I write what I think and all what my imagination allows me. Short stories and reflects. Twitter: @CiudaddelAlma
jueves, 8 de noviembre de 2012
Twitter oficial!
He decidido activar una cuenta twitter oficial de este blog, donde poder subir y avisar de cada entrada nueva que vaya escribiendo. Además para que mis lectores y seguidores comiencen a seguirme y poder realizar sugerencia o preguntas cuando deseen y de esta forma esta más cercano a los mayores participantes de mi blog, que sois ustedes mis lectores. La cuenta twitter es la siguiente:
jueves, 1 de noviembre de 2012
Vinum-part.4
Tras decir su nombre comenzó a andar por el sendero en dirección al
lago sin decir ninguna palabra, espere a que dijera algo como que la
acompañara pero en lugar de eso volvió su mirada atrás e hizo un
gesto con la cabeza que indicaba que la siguiera. Caminamos uno junto
al otro durante un buen rato sin apenas abrir la boca, me preguntaba
si sabría si quiera a donde nos dirigíamos y no fue hasta pasado
unos minutos cuando dijo algo por primera vez después de sus nombre.
-Y tú nombre,¿cuál es?
-Me llamo Dionisio. ¿Sabes a dónde lleva este sendero?
-Sí, dentro de nada llegaremos a un claro del bosque donde hay un
gran lago. No puedo volver a los campos de tú padre tras lo
ocurrido, no me siento bien; necesito relajarme y descansar-hizo una
pausa como si estuviera buscando las palabras y continuó-. Y
necesito a un hombre que pueda protegerme en caso de que vuelva a
atacarme otro proscrito.
-Entiendo, por eso me has hecho entender que te siguiera y que no me
fuera y te dejará sola; ¿no?
Hice esa pregunta pero ella no la contesto en aquel instante, sino
que respondería más adelante. La pregunta quedo flotando alrededor
nuestra y de nuevo volvió a hacerse el silencio entre nosotros. Un
silencio que del todo no resultaba incómodo. Durante el poco
trayecto que quedaba para llegar al claro del bosque imaginé estar
con ella a solas en aquel maravilloso lugar. Pronto pudimos oír el
agua y ver delante nuestra como iba disminuyendo la vegetación y lo
altos árboles a nuestro alrededor dejando pasar la luz del sol.
Cuando por fin salimos al claro nos detuvimos y contemplamos
detenidamente nuestro alrededor . Los árboles rodeaban aquel jardín
natural y algunos se adentraban dando buenas sombras bajos las que
sentarse y dormir tranquilamente mientras escuchas el agua al fluir y
el canto de los pájaros. El suelo estaba cubierto por una amplia
gama de verdes y otro colores como amarillo, blanco, rojo, etc; las
flores que allí crecían hacían de aquel lugar una maravilla para
el sentido del olfato y el de la vista. Y toda aquella vegetación se
reflejaba sobre el agua cristalina del lago en el que desembocaba un
pequeño río y que continuaba su curso por una zona en la que el
lago hacia una bajada en forma de cascada chica. Aquel lugar seguía
igual que cuando en mi infancia, como si el tiempo se hubiera
detenido. Aquella visión del lago me hizo recordar mi niñez y me
hizo muy feliz volver a estar allí, pero esta vez acompañado de
Ofelia. Ella también se quedo contemplando aquel lugar un momentos
pero tras el cual se agacho y se quito sus zapatos desgastados, los
cogió con una mano y de repente salió corriendo hacia el lago.
Comenzó a corretear como si se tratara de una niña pequeña y en su
cara podía vislumbrare felicidad, y así estuvo varios segundos
hasta que agotada se tendió en el suelo y se quedó mirando hacia el
cielo.
-¿No vienes a acompañarme?-preguntó mientras permanecía allí
tendida boca arriba. Quitate los zapatos y siéntete parte de este
lugar.
Hice caso de lo que me decía y me quite los zapatos de piel y con
los pies desnudos comencé a andar hacia ella. Podía sentir bajo mi
pies la húmeda tierra y también sentí como la hierva rozaba mis
tobillos. Al principio aquel tacto me resulto extraño, nunca había
andado descalzo. Pero pronto me comencé a sentir como nunca me había
sentido, me sentí parte de aquel lugar como bien había dicho Ofelia
y me sentí salvaje, y comencé a correr hacia donde ella se
encontraba. Cuando llegue a donde ella estaba me detuve y la miré
desde arriba y mi aliento se detuvo por completo. Era la viva imagen
de la diosa Venus, la belleza pura rodeada de flores y verde que solo
hacía resaltar más sus colores y su sonrisa. Recobre la compostura
al momento y me tendí junto a ella y me quedé mirándola. Ella
volvió la cara hacia mí y comenzó a hablar.
-Antes me hiciste una pregunta y no te la conteste porque no sabía
muy bien como hacerlo. Puede que sea un poco idiota por lo que voy a
decir y más teniendo en cuenta mi situación...-se quedo en silencio
y pensativa.
-¿A que te refieres?- pregunté.
-Se a corrido el rumor por el pueblo de que tú padre quiere casarte
con la hija de nuestro señor, con Allegra. Pero tú nunca has
mostrado afecto hacia ella, creo que sería una injusticia que te
tuvieras que casar con ella por obligación cuando no la amas.
-¿Cómo estás tan segura de que no la amo?-está pregunta le pillo
desprevenida.
-Creo que no la amas porque solo eres capaz de amar a aquellas
mujeres que son tan bellas como las mujeres que salen en los cuadros
pintados por lo artistas más importantes de Italia, de tal forma que
te sientas inspirado por pintarlas tu mismo. ¿Me equivoco?
-No, estas en lo cierto. Pero si es voluntad de mi padre y y mi señor
deberé casarme con Allegra, a pesar de no ser la mujer más bella
que haya visto. ¿Cómo sabes que pintó? Nunca antes te había visto
por el pueblo ni mucho menos escuchado tu nombre.
-Te he estado observando desde que tuve noticias tuyas acerca de de
tu trabajo en una de las iglesias de Siena y fui personalmente a ver
tu obra pintada sobre las paredes del altar y la bóveda principal.
Quedé maravillada por la perfección de tus pinceladas y decidí
entonces que debía conocerte. He hecho un largo viaje hasta llegar a
este pueblo y me enteré de que tú padre buscaba gente para trabajar
sus tierra y tomé esta opción como la más posible para poder
acercarme a ti. Por desgracia todo se ha complicado y nos hemos
conocido de distinta forma a como lo tenía pensado.
-Me alegra saber que te gustó mi trabajo en aquella iglesia y que
has hecho todo ese viaje para conocerme, pero no entiendo porque
estabas tan interesada en presentarte ante mi.
-¿Has oído hablar de un tal pintor de Siena llamado Leandro?-dijo
con un tono en que se dejaba entrever la añoranza.
-Sí, he escuchado que fue un pintor de alta reputación por sus
trabajos en frescos de iglesias de la región y he seguido sus
técnicas en varios cuadros pintados por mí. Me hubiera gustado
conocerlo pero murió hace un año por una fuerte fiebre. ¿Y qué
tiene que ver él con todo esto?
-Leandro fue mi padre. Fui la niña de sus ojos y su inspiración
tras que mi madre hubiera muerto al darme a luz. Siempre lo apoye a
seguir adelante con sus encargos cuando sus fuerzas se diezmaban.
Tras su muerte me sentí desamparada y desdichada. No fue hasta que
vi tus frescos en aquella iglesia cuando volví a recuperar la
sonrisa. Lo deje todo atrás para poder conocer al hombre que me
había devuelto la felicidad y del que me he enamorado tanto de él
como de su pintura.
Su confesión me pillo desprevenido, no me esperaba para nada
aquello. Yo me había fijado en ella desde el primer momento en que
la vi y en aquel momento mi corazón se acelero porque ella me
gustaba y había dicho que sentía lo mismo por mí. Yo no dije nada
acerca de lo que acababa de ocurrir, de hecho no me salían las
palabras me había quedado mudo y mirándola a los ojos. Ofelia
acercó su mano a la mía y cogió la mía con cariño, mientras se
acercaba a mí. Cuando estuvo más próxima a mí rompí el silencio
que había quedado entre nosotros, pero no con palabras sino con un
beso. La bese una vez y luego otra, y otra vez. Y comenzamos a
acariciarnos nuestros cuerpos, desabroche los botones de su vestido
medio roto y pude contemplar sus senos por segunda vez y luego ella
me quito la camisa dejando mi torso al descubierto. Tumbados en la
hierva uno encima del otro acabamos totalmente desnudos como Dios
nos trajo al mundo y como Adan y Eva hicimos el amor en aquel
paraíso natural. Cuando culminamos el acto, el deseo entre nosotros
se había hecho más palpable, nos levantamos y desnudos nos
dirigimos hacia el lago, donde nos bañamos uno junto al otro.
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