I write what I think and all what my imagination allows me. Short stories and reflects. Twitter: @CiudaddelAlma
lunes, 24 de diciembre de 2012
viernes, 21 de diciembre de 2012
Vinum-part.5
Desde el día en el que yacimos
en aquel claro del bosque todo en la vida de ambos había cambiado.
Se había vuelto una costumbre el echo de que cada noche de más de
la mitad de los días de una semana, fuera a verla a la casita
discreta que se había comprado Ofelia en los barrios más alejados
del centro de la ciudad donde se encontraban la gran mayoría de los
ciudadanos marginales. Cada una de esas visitas nocturnas se
convirtieron el el momento más esperado por cada uno a lo largo del
día, ya que decidimos aparentar que no había nada entre nosotros a
la vista de los demás. Esta decisión traía consigo la consecuencia
de tener que trabajar juntos y tener que evitar el deseo y no
dirigirnos demasiado la palabra-si alguien hubiera visto al hijo de
un terrateniente hablando demasiado con una simple campesina habría
desconfiado-,pero las palabras sobraban cuando nos decíamos todo con
la mirada. Por ello aquellas visitas se convirtieron frecuentemente
en una forma de liberar aquel deseo retenido durante todo el día,
pero también fueron la forma en la que nos fuimos conociendo mejor
uno al otro; hablábamos de muchos temas diferentes, aún así nunca
llegamos a pronunciar palabra de que sería de nuestro amor en un
futuro. Estaba claro que no podíamos obviar el problema que existía
con respecto a la idea de padre de casarme con Allegra- la hija de mi
señor-, sin embargo nos hacía feliz la idea de no pensar en ello y
así fue como dejamos pasar el tema, simplemente callándonos el
inevitable y doloroso desenlace que nos deparaba el destino.
Cuando terminamos de recoger la
cosecha Ofelia decidió no buscar ningún otro trabajo, según me
había dicho su padre le dejo una notable herencia que le permitía
autoabastecerse durante mínimo dos años y medio, siempre y cuando
no gastará en ningún tipo de lujo. Sin embargo no me gustaba la
idea, así que de vez en cuando llevaba algo de comida y le propuse
varias veces mudarse a una casa más próxima, pero ella me replicaba
diciendo que no podía pasar de ser pobre a rica en cuestión de días
la gente sospecharía y el alguacil del pueblo sospecharía que
habría robado. Al final desistí en mi empeño en que buscara
trabajo, comenzara a llevar una vida como la de todo el mundo y
dejara atrás esa falsa imagen de ser una campesina pobre. Como hice
los años anteriores cuando terminé de ayudar a mi padre con la
recogida de la vid, seguí ayudándolo algunos días a labrar la
tierra para la próxima recolecta; pero además retome mi trabajo
como pintor. Comencé terminando los últimos pedidos que me había
quedado pendientes antes de la recogida, luego me llegaron cada vez
más y más pedido; e incluso me había dicho Allegra que su padre
pensaba hablar con el conde que buscaba a un pintor para que hiciera
un retrato de su familia. No daba a basto, me faltaba tiempo material
así que Ofelia al verme tan agobiado me dijo que no le importaba que
algunas noches se llevara algún lienzo a su casa y allí adelantará
parte del trabajo mientras charlaba con ella; una vez me dijo que le
encanta ver como su padre pintaba y que le gustaría verme a mí. Por
lo tanto llegué a tener dos lugares de trabajo y me dí cuenta que
cuando pintaba delante de ella me sentía inspirado; no se como lo
hacia pero mis pinturas quedaban mucho mejor. Había encontrado a mi
musa de la inspiración y comenzó a nacer en mi interior un deseo
que al final cogió forma y tuve el valor de proponer.
Un día llegué a su casa con un
lienzo en blanco y ella me miró estrañada, normalmente todos los
trabajos que allí me llevaban los había empezado en el estudio de
mi casa, el cuál estaba en el granero. Además aquel lienzo era de
un tamaño mucho mayor a los que ella estaba acostumbrada a ver y a
los que yo estaba acostumbrado a pintar, pero el tamaño adecuado
para llevar a cabo lo que me traía entre manos. Deje la vergüenza a
un lado y le dije lo que quería hacer:
-Quiero pintar un desnudo y
quiero que tu seas mi modelo.
En su rostro se dibujo una
sonrisa y sus pómulos se sonrojaron.
-No lo sabes pero siempre había
querido eso, pero nunca te lo he dicho. Me alegra que me lo
propongas.
Sin
tapujos se desnudo al completo y se tumbo en la sabanas de la cama.
Tarde un rato en encontrar la postura adecuada en la que debía
colocarse y en varios momentos tuve que decirle que e mantuviera
quieta. Comencé trazando las líneas de guía, dibujando un
esqueleto de Ofelia con trazos suaves
y puntualizando en sus curvas. Lentamente
fui dibujando el contorno teniendo en cuenta las proporciones. Luego
pase a esbozar detalles como su cara,perlo,músculos,manos y pies, y
comenzando ya a borrar las líneas de guía. Posteriormente cuando
los contornos y líneas ya estaban perfiladas observe las partes en
que la luz se reflejaba y donde no había luz, para comenzar a añadri
sombras. Luego pase al fondo y por último me puse a jugar con los
colores hasta encontrar los tonos adecuados que dieran el mayor
parecido al tono de Ofelia y la hiciera brillar por su belleza en el
cuadro. Tarde aproximadamente dos semana sin ningún tipo de
descanso, desde que me despertaba hasta que llegaba la noche, que la
pasaba en su casa pintándola. Y no fue hasta el último día cuando
le dí los últimos tonos de brillo y color, cuando le mostré el
acabado final; ella quedo sorprendida y se dirigió corriendo hacia
mí, me besó y me susurró al oído: me encanta. Me cogió de la
mano y me llevo a la cama, fue allí donde me desnudo pausadamente
mientras nos besábamos,mis manos estaban manchadas de pintura y
cuando fui acariciando las curvas de su cuerpo dibujé líneas de
todos los colores, que hacían de su cuerpo un lienzo. Aquello me
excitó, las cosas que más placer me producían en la vida; el sexo
con Ofelia y la pintura, juntas en un solo acto, un acto en el que
nuestros cuerpos manchados de pintura se mezclaban para dar lugar a
una obra de arte; una obra que resultaba de por sí hermosa como la
vida misma.
Después de aquel día, me sentí
totalmente unido a ella. Casi un mes y medio después los
terratenientes y mi señor hicieron una celebración en honor a
aquel prospero año en el que la mayoría de las distintas cosechas
recogidas habían tenido gran éxito y además para anunciar que se
había aprobado el proyecto de construcción de una iglesia mayor en
el pueblo. A la que fue invitado todo el pueblo incluso los más
pobres pero estos últimos solo durante la primera parte de la
celebración y es durante esta cuando estuvo Ofelia. Durante esta
celebración recuerdo que mantuvimos alguna que otra conversación
corta y puramente formal-seguiamos sin querer levantar sospechas-,
todo mi tiempo estuvo requerido por mi familia, amigos, mi señor y
Allegra; quien de vez en cuando me agarraba del brazo y me llevaba a
rastrás a presentarme a alguna de sus amigas y en otras ocasiones a
bailar. Aquella noche cuando fui a ver a Ofelia después de la fiesta
la noté distante y fue la primera vez que discutimos, estaba claro
que había sentido celos de Allegra y además me culpaba a mi de no
haber mantenido la distancia con ella; me culpaba cuando no tenía
más opción. Fue entonces cuando yo le eche en cara que seguía con
aquella historia de que era pobre cuando era hija de Leandro y sería
bien recibida por mi padre e incluso podría permitirme casarme con
ella si supiera de quien era hija; todo el mundo había oído hablar
de ese gran pintor. Nunca olvidaré esa primera vez en la que
discutimos, parecía que aquello iba a llegar a un punto de no
retorno y tampoco olvidaré la primera vez que la vi llorar;
reaccionó así cuando le dije lo que pensaba lleno de ira. Entonces
fue cuando como si de un ráfaga de viento violenta se levantara me
echo a empujones de su casa yo intentaba tranquilizarla pero ella
cerró la puerta en mis narices. Aquella noche alguna que otros
vecinos se acercaron a sus ventanas a ver de donde procedían esos
gritos. Creía que mi vida se caía a pedazos, pero no era más que
el principio de mis preocupaciones.
Después de aquella pelea, los
vecinos del alrededor habían visto como salía de la casa de Ofelia
y algunos pudieron escuchar parte de la disputa. No tardo nada de
tiempo en que los echos comenzaran a ser sabidos y rumoreados por las
personas; y más cuando al día siguiente fue el mercado. Después de
dos días de la pelea mi padre llego a casa y me llamo enojado; me
pidió explicaciones acerca de los rumores que le habían llegado de
oídas de ciertos jornaleros que aquella mañana lo había comentado
imprudentemente delante de sus narices. Intente explicarme, pero no
me daba lugar para ello; cada vez que intentaba comenzar la historia
el me cortaba y comenzaba a propinar voces al cielo diciendo: ya
sabía yo que no era buena idea darle rienda sueltas a tus ideas y
ahora después de haberte dado la vida, una casa y comida; no sabes
agradecérmelo haciendo a esta familia más prospera. Entonces fue
cuando dijo lo que más temía y lo que había echo que mi cerebro
silenciera durante todo ese tiempo.
-No volverás a ver a esa chica,
nunca más volverás a visitarlas por las noches. Y dentro de un
semana te casarás con Allegra-dijo enojado.
-Pero papá no la amo, a quien
quiero es a esa chica que se llama Ofelia, es hija de Leandro; el
pintor. No es una simple campesina.
-Tú y tus pinturas, me da igual
de quien sea hija como si quiere serlo del mismísimo rey; te casarás
con Allegra la semana que viene los quieras o no ya esta todo hablado
con y sino quemaré tus cuadros y utensilios.
En este punto la sangre me hirvió
del enojo, mis cuadros más preciados estaban todos almacenado en el
granero y entre ellos el desnudo de Ofelia. Mi madre entro en la casa
e intento poner paz en el asunto, finalmente no pude convencerlo ya
que no me dejaba hablar. Salí de casa y pegué un portazo, aquella
noche la pase fuera de casa en un bar bebiendo cerveza y olvidándome
de lo ocurrido. No aparecía por mi casas hasta la mañana siguiente,
cuando sabía que como mucho estaría mi madre ya que mi hermano y
padre estarían trabajando; ella intento consolarme aún así no fue
capaz de imponerse a la idea de padre en casarme por obligación con
Allegra aunque la viera injusta.
Dos días más tarde de aquello
cuando yo creía que no volvería a verla jamás y que incluso se
había ido del pueblo-no fui capaz de volver a su casa y
encontrármela vacía, prefería alejarme de ella y vivir con la idea
de que la vería por la calle-, por el echo de haber escuchado algo
sobre la boda; llegó un joven de unos once años aparentemente y me
dijo que tenía un mensaje para mí de una señorita. En cuanto
escuche el mensaje que aquel chico traía, corrí como alma que lleva
el diablo, recorrí la plaza mayor donde se concentraba el mercado
los viernes de cada semana y callejee por los barrios marginales
hasta llegar a casa de Ofelia; no me importo que nadie me viera.
Llame con los puños a la puerta desenfrenadamente y después de
varios toques, abrió. Entré, cerró la puerta tras de mí y la
bese. Ella me correspondió el beso.
-¡Me perdonas! O Al menos eso me
ha dicho el chico.
-Si, lo he sopesado y no puedo
soportar estar un día más sin verte. Por otro lado comprendo tu
enfado, porque no he sido totalmente sincera contigo, debía
habértelo dicho antes; pero creía que si te lo contaba cambiarían
las cosas.
-¿A que te refieres?-pregunté
con curiosidad, en su expresión podía entrever la culpabilidad.
-Es cierto que mi padre me dejo
una herencia, pero nunca te hablé de mi hermano. Este es diez años
mayor que yo y al ser varón se llevo la gran parte del dinero de
herencia; yo y él nunca nos hemos llevado bien. Mi parte real, se
correspondía con un tercio del total, y a eso debes restarle la
contribución que se lleva el alguacil. Con el dinero restante viaje
a varias ciudades buscando mi nuevo hogar y en uno de estos trayectos
sufrí un robo por suerte no sufrí daños ya que me encontró un
grupo de viajeros y los ladrones solo se llevaron las monedas-hizo
una pausa para tomar aire y tranquilizarse y observar mi expresión;
y para limpiarse los ojos que comenzaron a ponersele algo llorosos-.
En realidad el dinero del que dispongo me da para abasto como mucho
para dos meses más. Siento haberte mentido.
Su confesión me pillo
desprevenido, pero no me enoje con ella; no era momento de aquello
cuando dentro de menos de una semana no podría estar con ella más.
-No importa, podremos salir de
esta, te amo de todas formas...-me puso un dedo en la boca y calle.
-No he terminado-esta vez se puso
más nerviosa al hablar e intranquila-. Desde hace casi un mes no he
vuelto a menstruar, y llevo unas semanas con náuseas y mareos-
respiro hondo, esbozo un sonrisa y pude ver que era muy feliz-. Estoy
embarazada, Dionisio vas a ser padre.
La noticia provocó en mi dos
reacciones. La idea de ser padre, no me disgustaba y de echo me lleno
de gran satisfacción y más si eso significaba formar una familia
con Ofelia. Pero por otro lado aquello hacia que las cosas se
complicaran, ahora si que no podría abandonar a Ofelia aunque la
boda estuviera a solo unos días. No iba a abandonar a ese hijo y a
la mujer a la que amaba. La bese y la abrace. Luego me separé de
ella y le puse mis brazos en sus hombros y le dije:
-Ahora ahí que pensar que hacer
con la boda que tengo dentro de unos días con Allegra, no pienso
dejarte-la cara de Ofelia se puso pálida-.
-¿Te casas?-dijo sorprendida, su
rostro se torno de repente de la felicidad absoluta a la más
dolorosa expresión de tristeza que había visto jamás.
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