todas correctas sino malvadas; es decir, actos en contra de las leyes y de las normas morales. Al menos si das este primer paso de reconocer ya serás mejor persona, mejor que aquellos que no reconocen sus errores o las consecuencias negativas de sus actos.

Cuando alguna acción tiene consecuencias negativas sobre algo o alguien, cuando van contra lo moralmente establecido y las normas, si somos un poco humanos sentiremos lo que se denomina culpa o conciencia. La conciencia puede ser más o menos intensa dependiendo de las personas, además también se debe tener en cuenta la capacidad que tienen ciertas personas para callar a la conciencia. Callar a la voz que nos habla desde dentro, es una acción de cobardes que se utiliza para que uno no llegué a sentirse culpable por sus actos.

Existen muchas formas de encerrar la conciencia en el rincón más recóndito de nuestra cabeza. Muchos justifican sus actos como necesarios y positivos para todos, cuando no lo son. Otros justifican sus actos mediante ciertos argumentos, siempre utilizando aquellos que le interesan y eliminando los que no defienden sus actos. Y algunos justifican las consecuencias de sus actos como causa de algo que es beneficioso, aunque este beneficio suele ser particular; es decir basado en el principio de finalidad por el cuál cualquier acto esta permitido mientras la finalidad sea positiva aún sean los medios devastadores.

Todas las personas que intentan silenciar la conciencia es porque no tienen la valentía para dar la cara por lo que han hecho, porque en verdad se sienten tan culpables,tan desgraciados y torturados por la voz, que no pueden vivir. Pero también hay gente que viven sin ser torturados por el sentimiento de culpa, son aquellos que no lo reconocen y que viven sin ver el daño que han podido causar sus actos. ¿Por qué? Porque son una cáscara totalmente vacía; con ausencia de conciencia y alma.


jueves, 17 de mayo de 2012

Memoria genética.

Suelen decir que la mente del ser humano está vacía cuando nace y al igual ocurre con todos los demás animales, eso dicen. ¿Pero es cierto que nuestra mente está vacía del todo? Hay quienes dicen que no. La verdad es que no podemos saberlo.


Muchos afirman que la mente humana ve el mundo por primera vez con ciertas ideas innatas, ideas que todos traemos impresas y que no escapan al conocimiento de nadie. Pero como es posible que conozcamos estas ideas cuando nunca hemos tenido visión ni pensamiento de ellas. Por otro lado, nos encontramos con aquellas situaciones de la vida que por alguna razón nos suenan, nos recuerda a una experiencia anterior, como si hubiéramos estado allí antes.¿Por qué recordamos cosas, las cuales nunca hemos vivido? Se le suele llamar a esto, deja vu. Algunos atribuyen estos recuerdos a sueños, sueños que hemos tenido con anterioridad sobre una situación parecida, otros dicen que nos ocurre esto porque hemos tenido otra vida.

Podríamos encontrar otra explicación. Al igual que nuestra anatomía es resultado de toda una generación de seres humanos, es decir, resultado de la herencia. También podría ser nuestra mente resultado del mismo proceso. Nuestra mente es una amalgama de recuerdos de todo tipo, que se ordenan y se almacenan de una forma que aún no hemos logrado comprender. Recordar implica la facultad de la mente llamada memoria(ligada al aprendizaje), que utilizamos para entre otras cosas no volver a cometer los mismos fallos y cometer los mismos aciertos. ¿Y no es acaso posible que esa memoria se herede de alguna forma a nuestra descendencia? Es lo que se conoce como memoria genética, una memoria presente desde el nacimiento que existe en ausencia de experiencia sensorial, y que es incorporada al genoma a lo largos periodos de tiempo. Está basado en la idea de que experiencias comunes de una especie acaban incorporadas en su código genético. Un experimento realizado en patos recién nacido de pocos meses demuestra que por alguna razón aún sin determinar cuando estos son expuesto a la sobra de un pato mayor alargan el cuello, mientras que si son expuestos a la sombra de un águila se esconde. Lo que despierta la curiosidad en este experimento es que estos polluelos nunca habrían visto antes un águila pues han sido criados in vitro, surgiendo la pregunta de: ¿Por qué temen algo que nunca han visto o experimentado?

De esta forma se podrían explicar muchas cosas y podríamos decir que no somos únicamente resultado del físico de nuestros padres, abuelos y los anteriores. Sino que somos resultado de los comportamientos, las vivencias y la historia de la especie humana, y que nuestros antepasados siguen vivos en nuestros recuerdos.



miércoles, 16 de mayo de 2012

La máscara.


¿Cómo somos realmente? Toda persona es de dos formas, es de forma que los ven los demás y es de la forma que el mismo se ve; entonces, ¿que somos realmente, lo que ven de nosotros o como nos vemos? Podríamos decir que claro que somos como nos vemos nosotros mismo, pero por otro lado nos empeñamos demasiado en tener una imagen a vista de los demás; por tanto para ello nos dejamos llevar y nos comportamos de cierta forma que es distinta a la forma en la que nos comportaríamos naturalmente.

Estamos acostumbrado desde pequeños a distinguir los tipos de personas, pero, ¿realmente existen esos tipos? De entre todos los supuestos tipos de personas existentes elegimos unos con el que queremos identificarnos, uno al que nos queremos parecer. Desde que tomamos esta decisión tomamos ciertas medidas para transformar como somos y darnos a conocer de tal forma que demos la imagen de ese tipo de persona a la que nos queremos parecer, para simplemente ser distintos.

Todos alardean de ser diferentes a otras personas, de ser mejores que el anterior o los que le rodean, de tener algo peculiar que nadie tiene, de que nunca harán los que otros han hecho...Sin embargo, la realidad es que todos somos iguales, no hay nadie diferente. Todos y todos cometemos los mismos fallos y los mismos aciertos, el primero que dice “no” es el primero que dice “sí”. Y es que realmente somos como nos vemos. Pero como no nos gusta como somos,es decir no nos gusta ser iguales, nos colocamos una máscara para mostrarnos diferentes y alardear continuamente de que no cometeremos los mismos errores que otros, cuando en el fondo sabemos que si lo haremos.

Nuestra imagen externa es una máscara que nos permite ser diferente y nuestra imagen interna es la misma a la de toda persona. Todos llegamos a hacer las mismas cosas y sentir de igual manera, tan solo que las circunstancias son distintas. A veces toca quitarse la máscara y dejarnos ver tal y como todos somos, y reconocer que cualquier otro podría haberlo hecho tan bien y tan mal como nosotros lo hemos hecho, ya que tras la máscara somos los mismos. Porque las máscaras fueron inventadas para eso, para ser otros y distintos a lo que somos pero permaneciendo nuestro verdadero ser en las sombras.



martes, 8 de mayo de 2012

Ojos esmeraldas.


Aquella noche había bebido mucho, más de a lo que estoy acostumbrado, por lo que me deje llevar por el alcohol y me fui con una chica de ojos esmeralda, pelo negro y tez blanca, que me había estado seduciendo todo el tiempo y me invitó a su casa. No se como fui capaz de conducir hasta su casa, pero fue una temeridad. Después de darnos el lote en el coche entré en su casa, sinceramente no sabía que me metía en la boca del lobo.

Una vez dentro, mientras nos besábamos como dos jóvenes desenfrenados, subimos las escaleras a trompicones hasta el piso de arriba. Me llevó a su cuarto y dentro nos tendimos en la cama. Comenzamos a desnudarnos hasta quedarnos en ropa interior. Luego cogió mis manos y me las esposó a la cama, la verdad es que como estaba tan bebido y por la excitación no puse oposición. El deseo carnal comenzaba a crecer demasiado entre nosotros y se nos iba de las manos, perdiendo todo aquello que nos hacía humanos;y nos convertimos en animales que buscaban el placer más deseado, dejándonos llevar por los instintos.

Nunca olvidaré aquella noche, la noche de mi muerte. Parece mentira que el deseo carnal nos ciegue tanto hasta el punto de perder todos los principios. En los tres últimos días el asesinato de tres hombres ocuparon las portadas de los periódicos, no se había detenido aún al asesino; pero no se barajaba que fuera una mujer. Yo sería la cuarta víctima. Cegado por el deseo carnal no fui capaz de ver el arma blanca que la chica de los ojos esmeraldas levantaba sobre mi pecho. Y en el momento del climax, quede paralizado y su manos empuñando el arma bajaron a mi pecho y atravesó mi corazón, solo unos segundos de dolor y después deje de sentirme animal y por último deje de sentirme humano y vivo; y pasé ha ser una víctima más, del deseo.


domingo, 6 de mayo de 2012

La espalda de Venus.


Venus, hermosura donde las haya. Su sonrisa evoca la felicidad, sus cabellos son la luz del sol que ilumina cada día. Su piel es suave y blanquecina. Sus ojos atrapan al hombre en un espiral de la que no se puede escapar. Sus labios, gruesos y carnosos. Su cuerpo deseado por todos. Pero esto es una mera descripción insignificante con al que hacen otro autores de la diosa Venus y su hermosura, sin embargo, ninguno de ellos se paro a pensar en el espalda de Venus.

Venus no es la perfección, no es la mujer hermosa que todos creen ver y por tanto no es una Diosa. Venus es una mujer con su perfil agraciado, pero en cuya espalda se esconde su verdadero rostro. Hay donde todos la contemplan y admiran, yo la veo como una simple mortal, que con el tiempo se volverá anciana y perderá su hermosura. Yo veo que detrás de ese rostro sonriente se esconde su rostro oscurecido, hostil y serio. Su espalda es los contrario a sus cabellos, sus ojos, sus labios y su torso; deformada y cuyas vertebras se mueven como si del cuerpo de una víbora se tratara y la cabeza de colmillos puntiagudos y ponzoñosos, fuera su rostro dosil. Se cree bella, se cree Diosa, capaz de enamorar a cualquier hombre y perderle en su belleza. Los hombres se dejan llevar por ella y son capaces de abandonar toda una vida por probar la manzana de Eva, porque nunca ven más haya, nunca verán su espalda, su verdadero rostro, su verdadero ser y entre ellos mismos se matarán.


Estación del Olvido!


Resulta que nuestro cerebro es una máquina demasiada compleja, que funciona de una forma que no entendemos. Una máquina que almacena información a la misma vez que la elimina. Cuando la elimina, ese proceso es conocido como “olvido”. ¿Por qué olvidamos? Sencillamente la mayoría de las veces de toda la información que captamos solo almacenamos una parte y la otra es desechada. Y esos datos que almacenamos se van degradando con el tiempo, este es el olvido que se produce por vejez, pero existe otro método de olvido, y es este el más curioso.

Me refiero a cuando olvidamos recuerdos inconscientemente para que no sintamos dolor. Nuestro cerebro es tan inteligente que siempre busca quedarse con aquello que le sea útil y le haga feliz, mientras que aquello que sea inútil y le haga sentir tristeza o dolor, lo olvida. Es cierto que no lo olvidamos del todo, ya que siempre queda un recuerdo dentro de nosotros, pero es tan pequeño que recordarlo no nos evoca tristeza, simplemente neutralidad sentimental o felicidad.

Es por ello que la pérdida de cualquier lazo emocional que mantuviéramos con una persona ,a la que por motivos los que sean ya no es posible, la tristeza va gradualmente disminuyendo con el paso del tiempo, por un lado debido a la costumbre y por otro lado al olvido. Es triste a la vez afirmar esto, que una persona que para ti ha significado mucho en tu vida la olvides. Es difícil pero en realidad no nos queda otra alternativa si lo que queremos es ser felices y aceptarlo. Y más difícil es dar por muerto y olvidar ha alguien que permanece vivo.


jueves, 3 de mayo de 2012

Walt Disney.

“En este lugar perdemos demasiado tiempo mirando hacia atrás.
Camina hacia el futuro, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas, 
se curioso... porque nuestra curiosidad siempre nos conduce por nuevos caminos.”

Walt Disney.