sábado, 28 de abril de 2012

El camino que hemos elegido!

Y esos caminos de la vida siguen avanzando y no puedes quedarte atrás, muchos caminos se pierden, otros muchos se dividen.
Pero tú al menos permaneces en la travesía y eso es lo importante que tengas tu lugar en la vida para seguir adelante y abriéndote paso entre las penas y las alegrías.
Y que de aquí en adelante, seamos cocientes de lo que elegimos, del camino que escogemos y que siempre estemos seguro que esa es la mejor solución que por mucho que nos duela dejar cosas atrás, en la vida hay que perder o ganar, y a veces parece como si solo perdiéramos, como si no tuviéramos fuerzas, pero solo avanzando, mirando con la cabeza bien alta al frente y diciendo "Yo soy dueño de mi destino y de mi vida" , es la única forma de saber que solo de ti depende lo que ocurra en tu vida, porque tu eliges y que solo tú tienes la respuesta...


El cielo!

Y ahora es cuando más lo necesito y ni siquiera puedo confiar en él. Y no se ni hasta que punto es nuestra amistad y hasta que punto tiraríamos a la borda tantos años, porque él, no es capaz de decirme la verdad, de decirme si prefirió el cielo antes que a mí. Y esas nubes, son las que hacen que se tiña de negro el cielo azul y que la tristeza invada nuestras almas.



Un punto azul pálido(1994)-Carl Sagan

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquel que amas, todo aquel que conoces, todo aquel del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.
Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.