Pues como dice el título, el blog está de mudanza. He hecho un nuevo blog para empezar de cero donde republicare algunas de las entradas que publique en este, pero donde no estarán algunas otras. El objetivo es hacer algo con una temática un tanto más centrada y con mayor regularidad publicar algo. También me gustaría que el otro blog comenzaran a partipar la gente en lo que escribo. A continuacion os dejo la web, espero que os paseis por ella:
http://www.escritoratiempoparcial.blogspot.com.es/
La ciudad del alma
I write what I think and all what my imagination allows me. Short stories and reflects. Twitter: @CiudaddelAlma
sábado, 12 de julio de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
Loco de aquel que sueñe con un sueño.
Loco de aquel que pensaba que el mundo comenzaba, cuando en
realidad estaba dando el paso al intermedio de toda aquella historia. Lo
empujaron a abandonar todo aquello con lo que ya había aprendido a vivir para
tener que comenzar de cero a adecuarse con lo que antes era y ya no es, darse
cuenta que las cosas cambian con el tiempo. Le dijeron <<corre, ve y comete el
mundo>>, cuando es el mundo el que se está comiendo a todo y cada uno que
corre con la esperanza y los sueños por delante. ¿No es acaso eso con lo qué te
encuentras cuando abres la puerta? Algo que no reconoces, algo que podría
llamarse incertidumbre, algo que desde dentro a través del cristal se ve de otra
forma a como es. Es la idea que nos crean en la cabeza antes de girar el pomo,
de pisar la calle, de abrir los ojos. Le dijeron << es el país de las oportunidades,
donde tus sueños se harán realidad>>, cuando te das cuenta que no es así.
A veces hasta el punto de llegar a desear abandonar todo sueño, los buenos
porque dan demasiadas esperanzas y los malos porque la quitan sin miramientos; ¿por qué hay tantas oportunidades como sueños hay por persona? Al final conforme caminas
por el espeso bosque tras la puerta, vas mirando al cielo y apagando unas
bombillas, sustituyéndolas por otras, porque te das cuentas que algunos sueños
ya no pueden ser, y es que la realidad no es el estar despierto sino el hecho
de que se apague la esperanza de soñar.
martes, 15 de octubre de 2013
Nubes de hollín-part.2
La
introducción de maquinaria en la industria fue acompañada por un
rechazo por parte de la mayoría de los obreros que veían como cada
día que pasaba su puesto de trabajo peligraba más y su sueldo
disminuía. Fue así como comenzó a tomar forma un movimiento que se
fue extendiendo entre los trabajadores, el cual sería conocido como
ludismo. Mi padre y mi hermano entraron a formar parte de este
movimiento y desearía que no lo hubieran hecho, porque desde
entonces mi vida se torno cruda.
Los
ludistas comenzaron a organizar revueltas como protesta, recuerdo que en una de ellas mi padre fue golpeado y llegó a casa con una
herida en la ceja. Sin embargo las revueltas no llegaban a ser
efectivas por los que estas te tornaron contra las
propias máquinas. Fue él primer sábado del mes de octubre de 1812
cuando mi padre y mi hermano partieron a la fábrica para la que
trabajaba juntos con otros hombres obreros también, entraron en la
fábrica y metieron fuego a las máquinas textiles. Lo ocurrido se
hizo eco en toda la ciudad, mi madre preocupada porque llegaban tarde
y ajena a todo me envió a buscar a mi padre y hermano, busque en los
bares de la zona, en casas de vecinos amigos y no había rastro de
ellos, me acerqué a la zona por donde se encontraba la fábrica y
comenzaron a llegarme noticias sobre lo ocurrido. Entonces escuche
algo que me hizo reaccionar y salir corriendo de vuelta a casa, una
mujer le contaba a su marido que los ludistas causantes del incendio
sería ejecutados a la mañana siguiente. Corrí a contárselo a
madre, quién casi muere del susto por lo débil que estaba, me mandó
ayudarla a levantarse y vestirse y juntas fuimos a la cárcel en
busca de un último adiós porque aunque ninguna de las dos dijimos
nada; sabíamos que para gente de nuestra condición no quedaba
segunda opción que atenerse al castigo impuesto por la justicia.
Nos
dejaron hablar con ellos unos minutos, mi madre se derrumbó y no
paró de llorar hasta que los policías nos sacaron de allí. Yo quise ser valiente sin embargo no pude aguantar y me abracé a mi
madre mientras esta me mesaba. Madre parecía haber envejecido veinte
años, el saber que iba a quedarse viuda y que madre e hija deberían
de sacrificarse para llevarse algo a la boca cada día no la ayudaba
a lidiar con su enfermedad. Con el gran esfuerzo de andar tanto
cuando sus piernas le dolían a rabiar y apenas daba dos pasos
seguidos, fuimos a la ejecución al día siguiente y entonces fue
cuando por primera vez sentía como se me rompía el corazón al ver
como los ojos que antes albergaban la vida la iban perdiendo poco a
poco y me miraban fijamente. Nunca en la vida olvidaré aquel
momento, aquellos ojos que me miraban diciendo <<véngate>>.
Madre
e hija volvieron a casa en silencio. Sin ninguna palabra más que las
de <<buenas noches querida>> es como la madre se despedía
de su hija hasta la mañana siguiente. Sin embargo aquel día había
acabado con toda la vitalidad que no le había quitado la enfermedad
a su madre y a la mañana siguiente cuando la niña fue a despertar a
su madre la noto fría, la zarandeó primero despacio, luego
violentamente y gritó. Las lágrimas recorrieron el surco de las
mejillas de la niña, salió a la calle a buscar a alguien pero
entonces tubo miedo pues por primera vez se encontraba sola ante el
mundo, con tan solo ocho años y con el reciente recuerdo de haber
perdido todo lo que más quería por no tener una mejor condición
social que habría hecho más amena la existencia a su madre y que su
padre y hermano no hubieran tenido que cometer un delito para
protestar en contra de lo poco que se le pagaba. Miró al cielo y vio
como las primeras nubes de hollín comenzaban a teñir el cielo, el
humo negro que había ahogado a su familia.
martes, 25 de junio de 2013
Vinum-part.6
Desde el día que Ofelia me
comunicó que esperaba un hijo mío, tuvimos exactamente cinco días
para planear la forma en la que yo podría escabullirme del
casamiento con Allegra, la mujer a la que no amaba pero con la que mi
padre me obligaba a casarme porque era hija del señor feudal de
aquellas tierras. Solo se nos ocurría una forma y era la de escapar
de aquel pueblucho, sin embargo las cosas se complicaron más de lo
que creíamos. Antes de marcharme aquella noche de casa de Ofelia lo
dejamos todo hablado, al cuarto día de madrugada la esperaría con
un caballo en la puerta de su casa. Yo solo llevaría mis útiles de
pintura y ella podría llevar lo que quisiera pero no demasiado para
no entorpecer el paso del caballo por el peso. Nos dirigiríamos
hacia Florencia, sería un largo viaje pero un buen lugar para
ilustrarme y mejorar mi pintura, y donde viviríamos en paz.
Abandoné la casa de Ofelia de
madrugada y volví a casa, cuando entre me encontré para mi sorpresa
con una comitiva esperándome, padre, mi señor y el hermano de
Allegra me esperaban sentados alrededor de la mesa. Si hubiera tenido
un caballo en aquel momento, habría dado media vuelta para salir
huyendo de allí; pero aún debía comprarlo. Cerré la puerta tras
de mi y fue como si me encontrara ante mi con una jauría de perros.
Padre comenzó a proferir gritos de desaprobación, el hermano de
Allegra con enojo se acerco a mi y me obligó a sentarme; y mi señor
con decepción en sus ojos me miraba con lastimeras intensiones. El
primero en hablar fue el padre de la joven a la que iba a desposar:
-Creí por un momento que después
de haberte ayudado en alcanzar tus sueños como pintor, haberte
recomendado a otras familias adineradas y regalado tu útiles, serías
lo suficiente honesto como para devolver tanta gratitud en forma de
un simple gesto de afirmación ante el altar-dijo con voz cansada y
triste como si no llegara entender como alguien como yo podía
intentar echar a perder la oportunidad que suponía para mi familia
casarme con su hija-.
Nadie hablo, yo no dije nada,
dijera lo que dijera no serviría para nada lo sabía de sobra así
que espere a que alguno de los tres perros que me miraban enseñando
los colmillos ladrara primero.
-¡Y lo hará! Se casará con su
hija mi señor, mi familia no faltará a una promesa-dijo mi padre
como un perro faldero.
-Por supuesto que se casará-dijo
mi señor y con tono cruel pronunció unas palabras que me hicieron
blanquecer a mi y a padre también-o juro que no seguirá vivo al
sexto día.
-Cuñado, yo me aseguraré de que
al sexto día sigas con la cabeza en su sitio-río como si de verdad
deseara lo contrario- yo y unos amigos vigilaremos esta casa para que
no te escapes con tu fulana-entonces escupió al suelo con despreció
y entre vi la sorna en sus dientes-.
Juro por Dios que en aquel
momento cuando llamo a Ofelia tal cosa me hirvió la sangre pero por
no abalanzarme hacia su pescuezo y que me metieran en la cárcel me
contuve en el sitio apretando los nudillos. Entonces sin decir nada
más y ni mirar a ninguno de los tres subí a mi alcoba, donde me
pasaría los días siguientes pensando de que modo podría salir de
allí. Sin embargo los días allí encerrados pasaron rápido y veía
como no haya modo de poder escapar de mi compromiso, la desesperación
y los nervios no me dejaban conciliar el sueño por las noches y
andaba de arriba a bajo todo la casa por las noches pensando que
aquello no tenía solución. Al tercer día y a tan solo medio día
para que fuera la madrugada del cuarto día; mi hermano Franceso al
haberse echo eco de mi noticia había venido a verme. Tal fue mi
alegría de verlo que hasta el se sorprendió del repentino abrazo.
Le explique lo que ocurría y como aquello se me había ido de las
manos, pero sobretodo le suplique que me ayudara, y entonces fue
cuando el sorprendido fui yo. A pesar de que fuera mi hermano y creer
conocerlo, dijo algo que no hubiera esperado y dicha respuesta fue
que aceptaba ayudarme porque dijo que como hermano mayor que era solo
quería que su hermano menor no tuviera una vida dichosa al lado de
una mujer a la que no amaba. Con la emoción del momento le explique
todo en lo que había estado pensando durante ese tiempo, y entre los
dos hicimos un plan que no debía fallar si aquella madrugada quería
salir camino de Florencia con Ofelia.
A la noche tres guardias se
encontraban fuera de casa vigilando que yo no saliera de allí.
Asomado al resquicio de la ventana vi como se acercaban a mi casa
tres mujeres en dirección en los hombres, espere hasta que los
hombre cayeron en las manos de aquellas mujeres y se fueron al huerto
pensando que a tales horas de la noche por unos minutos que dejarán
de vigilar yo no me escaparía. Bastante ingenuos por su parte.
Entonces aproveche para tomar una bolsa y en silencio salí por la
puerta de atrás, mientras me lamentaba de no poder despedirme de
padre y madre. Francesco me esperaba a fuera con un caballo que
gracias a Dios no relinchaba mucho, tome la riendas y me monte. Antes
de marchar le dije a Franceso que quería verlo en la salida del
pueblo, de él no quería marcharme sin despedirme y agradecerle por
haberme ayudado. A trote suave, intentado no hace mucho ruido fui
hacia la casa de Ofelia donde ella al escuchar los cascos del caballo
salió a la puerta. La ayude a montarse y no vez estuvimos listo, nos
dirigimos hacia la salida del pueblo, por aquel tiempo los tres
hombres estarían acabando ya y debíamos aligerarnos antes de que se
dieran cuenta si no queríamos que nos pillaran. Mi hermano como le
dije que hiciera nos aguardaba en la salida, sin bajarme del caballo
le entre un pergamino.
-Gracias por todo hermano nunca
olvidaré esto que hiciste por mi, eso que te entrego es en modo de
agradecimiento-dije mirando hacia el pergamino-. Ábrelo cuando me
haya ido. Pronto te llegarán noticias mía.
Sin más dilación y sin dejar
pronunciar palabra a mi hermano, espoleé el caballo y al galope
dejamos atrás todo aquello que nos intentaba poner aranceles y con
la esperanza de llegar pronto a Florencia donde nuestro hijo nacería.
Atrás quedaba mi hermano,
Franceso abriendo el pergamino que yo le había entregado. Aunque no
supe cual fue su reacción espero que le hubiera gustado aquella
pintura de nuestra infancia.
sábado, 8 de junio de 2013
Castillo de Nubes.
Antes de ayer me encontraba en la cima de la montaña más alta, me
creía el rey de mi propio mundo. Estaba tan alto que vivía ajeno a
la realidad de los que vivían abajo, podía saborear el aire puro
sin ningún tipo de malicia que se pudiera saborear en él; y día a
día veía la luz de un nuevo Sol aparecer por el este. Pero ayer un
viento sacudió violentamente ese ensueño y las nubes se tornaron
grises, y de fondo se escuchaba un redoble de truenos que anunciaban
la tormenta, caí con la lluvia y fui arrastrado por el río abajo,
abajo, muy abajo, hasta el mar.
De repente me encontré en medio de la nada, rodeado de agua,
toneladas de ella. Me sentí inseguro, porque mis pies no podían
tocar tierra, solo fondo. Y me sumergí en aquella masa de agua no
por voluntad propia sino más bien porque no tenía fuerzas para
salir de ella, yo intentaba nadar hacia arriba, no quería sentir el
frío de las profundidades. Aún así, me faltaron manos a la que
agarrarme para resistir y no tuve fuerzas para salir a flote. Y en lo
profundo de aquella oscuridad como boca de lobo, en aquel
momento en el que me sentía desamparado era cuando me di cuenta que
era más fuerte de lo que creía y que la única carta que te
queda por jugar es luchar, nadar hacia arriba y volver así a sentir el aire rozar tu piel.
Hoy me encuentro de nuevo arriba, pero esta vez ya no vivo igual de
seguro que antes de ayer, porque cada día que pasa aquí arriba
tengo el miedo de volver a caer, porque siempre ocurre y esa es la
vida; una constante de subidas y bajadas que no sabes cuanto pueden
llegar a durar pero que el único del que depende cuanto permanezcas
en ella es de ti. Si estás arriba haz lo posible para pisar suelo
firme y ser más listo que el que sopla para derrumbar tu castillo de
nubes; y si estás abajo lucha tu mismo por subir porque de ti depende llegar a lo más alto.
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